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Caerá 10.4% producción de acero en América Latina a 54.4 millones de toneladas.- ALACERO

26 de noviembre de 2020.- El 2019 fue un punto bajo para la industria siderúrgica, debido a condiciones menos favorables en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, alcanzando en Latinoamérica una producción de 60.7 millones de toneladas, consideró Alacero en su publicación “América Latina en Cifras”.

Añadió que la industria del acero es fundamental para el desarrollo de la cadena metal-mecánica.

El 2020 arrancó con buenas expectativas de recuperación, pero la crisis sanitaria del Covid-19 generó una demanda baja.

Se espera que la producción de acero este año alcance los 54.4 millones de toneladas, lo que representaría una caída del 10.4% respecto al año anterior.

Los fundamentos del mercado del acero continuaron debilitándose a lo largo de 2019.

A principios de 2020, a pesar de la breve recuperación en los dos primeros meses, la crisis de salud del Covid-19 trajo un fuerte golpe a la demanda de acero en la región y sus socios comerciales.

La demanda mundial de acero se ha debilitado en un entorno económico mundial de crisis en las economías emergentes y en desarrollo experimentado el año anterior.

La previsión es que en 2020 el consumo global de acero laminado sea de 1,725 millones de toneladas, un 2.4% menos que el año pasado. Se espera que el consumo de laminados de China sea mayor, totalizando 980.1 millones de toneladas en 2020, un aumento del 8%.

Ante esto, se espera que la producción de laminados en América Latina alcance los 45.9 millones de toneladas en 2020.

De concretarse esta proyección, el resultado representará una reducción del 10.4% con respecto a 2019.

El consumo estimado de laminados en la región se reducirá en 10.9% si se confirma la previsión de 58.0 millones de toneladas.

Aunque la industria del acero es uno de los pilares del desarrollo económico y social de la región, con relación entre el consumo aparente de acero y el PIB, las cifras muestran que hay un largo camino por recorrer principalmente en este período de recuperación económica.

A diferencia del consumo mundial, que se espera una caída de un 2.4%, el escenario latinoamericano muestra pérdida de competitividad y espacio en la producción de mayor valor agregado amenazada por la gran oferta de acero de los mercados asiáticos, que reanudaron la producción a precios bajos antes que otros países. Se espera que el consumo caiga un 10.9% en 2020.

Lo mismo se observa para el PIB, que se espera que se contraiga 4.4% en el mundo, mientras que se espera un impacto más fuerte en la región, con una caída del 81%

Aunque la industria del acero es uno de los pilares del desarrollo económico y social de la región, con relación entre el consumo aparente de acero y el PIB, las cifras muestran que hay un largo camino por recorrer principalmente en este período de recuperación económica.

A diferencia del consumo mundial, que se espera una caída de un 2.4%, el escenario latinoamericano muestra pérdida de competitividad y espacio en la producción de mayor valor agregado amenazada por la gran oferta de acero de los mercados asiáticos, que reanudaron la producción a precios bajos antes que otros países. Se espera que el consumo caiga un 10.9% en 2020.

Lo mismo se observa para el PIB, que se espera que se contraiga 4.4% en el mundo, mientras que se espera un impacto más fuerte en la región, con una caída del 8.1%

Las importaciones continúan amenazando el comercio latinoamericano.

Productos continúan penetrando la región a precios por debajo del mercado (dumping) de países con economías de no-mercado, que subsidian la producción de acero y proporcionan apoyos financieros fuera de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de sus alineamientos industriales.

En este escenario, las importaciones totales de acero de América Latina cayeron un 4.1% en 2019 en comparación con el año anterior.

El año pasado, China registró una caída paralela del 7.1% en las exportaciones totales en comparación con 2018.

La participación de las importaciones en el consumo regional sigue siendo alta y se espera que alcance el 35% para fines de 2020.

En 2019, China envió 6.3 millones de toneladas de acero a la región.

Además de la crisis de 2019, en 2020 la nueva y desafiante crisis pandémica afectó fuertemente a América Latina y el Caribe (ALC).

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con crecimiento nulo en América Latina en 2019 en comparación con la tasa del año anterior (1.1%), la expectativa para 2020 es una fuerte caída del PIB (-8.1%).

CEPAL cree que la región sufrirá una fuerte contracción económica de 9.1% en 2020 y tendrá un PIB per cápita similar al de 2010, con daños gravísimos en el mercado laboral y caída de los ingresos.

Según el Banco Mundial, la contracción prevista del PIB de Latinoamérica es de más del 7%, la peor desde que surgieron los datos confiables en 1901.

Las principales incertidumbres comenzaron con la guerra comercial entre Estados Unidos y China y con los trastornos sociales en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

A partir de entonces, el brote del nuevo coronavirus devolvió la desconfianza a la inversión extranjera y el consumo interno, así como el agravamiento de la crisis estructural y de salud en la región.

Por la crisis, 9 de cada 10 empresas latinoamericanas han proyectado una disminución en ingresos para este año, según una encuesta de Marsh & McLennan con 534 empresas de 11 países y 25 sectores.

La recuperación económica en la región requerirá reformas estructurales para fomentar el empleo formal y productivo, según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

Se espera una recuperación en 2021, pero no será suficiente, independientemente de la implementación de políticas monetarias expansivas en un entorno de baja inflación, en un contexto de precios de las materias primas relativamente bajos que trae otros riesgos de caída.

Además de la crisis de 2019, en 2020 la nueva y desafiante crisis pandémica afectó fuertemente a América Latina y el Caribe (ALC). De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con crecimiento nulo en América Latina en 2019 en comparación con la tasa del año anterior (1.1%), la expectativa para 2020 es una fuerte caída del PIB (-8.1%).

CEPAL cree que la región sufrirá una fuerte contracción económica de 9.1% en 2020 y tendrá un PIB per cápita similar al de 2010, con daños gravísimos en el mercado laboral y caída de los ingresos.

Según el Banco Mundial, la contracción prevista del PIB de Latinoamérica es de más del 7%, la peor desde que surgieron los datos confiables en 1901.

Las principales incertidumbres comenzaron con la guerra comercial entre Estados Unidos y China y con los trastornos sociales en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. A partir de entonces, el brote del nuevo coronavirus devolvió la desconfianza a la inversión extranjera y el consumo interno, así como el agravamiento de la crisis estructural y de salud en la región.

Por la crisis, 9 de cada 10 empresas latinoamericanas han proyectado una disminución en ingresos para este año, según una encuesta de Marsh & McLennan con 534 empresas de 11 países y 25 sectores.

La recuperación económica en la región requerirá reformas estructurales para fomentar el empleo formal y productivo, según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Se espera una recuperación en 2021, pero no será suficiente, independientemente de la implementación de políticas monetarias expansivas en un entorno de baja inflación, en un contexto de precios de las materias primas relativamente bajos que trae otros riesgos de caída.

 

 

Reportacero

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