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Caen 0.7% ingresos presupuestarios de primer trimestre; Suman $2.2 billones de pesos

5 de mayo de 2026.- Ingresos Presupuestarios: En el primer trimestre de 2026, el total de los ingresos presupuestarios fue de 2.2 billones de pesos, registrando una caída real de 0.7% respecto al mismo periodo de 2025, y 3.5% por debajo de lo esperado.
Esta contracción rompe la tendencia positiva de los últimos dos trimestres y marca el primer retroceso acumulado desde 2023.
Al interior, los ingresos petroleros cayeron 9.4%, su cuarto año consecutivo de descensos en el acumulado enero-marzo, sumando 216.2 mil millones de pesos (28.9% por debajo de lo programado).
Los ingresos del Gobierno Federal se desplomaron 27.7%, mientras que los de Pemex retrocedieron 1.6%, reflejando la presión sostenida sobre el volumen de producción y exportación del crudo.
A pesar del alza en los precios del petróleo debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, Pemex registró una pérdida neta de 46.0 mil millones de pesos en su primer trimestre del año.
En cuanto a los ingresos no petroleros, se recaudaron 2.0 billones de pesos, un incremento de 0.4% real respecto al mismo período de 2025, y 4.2% por encima de lo estimado.
Al interior, los ingresos tributarios tuvieron una ligera contracción de 0.6%, explicada por la caída de sus dos principales componentes:
• El ISR cayó 4.1% acumulado en el primer trimestre, sumando 900.0 mil millones de pesos.
• El IVA retrocedió 3.7% a 401.6 mil millones de pesos, con lo que su participación en los ingresos tributarios acumulados enero-marzo bajó de 26.3% a 25.5%. Las caídas del consumo privado y la inversión física explican este comportamiento
En contraste, el IEPS registró un crecimiento del 19.4% (3.9% por encima de lo estimado), sumando 191.6 mil millones de pesos, impulsado principalmente por el componente de gasolinas, que aumentó 27.5%.
Este incremento responde a que, tras el alza en los precios de los combustibles derivada del conflicto iniciado a finales de febrero, el gobierno no aplicó estímulos al IEPS en gasolinas hasta la tercera semana de marzo (en los casos de Magna y Premium).
Por ello, el dato no refleja aún el efecto de los estímulos. Como porcentaje de los ingresos tributarios, el IEPS alcanzó 12.2% en el acumulado, en contraste con el 10.1% del año anterior.
Los impuestos por importaciones tuvieron una ligera contracción de 0.8%, a 43.7 mil millones de pesos, aún por debajo de los niveles que se esperarían dado el entorno arancelario (29.0% debajo).
Los ingresos no tributarios crecieron 4.3%, impulsados por los derechos, que aumentaron 15.0%, ubicándose en 134.0 mil millones de pesos.
Gasto Neto del Sector Público
En el acumulado enero-marzo 2026, el gasto neto fue de 2.4 billones de pesos, un incremento real de 2.6% respecto al primer trimestre de 2025, manteniéndose 9.4% por debajo de lo programado en el PEF 2026.
Al interior del gasto programable (1.7 billones de pesos, con un crecimiento del 2.7% real), el gasto corriente creció 7.8%, aunque se mantuvo 10.6% por debajo de lo programado.
Este incremento fue impulsado principalmente por dos componentes.
Por un lado, los servicios personales crecieron 14.9%, alcanzando 463.5 mil millones de pesos, el mayor aumento para un primer trimestre desde 1998 y el tercer año consecutivo de expansión; este rubro representó el 20.8% de los ingresos presupuestarios.
Por otro, los subsidios y transferencias aumentaron 11.5%, ubicándose en 415.1 mil millones de pesos, y representando el 18.7% de los ingresos presupuestarios.
Por su parte, el gasto de capital cayó 20.3% anual, la caída más profunda desde 2023, ubicándose en 240.6 mil millones.
Al interior, la inversión física retrocedió 15.6%, hasta 179.6 mil millones de pesos, la contracción más profunda para un primer trimestre desde 2017 (21.7%).
Con lo anterior, el gasto en inversión física muestra una caída en el primer trimestre por el segundo año consecutivo.
Por clasificación funcional, aunque los componentes de gobierno y desarrollo social mostraron incrementos de 23.7% y 22.3%, respectivamente, el rubro de desarrollo económico presentó una fuerte caída de 38.8%.
Como resultado, este último (históricamente el de mayor peso dentro de la inversión física) redujo su participación a 45.0% (desde 62.0% en 2025), mientras que la inversión física en desarrollo social pasó a concentrar el 52.4%.
Las pensiones contributivas1 sumaron 424.1 mil millones de pesos en el trimestre, con un crecimiento de 6.1%, lo que representó el 19.1% de los ingresos presupuestarios, el nivel más alto registrado para un primer trimestre.
Como proporción del gasto total, alcanzaron 17.4%, mientras que dentro del gasto programable representaron 25.1%, por encima del 20.8% observado en 2018, último año previo al comienzo del sexenio de López Obrador.
En paralelo, el gasto en pensiones no contributivas2 creció 7.5% real respecto al primer trimestre de 2025, recuperándose de la fuerte caída de 27.6% registrada el mismo periodo del año anterior.
Este rubro se ubicó en 195.2 mil millones de pesos.
En conjunto, las pensiones (contributivas y no contributivas) representaron el 27.8% de los ingresos presupuestarios y el 60.8% de los ingresos tributarios.
Asimismo, concentraron el 25.5% del gasto total y 36.6% del gasto programable. Al juntar las pensiones no contributivas con el resto de los programas del Bienestar 3 (excluyendo las pensiones contributivas), se observa que para el primer trimestre de este año se gastó un total de 264.1 mil millones de pesos, lo que implicó un crecimiento real de 5.1% respecto al mismo periodo de 2025.
En términos de ingresos, este conjunto de programas ha ganado un peso significativo en los últimos años: como proporción de los ingresos presupuestarios, pasó de 4.3% en 2018 a 11.9% en 2026.
De forma similar, respecto a los ingresos tributarios, su participación aumentó de 10.2% a 25.8% en los mismos años.
El gasto no programable se ubicó en 740.1 mil millones de pesos, un aumento de 2.6% real.
Al interior, el costo financiero se redujo 3.1%, bajando a 305.4 mil millones de pesos; su porcentaje respecto a los ingresos tributarios disminuyó al 29.9% desde 31.6% en el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, los Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores (ADEFAS4 ) crecieron 77.7%, sumando 64.8 mil millones de pesos, el mayor nivel para un primer trimestre desde 2018, lo que neutralizó el efecto del menor costo financiero.
Las participaciones se ubicaron en 369.9 mil millones de pesos (con un crecimiento del 0.0%).
A esta presión estructural se suma el gasto no programable, que se ubicó en 740.1 mil millones de pesos (2.6% real).
Aunque el costo financiero disminuyó 3.1% (a 305.4 mil millones) y redujo su proporción sobre los ingresos tributarios a 29.9%, este alivio fue compensado por un fuerte aumento en los ADEFAS (77.7%), que alcanzaron 64.8 mil millones de pesos, su mayor nivel para un primer trimestre desde 2018.
Por su parte, las participaciones se ubicaron en 369.9 mil millones de pesos (con un crecimiento del 0.0%).
En conjunto, el aumento sostenido en el peso de pensiones, programas del Bienestar y el costo financiero dentro de los ingresos tributarios evidencia una estructura de gasto cada vez más comprometida, con menor margen de maniobra para reasignaciones hacia inversión u otros rubros discrecionales,
Si sumamos estos tres componentes (programas de Bienestar, Costo Financiero y Pensiones Contributivas), podemos observar la rigidez del gasto en las finanzas públicas, el cual se entiende como la proporción del presupuesto que no puede ajustarse fácilmente en el corto plazo debido a obligaciones legales, compromisos contractuales o costos políticos elevados.
Su peso relativo ha mantenido una tendencia al alza y en 2026 se ubica en niveles elevados tanto respecto a ingresos como al gasto, sumando un total de 993.6 mil millones de pesos para el cierre del primer trimestre de 2026.
Este comportamiento no solo responde a su tamaño, sino también a su dinámica de crecimiento, que ha sido superior a la de los ingresos presupuestarios en varios años recientes.
El aumento del gasto rígido como proporción de los ingresos implica que una mayor parte de los recursos públicos ya está comprometida antes de decidir cualquier otra asignación.
Cuando este agregado se acerca a la mitad de los ingresos presupuestarios y a prácticamente la totalidad de los tributarios, significa que el crecimiento de la recaudación no se traduce en mayor espacio fiscal disponible, sino que se absorbe automáticamente en obligaciones preexistentes.
Este efecto se vuelve más claro cuando el gasto rígido crece más rápido que los ingresos: aun en años de expansión, el margen adicional es limitado, mientras que, en años de bajo crecimiento, la presión aumenta.
Esta dinámica se vuelve más evidente al analizar su participación dentro del gasto.
El gasto rígido representa el 40.9% del gasto total y 58.7% del gasto programable, lo que implica que una proporción creciente del presupuesto está comprometida antes de cualquier decisión de política pública.
En la práctica, esto concentra los ajustes en los componentes flexibles, principalmente inversión física.
Balance Presupuestario y Deuda
Con todo esto, al cierre del primer trimestre de 2026, el déficit público se ubicó en 179.4 mil millones de pesos, por encima de los 171.3 mil millones de pesos que se tenían previstos para el mismo periodo (4.7% por encima, y con una variación real del 91.8% respecto al mismo periodo de 2025).
Con los ajustes de financiamiento incluidos (requerimientos por PIDIREGAS, del IPAB, FONADIN, entre otros), los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida más amplia del déficit, tuvieron una caída del 7.0% real anual, ubicándose en 156.2 mil millones de pesos.
Por su parte, el Saldo Histórico de los Requerimientos del Sector Público (SHRFSP) se ubicó en 18.8 billones de pesos o 50.4% del PIB.
Y finalmente, la deuda bruta en marzo se ubicó en 20.1 billones de pesos, equivalente a 53.9% del PIB, por debajo del 55.9% observado al cierre de 2025, el cual fue máximo histórico según la información disponible desde 1990.
Para 2026, la Secretaría de Hacienda estima un crecimiento de entre 1.8% y 2.8%, por encima del consenso del sector privado consultado por Banco de México, que ronda 1.38%.
Un desempeño económico por debajo del supuesto oficial dificultaría el cumplimiento de las metas de ingresos tributarios, lo que añadiría presión adicional sobre las finanzas públicas.
Esto presenta un panorama de alto riesgo para la calificación crediticia de la deuda soberana de México.
Si no se corrige el rumbo es posible que México pierda el grado de inversión en los siguientes cuatro años.

Reportacero

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