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Cierra divisa en $17.47 pesos por dólar

30 de abril de 2026.- El peso cerró abril cotizando alrededor de 17.47 pesos por dólar, registrando una apreciación mensual de 2.61% o 47.0 centavos contra el nivel de cierre del 31 de marzo. En el mes, el tipo de cambio tocó un máximo de 17.9681 pesos por dólar el 1 de abril y un mínimo de 17.1276 pesos por dólar el 17 de abril, cerca del mínimo del año de 17.0866 alcanzado el 17 de febrero. Con esto, el tipo de cambio cotizó en un promedio de 17.4589 pesos por dólar y el peso se ubicó en la décimo primera posición entre las divisas más apreciadas.

En la canasta amplia de principales cruces, las divisas más apreciadas en abril fueron: el rublo ruso con 7.74%, el florín húngaro con 6.53%, el shekel israelí con 6.21%, la corona noruega con 4.43%, el real brasileño con 4.34% y el dólar australiano con 4.19%. Las únicas divisas depreciadas en abril fueron: la rupia de Indonesia con 1.79%, la lira turca con 1.64%, el sol peruano con 0.83%, el peso argentino con 0.66% y la rupia india con 0.11%.

En el acumulado del año, las divisas más apreciadas son: el real brasileño con 9.83%, la corona noruega con 8.17%, el shekel israelí con 7.43%, el dólar australiano con 7.33%, el florín húngaro con 5.06% y el rublo ruso con 4.69%. Las divisas más depreciadas en el año son: la rupia india con 5.61%, la lira turca con 5.20%, el sol peruano con 4.32%, la rupia de Indonesia con 3.99%, el won surcoreano con 2.27% y el zloty polaco con 1.05%. El peso acumula una apreciación en el año de 3.00% o 54 centavos.

La apreciación del peso mexicano se debió principalmente a la debilidad del dólar estadounidense de 1.93%, de acuerdo con su índice ponderado. Este movimiento se concentró en la primera semana del mes, tras el anuncio de un acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, lo que redujo de manera significativa la aversión al riesgo global. Como resultado, se observó un incremento por apetito por riesgo a nivel global, favoreciendo a monedas emergentes como el peso, mientras que el dólar, que había funcionado como activo refugio durante marzo ante el inicio del conflicto en Medio Oriente, se corrigió a la baja.

Posteriormente, el tipo de cambio mostró un comportamiento más lateral a lo largo del mes, en un entorno de señales mixtas por las negociaciones. Si bien se mantuvieron episodios de optimismo, incluyendo anuncios sobre posibles extensiones de la tregua y avances en las conversaciones, estos fueron contrarrestados por retrocesos en el proceso diplomático, así como por un deterioro en la credibilidad de los mensajes provenientes de ambas partes. Esto llevó a que el mercado adoptara una postura más cautelosa, limitando movimientos adicionales en el tipo de cambio.

Adicionalmente, existe incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, clave para el suministro global de petróleo y que ha estado cerrado por 8 semanas, lo que, junto con la noticia de que los Emiratos Árabes Unidos decidió retirarse de la OPEP y OPEP+ a partir del 1 de mayo, generó episodios de volatilidad en los precios de los energéticos.

Cabe recordar que los Emiratos Árabes Unidos representan el 9.8% de la producción total del cartel, lo que debilitará la capacidad de la OPEP de influir en los precios del crudo. Este ajuste podría traducirse en un entorno de mayor competencia y menor coordinación en la oferta global de petróleo.

La concentración de petróleo pasará a Arabia Saudita con cerca del 45% de la producción total de la OPEP, lo que podría generar tensiones internas y aumentar el riesgo de que otros países reconsideren su permanencia en el cartel. La salida de Emiratos Árabes debilita profundamente al bloque, pues pierde fuerza como estabilizador del mercado.

