Mineria

Chihuahua es tercer estado con más concesiones mineras

25 de julio de 2016.- Chihuahua es el tercer estado a nivel nacional con el mayor número de concesiones mineras, las que suman 3,496 y corresponden a una superficie de 2,591,162.6742 hectáreas, según informo la Dirección General de Regulación Minera con corte al mes de abril del 2013.

El crecimiento de la minería en el país ha generado de igual manera otras problemáticas enfocadas al medio ambiente, pero también a la violación de los derechos humanos de pueblos en los que se han instalado las mineras.

El diagnóstico básico para la Prevención y Gestión integral de los Residuos marco que para el 2014 Chihuahua ocupaba el segundo lugar en generación de residuos mineros, considerando solamente a once empresas que generaban arriba de once millones de toneladas de residuos a nivel nacional, reportados principalmente por Zacatecas con el 84.5% y Chihuahua con el 12%.

Los residuos minerales son conocidos como colas (tailings), relaves o jales, los cuales son generados durante los procesos de recuperación de metales a partir de minerales metalíferos tras demoler las rocas originales que los contienen y mezclar las partículas que se forman con agua y pequeñas cantidades de reactivos químicos que facilitan la liberación de los metales.

El polvo de los jales mineros puede contener altas concentraciones de materiales potencialmente peligrosos, algunos contaminantes son más bio-accesibles (solubles en los fluidos humanos y disponibles para ser absorbidos por el cuerpo) que otros y tienen más potencial para causar problemas de salud.

El manual de Defensa de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Desca) de pueblos y comunidades frente a los megaproyectos mineros en México, señala que las personas que pueden estar expuestas a los contaminantes en los jales mineros por el contacto con la piel, la ingestión (comer polvo), la inhalación (respirar polvo).

Los residuos que se almacenan en las presas de jales son tóxicos y generalmente sus escurrimientos y filtraciones al subsuelo terminan dañando suelos, ríos, pozos y agua subterránea afectando a los ecosistemas y salud de las comunidades, y por supuesto la flora y la fauna.

 

Agencias

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