Colaborador Invitado

La nueva administración de EE.UU deberá colaborar con el crecimiento latinoamericano

Por Francisco Leal

Se espera que la toma de posesión de Joe Biden como nuevo presidente de los Estados Unidos, en este primer mes del 2021, traiga un enfoque diferente a una de las potencias económicas más grandes del mundo. En este nuevo contexto y dada la importancia del cambio, es fundamental entender cómo se espera que la nueva administración estadounidense y sus tensiones con China impacten en las economías y la industria del acero en América Latina.

El presidente electo pedirá aprobación de su propuesta de paquete de estímulo diseñado para reactivar la economía en la pandemia con un salvavidas financiero que supera los 1,5 billones de dólares. En un comunicado de prensa, Biden también expresó su intención de formar una coalición con naciones de ideologías similares para enfrentar a China. Agregó que la coalición con otras democracias en confrontación con el país puede tener un «doble efecto» en la ventaja económica estadounidense sobre la potencia asiática. Sin embargo, recalcó que ningún problema se puede solucionar con Estados Unidos actuando solo, incluidos los temas del cambio climático y la emergencia sanitaria.

Por otro lado, la Unión Europea y China anunciaron la aprobación política de un acuerdo para abrir aún más el mercado chino a los inversionistas del bloque, lo que marca un paso importante en las negociaciones iniciadas en 2013. El avance del pacto de inversión UE-China, que puede entrar vigente a principios de 2022, indica la determinación del bloque de centrarse en las oportunidades económicas en Asia. Para la UE, el acuerdo puede disgustar al nuevo gobierno de Joe Biden, que recomendó que los europeos consultaran a EE.UU. sobre las prácticas económicas de China. Existe un gran acuerdo comercial alcanzado en América Latina que fue aquel que la UE cerró con el Mercosur en 2019, tras veinte años de negociaciones, pero cuya ratificación se ha atascado ante las reticencias del Parlamento Europeo y países como Francia, Países Bajos, Austria o Bélgica. El alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, resaltó recientemente en una entrevista con la prensa la importancia de este acuerdo para la UE para hacer frente a la presencia cada vez mayor de China en América Latina.

Además, otro acuerdo reciente también puede plantear un gran desafío y una oportunidad, especialmente para países como México. El mega tratado, que lleva el nombre de RCEP (siglas en inglés de Regional Comprehensive Economic Partnership, Alianza Integradora Económica Regional), incluye a los diez miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) además de China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Juntos los miembros suman casi un tercio de la población mundial y el 29% del PIB del planeta. Para México puede ser más una oportunidad que una amenaza porque, al formar parte del TPP, donde no está EE.UU., lo convierte en el jugador más fuerte de América del Norte para incursionar en esta nueva región comercial, además de ser puerta de entrada para el norte, por eso el país debe ser eficaz para atraer nuevas inversiones para lo cual será fundamental dar más certidumbre en las políticas económicas.

La industria del acero y los grupos sindicales estadounidenses instaron al presidente electo a mantener los aranceles de seguridad nacional del 25% a las importaciones de acero impuestos en 2018 por su predecesor, argumentando que son esenciales para garantizar la viabilidad de la producción nacional de acero. El Instituto Estadounidense del Hierro y el Acero, la Asociación de Fabricantes de Acero, el sindicato United Steelworkers, el “Committee on Pipe and Tube Imports” (CPTI) y el Instituto Estadounidense de Construcción de Acero dijeron que la industria estaba comenzando a recuperarse de los cierres del COVID-19, pero sigue siendo “muy vulnerable” a nuevos aumentos repentinos de las importaciones.

Biden heredará el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), producto de la renegociación que hizo Trump del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que estaba vigente desde inicios de siglo. Muchos analistas no prevén que las relaciones comerciales sean el centro del vínculo con los países de América Latina, aunque sí prevén que la nueva Casa Blanca asuma una actitud menos transaccional en las relaciones con los gobiernos de la región y que mueva un poco el foco que Trump ha tenido, centrado en temas como migración y seguridad, hacia una agenda más amplia que incluya de forma prominente la cooperación al desarrollo.

El triunfo de Joe Biden en las elecciones estadounidenses representa una oportunidad para eliminar la medida proteccionista 232, implementada por el gobierno de Donald Trump, lo que abriría oportunidades de aumentar la presencia de Latinoamérica en Norteamérica. La industria del acero latinoamericana ve oportunidades en 2021 y espera que el mecanismo “nearshoring”, el traslado de negocios de China a la región, se convierta en la oportunidad de atraer inversiones, aumentar producción y crear empleos de calidad. Creemos que volveremos a la senda de crecimiento en la industria siderúrgica, con la recuperación económica en forma de V y el consumo de bienes durables en los países latinoamericanos.

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