Durante abril disminuyó la volatilidad del tipo de cambio a 7.36%, bajando desde 14.49% en marzo y siendo su menor nivel desde diciembre (3.98%). La disminución de la volatilidad fue consistente con menores presiones al alza para el tipo de cambio y la menor aversión al riesgo asociada al conflicto en Irán, debido al cese al fuego. A pesar de esto, no puede descartarse un regreso de los episodios de alta volatilidad, pues el conflicto no ha terminado. Asimismo, persisten factores internos que pueden ocasionar una mayor volatilidad del tipo de cambio, en particular el deterioro progresivo de la actividad económica, la posible intervención cambiaria por parte del gobierno japonés y las tensiones políticas con la administración de Estados Unidos previo a la revisión del T-MEC.

El día de hoy, el Ministro de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, dijo que se acercaba el momento de tomar “medidas audaces”, frase que usualmente se refiere a que el gobierno está preparado para hacer una intervención cambiaria, luego de que el tipo de cambio tocara un nivel de 160.72 yenes por dólar, su mayor nivel desde julio del 2024. Este fortalecimiento del yen japonés, junto con la expectativa de que el Banco de Japón incremente su tasa de interés en su próxima junta de junio, reduce el atractivo de carry trade, para divisas como el peso mexicano.

Por otro lado, se publicó el PIB del primer trimestre de México, mostrando una contracción de 0.77%, siendo la primera caída desde el cuarto trimestre del 2024. Las cifras de crecimiento del PIB al comienzo del 2026 son una mala noticia para el resto del año, pues reflejan que persiste la debilidad de las actividades primarias y secundarias, pero además hay un deterioro significativo de las actividades terciarias, que incluyen el comercio al por mayor, al por menor y los servicios. Con esto, se revisa a la baja la expectativa de crecimiento del PIB de 1.2% a 1.0%.

En abril, destacaron cambios relevantes en la orientación de la política monetaria de los principales bancos centrales. En Estados Unidos, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de interés en un rango de 3.50%–3.75%, en línea con lo esperado por el mercado. No obstante, el comunicado mostró un tono relativamente más restrictivo frente a decisiones previas. La votación no fue unánime: Stephen Miran se pronunció a favor de un recorte de 25 puntos base, mientras que otros tres miembros expresaron reservas respecto al lenguaje del comunicado, al considerar que debía reflejar una postura más restrictiva ante los riesgos inflacionarios. En su conferencia, Jerome Powell enfatizó que las tensiones en Medio Oriente han incrementado la incertidumbre económica, particularmente a través del canal de los precios de la energía.

Cabe destacar que esta fue la última decisión de política monetaria de Powell como presidente de la Reserva Federal, tras ocho años en el cargo, con su mandato concluyendo el próximo 15 de mayo. Hacia finales de mes, el Comité Bancario del Senado confirmó la nominación de Kevin Warsh como su sucesor, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos diera por concluida la investigación en torno a Powell. Durante su comparecencia, Warsh adoptó un tono orientado a reformas, señalando que la economía aún enfrenta las secuelas de errores de política monetaria cometidos en 2021–2022, y subrayó que permitir que la inflación se arraigue implica costos mayores y un proceso más complejo de desinflación.

En Europa, el Banco Central Europeo mantuvo sin cambios sus tres tasas de referencia, prolongando la pausa iniciada en julio de 2025. Sin embargo, el sesgo se mantiene restrictivo, en un contexto donde la persistencia de presiones inflacionarias, particularmente asociadas a los energéticos y la incertidumbre geopolítica apuntan a un posible endurecimiento adicional. De hecho, el mercado descuenta actualmente incrementos acumulados cercanos a 73 puntos base en el 2026, condicionada a la evolución del conflicto en Medio Oriente y de los precios de la energía.

Por su parte, el Banco de Inglaterra también mantuvo su tasa sin cambios en 3.75%, con una votación de 8 a 1, en línea con las expectativas. No obstante, el tono del comunicado fue más cauteloso, dejando abierta la posibilidad de futuros incrementos ante el riesgo de que los choques en energéticos se traduzcan en presiones inflacionarias más persistentes. En este sentido, el mercado anticipa ajustes adicionales por alrededor de 66 puntos base, equivalente a al menos dos incrementos de 25 puntos base y una probabilidad creciente de un tercero.

