Colaborador Invitado

Cómo las tensiones comerciales entre EE.UU. y China impactan la industria de América Latina

Por Francisco Leal*

Las economías y mercados cambian constantemente, y sus cambios en el tiempo revelan mucho sobre cómo podrían comportarse en el futuro. El centro de gravedad económica se está desplazando de oeste a este, de economías avanzadas a mercados emergentes, de mercados libres a controles estatales, como señala una encuesta de Bloomberg, a partir de datos sobre productividad, capital y trabajo de 39 países.

En los últimos años, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las dos mayores potencias económicas del mundo, ilustran esta tendencia y vienen produciendo una serie de efectos y consecuencias preocupantes en diferentes sectores y regiones, especialmente en América Latina, que tiene una interdependencia importante con ellas. Ante los desafíos que este contexto impone a una industria tan fundamental como el acero – y consecuentemente a segmentos clave que dependen de ella, como el sector de infraestructura, construcción civil y la industria automotriz -, es oportuno establecer una cronología de referencia, para comprender mejor qué resultados se pueden esperar a corto y largo plazos.

Las tensiones comerciales entre EE.UU. y China empezaron a intensificarse a principios de 2017, con la aplicación más estricta de medidas compensatorias antisubvenciones y antidumping, así como una revisión de los déficits comerciales de EE.UU., en virtud de las secciones 201 y 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos. Con relación al acero y al aluminio se invocó a la sección 232, que se refiere a salvaguardar la seguridad nacional, y después de aplicar aranceles del 25% a las importaciones de acero chino, los estadounidenses vieron a China imponer aranceles del mismo 25% a las importaciones de 128 productos locales, incluidos los aviones.

Los años 2018 y 2019 estuvieron marcados por imposiciones, represalias e intentos fallidos de negociaciones entre EE.UU. y China. Aranceles de importación que involucran cifras del nivel de US$ 200-300 mil millones, exclusiones arancelarias sobre unos 400 productos chinos, y puntos muertos sobre un acuerdo descrito en un documento de 150 páginas fueron algunos de los motivos para las fricciones más agudas entre los dos países en el período. En octubre de 2019, Estados Unidos anunció un acuerdo con el país asiático que incluía la suspensión de los aranceles planificados. En diciembre de dicho año, ambos retrasaron los aranceles y en enero de 2020 finalmente firmaron la «Fase Uno» del Acuerdo Económico y Comercial, que entró en vigor en febrero.

En lo que va del año, se avanzó a buen ritmo en la creación de las infraestructuras gubernamentales necesarias para que el acuerdo sea un éxito, a pesar de la actual emergencia sanitaria mundial. En mayo, China anunció exenciones arancelarias sobre 79 productos de Estados Unidos, incluidos varios minerales de metales de tierras raras y productos químicos, válidos hasta mayo de 2021.

Efectos en la industria de América Latina

En medio de las relaciones inestables entre las dos mayores potencias económicas del mundo se encuentra América Latina. Durante 2019, las exportaciones chinas de comercio indirecto de acero hacia la región tuvieron un crecimiento de 3,5%, llegando a US$ 49.154 millones. El volumen de acero en productos que ingresó desde el gigante asiático se incrementó un 3% respecto al año anterior. La balanza comercial de productos laminados latinoamericanos, que en 2018 experimentó un déficit de US$ 5.493 millones, registró un déficit de US$ 4.421 millones en 2019, un 20% menos debido a la caída de las importaciones chinas. En presencia de su evidente exceso de capacidad, se confirma que sigue siendo una economía de planificación centralizada y no una economía de mercado.

Usando incentivos fiscales para la industria, China ejerció una mayor flexibilidad en sus negociaciones comerciales para exportar a precios injustos. Los exportadores chinos han sido beneficiados con un aumento en las devoluciones de impuestos para aproximadamente 1.464 productos. En 2019 hubo 74 casos antidumping en acero vigentes en Latinoamérica, un crecimiento del 14% en comparación con el informe anterior (65), de los cuales 50 fueron contra China (42 fueron iniciados antes de 2018). Esto demuestra el trabajo de los países de la región, para definir la defensa comercial latinoamericana dirigida al acero. Ya anteriormente las importaciones en condiciones desleales han amenazado con provocar el cierre de plantas y la pérdida de empleos en la industria siderúrgica de América Latina, ya que el excedente de China se vende en la región a precios con los que los productores nacionales no pueden competir.

En medio del creciente comercio desleal que impacta a los países latinoamericanos, Alacero hizo un llamado a los gobiernos para que tomen las medidas apropiadas para garantizar que las industrias regionales tengan la oportunidad de competir en igualdad de condiciones. Existen casos recientes en México, Chile y Colombia que demuestran esta preocupación.

Acciones para asegurar la industria

Alacero lidera los esfuerzos para llevar el mensaje sobre los peligros de esta práctica comercial injusta a los líderes de opinión y gobiernos de toda la región, mostrando las dimensiones continentales de este problema. Específicamente, pide a los gobiernos latinoamericanos que establezcan reglas claras y que actúen con visión y determinación estratégicas. Las empresas siderúrgicas latinoamericanas están a favor de la competencia y la apertura comercial, pero en igualdad de condiciones para todos los competidores. La única forma de generar empleos de calidad y el desarrollo que necesitan nuestras economías es garantizar una base sólida para la industria del acero.

Después de la pandemia, la tendencia es que la demanda mundial favorezca a los países con capacidad suficiente para reanudar la producción de bajo costo. Por lo tanto, se recomienda la inversión continua en infraestructura y consumo de producción local como herramientas para una mayor representación del acero latinoamericano en el consumo regional. América Latina tiene hoy una oportunidad histórica de convocar a un desarrollo industrial y a un desarrollo de su cadena de valor integrada con una dinámica importante. El tema fue, incluso, tratado por los expertos más influyentes del mundo durante el congreso anual de Alacero, que en su edición virtual, reunió a más de 3 mil personas para debatir el panorama actual y futuro de la industria siderúrgica en la región.

Ante los impactos generados por las tensiones entre Estados Unidos y China, debemos hacer atractivos nuestros países en momentos donde se están acortando las cadenas globales. El proceso de reindustrialización es posible gracias a un entorno macroeconómico adecuado, pero también a una serie de microreformas diseñadas para garantizar un buen escenario para los negocios, y esta es la mejor oportunidad.

 

Francisco Leal es director general de Alacero

 

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba