Cierra divisa en $17.23 pesos por dólar
18 de febrero de 2026.- El peso cerró la sesión con una depreciación de 0.58% o 9.9 centavos, cotizando alrededor de $17.23 pesos por dólar, con el tipo de cambio tocando un mínimo de $17.0866 y un máximo de $17.2401 pesos por dólar.
La depreciación del peso ocurrió ante un fortalecimiento del dólar estadounidense de 0.50% de acuerdo con el índice ponderado, su mayor avance desde el 30 de enero, cuando el dólar ganó tras la nominación de Kevin Warsh para el cargo de presidente de la Reserva Federal.
Hoy el dólar estuvo impulsado por la publicación de indicadores económicos mejores de lo esperado en Estados Unidos y mayor aversión al riesgo ante tensiones en Medio Oriente.
En Estados Unidos se publicaron indicadores económicos que fueron interpretados como positivos por el mercado. Los nuevos pedidos de bienes duraderos cayeron 1.4% mensual en diciembre. No obstante, la caída fue menor a la expectativa de 2.0% y se concentró en pedidos de equipo de transporte.
Por su parte, los inicios de vivienda de diciembre del 2025 mostraron un crecimiento en el mes de 6.2%, superando la expectativa del mercado de un crecimiento de solamente 0.7%. Con esto, los inicios de vivienda se ubicaron en 1.404 millones anualizados, ubicándose en su mayor nivel desde julio. Asimismo, los permisos de construcción mostraron un crecimiento de 4.3%, por encima de la expectativa del mercado de un ligero incremento de 0.01% para ubicarse en 1.448 millones, su mayor nivel desde marzo del 2025.
Finalmente, la producción industrial de enero creció 0.70%, superando la expectativa del mercado de 0.4% y avanzando a una tasa anual de 2.28%, su mayor avance desde septiembre del 2022. Al interior, la manufactura creció 0.60% mensual y 2.43% anual, acelerándose desde 1.45% en diciembre y su mayor crecimiento desde febrero del 2022.
Estas publicaciones alimentan la especulación de que la Reserva Federal podría ser más cautelosa para recortar la tasa de interés en 2026, pues una recuperación de la actividad económica podría generar presiones inflacionarias.
Aversión al riesgo por tensiones en Medio Oriente. El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, dijo que Estados Unidos no puede destruir la República Islámica y que los buques de guerra estadounidenses que están en la costa de Omán son peligrosos, pero no más que un arma que “los puede mandar al fondo del mar”. Finalmente, señaló que Irán no se involucra en negociaciones en las que el resultado sea que no puedan utilizar energía nuclear. Lo anterior lo dijo en un contexto de esfuerzos diplomáticos, pues ayer delegaciones de Estados Unidos e Irán sostuvieron reuniones en Ginebra, con el objetivo de lograr un acuerdo respecto al programa nuclear iraní.
De acuerdo con medios, Estados Unidos ha concentrado esfuerzos militares alrededor de Irán. Por su parte, Irán cerró brevemente el estrecho de Ormuz para que la marina iraní pueda realizar ejercicios con misiles. Por otro lado, Israel se está preparando para un escenario de guerra en los próximos días, de acuerdo con dos oficiales de ese país. De no lograrse resultados en las negociaciones, se elevaría la probabilidad de un conflicto abierto con Irán.
En la sesión también destacó la publicación de las minutas de política monetaria de la Reserva Federal, las cuales mostraron un sesgo restrictivo. La mayoría coincidió en que el proceso de convergencia hacia el objetivo de inflación del 2.0% podría desacelerarse durante el año. En este sentido, varios participantes indicaron que diversas empresas prevén incrementar sus precios en respuesta a presiones de costos elevadas, incluidos los aranceles, mientras que una demanda sostenida también podría mantener la inflación en niveles elevados. En cuanto al mercado laboral, los participantes observaron que la tasa de desempleo ha permanecido estable en los últimos meses, aunque la creación de empleo ha mostrado moderación. La mayoría señaló que los indicadores de desempleo, despidos y vacantes laborales sugieren que el mercado laboral se está estabilizando tras un periodo de enfriamiento. De cara al 2026, si bien se anticipa un crecimiento económico sólido, la incertidumbre permanece elevada. No obstante, la fuerte inversión vinculada a la inteligencia artificial, así como el mayor crecimiento de la productividad observado en los últimos años, podrían seguir respaldando la expansión económica.
En cuanto a noticias relevantes, hoy el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, criticó un estudio hecho por la Fed de Nueva York en el que mencionaba que las empresas estadounidenses están pagando los aranceles. Según Hassett, el estudio es una “vergüenza” y las personas que lo hicieron deberían ser “disciplinadas”. En el estudio, se informaba que el 94% de los costos arancelarios se trasladaron a las empresas y consumidores estadounidenses en los primeros 8 meses del año.
En la canasta amplia de principales cruces, las únicas divisas apreciadas hoy fueron: el peso chileno con 0.30%, el peso argentino con 0.19% y el dólar de Hong Kong con 0.01%. Las divisas más depreciadas hoy fueron: el dólar neozelandés con 1.42%, el shekel israelí con 1.05%, el yen japonés con 0.93%, el peso colombiano con 0.87%, el florín húngaro con 0.83% y la corona sueca con 0.77%.
El mercado de capitales cerró la sesión con ganancias generalizadas a nivel global, debido al optimismo sobre el sector tecnológico, así como una corrección, luego de las fuertes pérdidas observadas durante las últimas 2 semanas. El Dow Jones registró una ligera ganancia de 0.26%, ligando 3 sesiones de avances. El Nasdaq Composite mostró un avance de 0.78%, ligando 2 sesiones al alza. Por su parte, el S&P 500 ganó 0.56%, ligando 3 sesiones de avances. Al interior, resaltaron las ganancias de los sectores: energía (+2.00%), consumo discrecional (+1.00%) y tecnologías de la información (+0.97%).
En Europa, el STOXX 600 registró un avance de 1.19%, ligando 3 sesiones al alza y alcanzando un nuevo máximo histórico de 629.39 puntos. El DAX alemán mostró una ganancia de 1.12% y el FTSE 100 de Londres ganó 1.23%, ligando 4 sesiones de ganancias y alcanzando un nuevo máximo histórico de 10,715.77 puntos. En México, el IPC de la BMV cerró la sesión con una pérdida de 0.38%, ligando 3 sesiones a la baja. Al interior, resaltaron las pérdidas de las emisoras: Bimbo (-2.95%), Chedraui (-2.88%), Inbursa (-2.70%), Genomma Lab (-2.63%) y Walmex (-2.15%).
En el mercado de materias primas, los metales preciosos sostuvieron las ganancias vistas al inicio de la sesión, mostrando una corrección al alza luego de haber perdido en las primeras dos sesiones de la semana. El oro cerró cotizando en 4,981 dólares por onza, con un avance de 2.10%, mientras que la plata terminó la sesión cotizando en 76.81 dólares por onza, con una ganancia de 4.47%.
Por su parte, el petróleo WTI cerró la sesión cotizando en 65.23 dólares por barril, con un avance de 4.62%. El petróleo volvió a ubicarse por encima de los 65 dólares por barril tras dos jornadas, impulsado por temores de que las negociaciones de un acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos se caigan, lo que podría llevar a ataques directos de Estados Unidos contra ese país, comprometiendo la oferta global de crudo.
La semana pasada destacó la actualización del Índice de Complejidad Económica (ICE) para 2024, incluyendo 145 países. La complejidad económica depende del nivel de sofisticación y conocimiento que tiene un país para la producción de un conjunto de bienes y se calcula con base en la diversidad (variedad de productos) y ubicuidad (cantidad de países que pueden producirlos), pues hay productos que se pueden producir en todos los países y otros que son más complejos y solamente se producen en un grupo de países. En la publicación del 2026 (con información a 2024) se actualizó la metodología para el cálculo. Ahora la participación de cada país en la producción de un producto se basa en una escala continua y no discreta. Es decir, no solamente se considera si un país participa o no en la producción, sino el grado de participación. La nueva metodología se usó para actualizar el ICE de años previos.
De acuerdo con datos del Atlas de Complejidad Económica de Harvard, en el 2024 México se ubicó en la posición 27 de 145 países, con un ICE de 0.94, subiendo en el ranking desde la posición 28 en 2023 y la posición 31 en 2022. Con esto, es el segundo año consecutivo que México sube en la clasificación de complejidad económica y se ubica en su mejor nivel desde 2015, cuando también ocupó la posición 27. Es importante notar que, con el cambio de metodología, el ICE de México se ajustó de 1.41 a 0.94 y su posición en la clasificación se ajustó de 17 a 27 respecto a la metodología anterior. Esto no refleja un deterioro de la complejidad económica de México, sino una mejora en la medición de esta complejidad. La nueva posición de México en la clasificación refleja que, aunque el país tiene participación en la producción de productos complejos, su presencia en estas industrias es todavía limitada en comparación con otros países.
De acuerdo con la nueva metodología, solamente cuatro países emergentes tienen un mayor grado de complejidad económica que México: China (posición 10), Hungría (15), Rumania (23) y Polonia (25). Ninguna economía latinoamericana se clasifica con un mayor grado de complejidad que México. Después de México se encuentran Brasil (posición 56), El Salvador (59), Panamá (60) y Costa Rica (61). Lo anterior implica que los productos de origen mexicano son de mayor complejidad que la mayoría de las economías emergentes (con excepción de las mencionadas) y que todas las economías latinoamericanas. Asimismo, la complejidad es similar a la observada en otras economías avanzadas como Bélgica, Países Bajos, Estonia o Lituania.
La complejidad económica está estrechamente relacionada con la calidad de vida del país, medida por el Índice de Desarrollo Humano, guardando una correlación positiva de 0.78 y con el PIB per cápita, guardando una correlación positiva de 0.60. Sin embargo, un alto nivel de complejidad económica no garantiza altos niveles de ingreso (PIB per cápita) ni altos niveles de calidad de vida. Un ejemplo claro de esto es México, que, a pesar de ubicarse entre los 30 países con mayor nivel de complejidad económica, en el mismo grupo de 30 países, registra el menor nivel de desarrollo humano y PIB per cápita. Esto es reflejo de otros factores como: 1) factores demográficos, 2) la elevada informalidad laboral y su efecto sobre la baja productividad y 3) debilidad institucional. Partiendo de un ejercicio de regresión simple, si la complejidad económica fuese el único determinante de los niveles de producción del país, el PIB per cápita de México (a precios del 2024) debería ubicarse cerca de 32.3 mil dólares, 2.3 veces el PIB per cápita observado y en niveles cercanos al PIB per cápita de Corea del Sur o España. Realizando un ejercicio similar con el Índice de Desarrollo Humano, el de México debería ubicarse cerca de 0.87 (por encima del 0.79 observado en realidad) y en niveles comparables con Chile (0.88), Argentina (0.86) y Uruguay (0.86). La alta complejidad económica tiende a impulsar el bienestar y nivel de ingresos de un país, pero no lo garantiza. Para que el elevado nivel de complejidad productiva tenga un efecto positivo sobre el bienestar y el crecimiento del PIB, es necesario abordar las deficiencias institucionales que limitan la inversión y la productividad.
En la sesión, el euro tocó un mínimo de 1.1782 y un máximo de 1.1890 dólares por euro. La libra tocó un mínimo de 1.3495 y un máximo de 1.3582 dólares por libra. Por su parte, el tipo de cambio del euro-peso tocó un mínimo de 20.2241 y un máximo de 20.3181 pesos por euro.
Reportacero