Estas perspectivas más restrictivas entre los principales bancos centrales contrastan con la trayectoria esperada para el Banco de México, para el que se anticipa un recorte adicional de 25 puntos base en la tasa de referencia. Este diferencial en la dirección de la política monetaria implicaría una reducción en el atractivo relativo del peso mexicano. Al disminuir el diferencial de tasas frente a economías avanzadas, podrían generarse presiones al alza sobre el tipo de cambio en los próximos meses.

El mercado de capitales cerró el mes con ganancias generalizadas ante una menor aversión al riesgo por la guerra en Medio Oriente. En Estados Unidos, el Dow Jones registró una ganancia de 7.14%, luego de caer 5.38% en marzo, siendo el mayor incremento desde noviembre del 2024. El Nasdaq Composite mostró un avance de 15.29%, luego de 2 meses de caídas, siendo la mayor ganancia desde abril del 2020 y alcanzando un nuevo máximo histórico de 24,935.60 puntos. Por su parte, el S&P 500 ganó 10.42% en el mes, luego de 2 meses de caídas. Asimismo, el índice mostró su mayor ganancia mensual desde noviembre del 2022 y alcanzó un nuevo máximo histórico de 7,219.83 en la sesión del 30 de abril. Al interior, resaltaron los avances mensuales de los sectores: servicios de comunicación (+18.43%), tecnologías de la información (+17.44%), consumo discrecional (+11.71%) e inmobiliario (+8.61%).

En Europa, el STOXX 600 registró una ganancia de 4.83%, luego de caer 8.00% en marzo. El DAX alemán mostró un avance en el mes de 7.11%, siendo la mayor ganancia desde enero del 2025. Por su parte, el FTSE 100 de Londres ganó 1.99%, luego de caer 6.73% en marzo. En México, el IPC de la BMV cerró el mes con una pérdida de 1.10%, cayendo por segundo mes al hilo. Al interior, resaltaron las pérdidas de las emisoras: Grupo Aeroportuario del Sureste (-11.87%), Alsea (-11.11%), Grupo Aeroportuario del Centro (-9.76%), Gentera (-9.69%) y Genomma Lab (-9.05%).

El día de hoy, se publicaron los resultados del primer trimestre de 2026 de Pemex. En este periodo hubo una pérdida neta del ejercicio de 45,993 millones de pesos, la cual estuvo afectada por una pérdida cambiaria neta de 8,935 millones de pesos y una pérdida en instrumentos financieros derivados de 9,967 millones de pesos. De no haberse observado esos efectos financieros, la pérdida hubiera sido de aproximadamente 27,091 millones de pesos. La pérdida en el trimestre fue 6.1% mayor a la observada en el mismo periodo de 2025 (43,329 millones de pesos). Destaca que en este trimestre las pérdidas se debieron en parte a una disminución de los ingresos totales por 7.6%, ubicándose en 365,696 millones de pesos.

Por su parte, en cuanto a la carga fiscal, por el cobro del Derecho Petrolero del Bienestar (que simplifica el pago de impuestos) se pagaron 47,701 millones de pesos en este trimestre, una reducción del 14.6% comparado con los 55,842 millones pagados en el primer trimestre de 2025. No obstante, los gastos de administración se mantuvieron prácticamente sin cambios, ubicándose en 46,948 millones de pesos.

Por segmento, las pérdidas netas se vieron afectadas por las pérdidas en:

* Exploración y extracción (-64,826 mdp)

* Corporativo (-45,991 mdp)

* Logística (-3,483 mdp).

Mientras que los segmentos con rendimiento positivo fueron:

* Eliminaciones (20,232 mdp)

* Transformación industrial (18,561 mdp)

* Otras compañías subsidiarias (12,760 mdp)

* Comercializadoras (7,089 mdp).

A nivel operativo, las ventas de exportación tuvieron una caída del 25.3% respecto al trimestre anterior, situándose en 117,084 millones de pesos. En contraste, las ventas en México crecieron un 4.2%, alcanzando los 248,151 millones de pesos.

La deuda financiera cerró el primer trimestre de 2026 en 79,037 millones de dólares (1,427,930 millones de pesos), una disminución de 6.8% respecto al último trimestre de 2025. Con esto, la deuda disminuye 103,368 millones de pesos en el primer trimestre. En cuanto a la composición, destaca la reducción del 32.1% en la deuda de corto plazo, que bajó a 234,474 millones de pesos. El efectivo y equivalentes cerró en 144,849 millones de pesos, dejando una deuda financiera neta de 1,283,081 millones de pesos.

Si la pérdida total de Pemex se mantiene el resto del año, se esperaría una pérdida neta anualizada de 183,972 millones de pesos. Comparándolo con el gasto presupuestado para 2026 del sector salud, el cual es de 996,528 millones de pesos, la pérdida de Pemex representaría el 18.4%.

El día de hoy en México se publicaron las cifras de finanzas públicas y deuda pública a marzo de 2026. En el balance trimestral, los ingresos presupuestarios cerraron el ejercicio con una caída real de 0.7% respecto al primer trimestre de 2025. Esto se debe principalmente a la caída de los ingresos petroleros (-9.4%), donde al interior los ingresos del Gobierno Federal y de Pemex cayeron 27.7% y 1.6% respectivamente. Los ingresos tributarios tuvieron una ligera contracción de 0.6%, explicada por la caída de sus dos principales componentes: el ISR cayó 4.1% y el IVA 3.7%. Por su parte, el IEPS registró un crecimiento del 19.4%, impulsado por el componente de gasolinas, que aumentó 27.5%. Este incremento responde a que, tras el alza en los precios de los combustibles derivada del conflicto iniciado a finales de febrero, el gobierno no aplicó estímulos al IEPS en gasolinas hasta la tercera semana de marzo (en los casos de Magna y Premium). Por ello, el dato no refleja aún el efecto de los estímulos, sino el periodo en el que coincidieron precios altos de combustibles con una mayor carga del impuesto. Finalmente, los ingresos no tributarios crecieron 4.3% en este trimestre, impulsado por los ingresos de derechos, los cuales crecieron 15.0%.

El gasto neto creció 2.6% real respecto al primer trimestre de 2025. Por tipo de gasto, el programable aumentó 2.6%, ubicándose en 1.69 billones de pesos. Al interior del gasto corriente, los servicios personales crecieron 14.9%, alcanzando 463.5 mil millones de pesos y registrando su mayor incremento desde 1998, mientras que los subsidios y transferencias aumentaron 11.5%, a 415.1 mil millones de pesos. Por su parte, el gasto en capital cayó 20.3%, explicado por la contracción de la inversión física (-15.6%), la más profunda desde 2017 (21.7%). En el primer trimestre de 2026, el costo financiero de la deuda se redujo 3.1% anual. Sin embargo, los adeudos de ejercicios fiscales anteriores (ADEFAS) crecieron 77.7% en el acumulado, lo que llevó a un aumento del gasto no programable de 2.6%, hasta 740.1 mil millones de pesos.

Las pensiones contributivas sumaron 424.1 mil millones de pesos, con un crecimiento de 6.1%, representando 19.1% del ingreso presupuestario. El total del gasto en programas de bienestar fue de 264.1 mil millones de pesos, de los cuales 174.4 millones de pesos corresponden a las pensiones no contributivas.

Finalmente, en el primer trimestre de este año, los Requerimientos Financieros del Sector Público tuvieron una caída del 7.0% real anual, sumando 156.2 mil millones de pesos. Por su parte, el Saldo Histórico de los Requerimientos del Sector Público (SHRFSP) se ubicó en febrero en 18.801 billones de pesos o 53.33% del PIB, tomando como referencia el PIB del 2025. La deuda bruta en marzo se ubicó en 20.114 billones de pesos o 57.05% del PIB, subiendo desde 55.90% al cierre del 2025. Este sería el mayor nivel en registro de acuerdo con información disponible desde 1990.

En el mes, el euro tocó un mínimo de 1.1505 y un máximo de 1.1849 dólares por euro. La libra tocó un mínimo de 1.3179 y un máximo de 1.3612 dólares por libra. Por su parte, el tipo de cambio del euro-peso tocó un mínimo de 20.2129 y un máximo de 20.7769 pesos por euro.

 

 

Reportacero

 

 

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