Cierra divisa en $17.93 pesos por dólar
20 de marzo de 2026.- El peso cerró la semana con pocos cambios, mostrando una apreciación de 0.09% o 1.7 centavos, cotizando alrededor de $17.93 pesos por dólar, con el tipo de cambio tocando un mínimo de 17.6017 y un máximo de 17.9961 pesos por dólar. A pesar de que el peso se apreció, esto se debió a una corrección a la baja del tipo de cambio al comienzo de la semana. A partir de la sesión del miércoles se reanudaron las presiones al alza para el tipo de cambio, debido a los siguientes factores:
Continúa la guerra en Irán y no hay señales de que pueda terminar pronto. Durante la semana Irán intensificó su estrategia de guerra vía drones y misiles contra objetivos vinculados a Estados Unidos e Israel en la región del golfo Pérsico. Ante esto, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques contra infraestructura energética en Irán, particularmente en el yacimiento de gas South Pars, uno de los más importantes a nivel mundial. Este hecho marcó el inicio de una nueva fase, en la que los activos energéticos se convirtieron en objetivos directos. La escalada se profundizó el 19 de marzo, cuando Irán amplió sus represalias hacia infraestructura energética en la región, incluyendo instalaciones clave en el Golfo y el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, el más importante del mundo.
De forma paralela, el tráfico de buques petroleros por el estrecho de Ormuz sigue cerrado. Hacia el cierre de la semana, Irán amplió sus ataques hacia varios países vecinos, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin y Kuwait. Además, reiteró que mantiene su capacidad de producción de misiles, contradiciendo versiones sobre su debilitamiento militar. Circuló en medios que Irán no está dispuesto a negociar el desbloqueo de Ormuz mientras sigan bajo ataque y también amenazaron con atentar en contra de oficiales estadounidenses o israelíes a nivel global.
A pesar de que en medios Donald Trump dijo repetidamente que la capacidad militar de Irán ha sido destruida y que la guerra podría concluir pronto, circuló en medios que el gobierno de Estados Unidos está realizando preparaciones para desplegar fuerzas armadas por tierra en Irán. De materializarse, la guerra podría extenderse por varios meses y no hay certeza de que esto permita la normalización del flujo petrolero en la región de Oriente Medio. Al cierre de la semana, Trump mencionó que no desea un alto al fuego con Irán.
Ante la guerra, siguen las presiones al alza sobre los precios de energéticos:
El petróleo WTI cerró la semana cotizando en 98.30 dólares por barril, con un avance semanal de 1.49%. Además, el WTI cruzó momentáneamente el umbral de 100 dólares por barril, tocando un máximo de 100.48 dólares por barril, nivel no visto desde el 9 de marzo, cuando el petróleo subió a 113.41 dólares por barril. Así, desde el 27 de febrero, acumula un incremento de 46.54%.
El petróleo Brent terminó la semana cotizando en 112.28 dólares por barril, con un avance semanal de 8.86%. Destaca que el Brent se ha mantenido durante siete sesiones seguidas cotizando por encima de los 100 dólares por barril, evidenciando las fuertes presiones al alza a las que se enfrenta. Desde que inició la guerra, suma un aumento de 53.60%.
El diferencial entre el Brent y el WTI terminó la semana en 13.98 dólares por barril, nivel muy superior al promedio de 4.26 dólares por barril visto en el año, previo al inicio de la guerra. A pesar de que el gobierno de Estados Unidos dijo que no prohibirá sus exportaciones petroleras para no comprometer aún más la oferta global, el alto diferencial sugiere que el mercado no lo descarta.
El gas natural en Europa terminó la semana cotizando en 59.26 euros por MWh, con un avance semanal de 18.24%. Además, en la semana tocó un máximo de 74.00 euros por MWh, nivel no visto desde enero del 2023. Este commodity está enfrentando fuertes presiones al alza debido a que el invierno en Europa está por terminar, lo que obliga a la acumulación de inventarios antes del próximo invierno. En este contexto, el gas natural en Europa acumula un incremento de 85.41% desde que inició la guerra.
El gas natural en Estados Unidos acabó la semana cotizando en 3.10 dólares por millón de BTU, con un retroceso de 1.02%, su segunda semana al hilo de pérdidas y acumulando un retroceso de 3.80% en ese periodo. El precio del gas natural de este país cayó, pues las terminales para exportación de Estados Unidos se encuentran operando cerca de su capacidad máxima (mayor oferta). Sin embargo, el precio permanece alto, pues desde que comenzó la guerra acumula un avance de 8.32%.
El conflicto sigue impactando en mayores costos de transporte marítimo. De acuerdo con WCI, la referencia global de precio subió 2.34% en la semana, acumulando un incremento de 14.42% desde que inició la guerra. En el acumulado de tres semanas, destacan las rutas de Shanghái a Los Ángeles, con un incremento de 18.26%, Shanghái a Róterdam con 18.34% y Shanghái a Nueva York con 19.45%. Es probable que las rutas procedentes desde Asia sigan mostrando mayores incrementos si el conflicto se prolonga, pues el crudo proveniente del golfo Pérsico tiene como destino principal el mercado asiático, lo que encarece las labores de abastecimiento de combustible en la región.
Los principales bancos centrales a nivel global adoptaron un lenguaje de mayor cautela en sus anuncios de política monetaria de esta semana.
La Reserva Federal mantuvo la tasa de interés sin cambios, pero el presidente, Jerome Powell, señaló que hay incertidumbre sobre el impacto de la guerra sobre la inflación. Al cierre de la semana, el mercado estima una probabilidad del 30% de que la Reserva Federal subirá la tasa de interés en octubre. Aunque esta probabilidad es baja, al comienzo de la semana el mercado todavía estaba descontando la posibilidad de un recorte de la tasa de interés de 25 puntos base en diciembre.
El Banco Central Europeo mantuvo tasas sin cambios y envió la señal de que podrían hacer incrementos de la tasa de interés ante los incrementos en precios de energía. En este sentido, se actualizaron sus proyecciones de inflación, anticipando ahora una tasa de 2.6% en 2026, por encima de la estimación previa de 1.9%. Al cierre de la semana el mercado está descontando que el Banco Central Europeo subirá la tasa de interés en tres ocasiones durante al año por un total de 75 puntos base, lo que contrasta con la expectativa al comienzo de la semana de solamente 1 incremento de 25 puntos base.
El Banco de Japón mantuvo la tasa de interés sin cambios en 0.75%, en línea con las expectativas. No obstante, el comunicado fue considerado restrictivo. Señalaron que la guerra y las presiones al alza en precios de petróleo son un riesgo al alza para la inflación. En conferencia de prensa, el gobernador Kazuo Ueda envió la señal de que no descartan incrementos de la tasa de interés en los próximos meses, inclusive si la economía se desacelerara. Al cierre de la semana, el mercado está descontando que el Banco de Japón subirá la tasa de interés en casi 50 puntos base durante el año, lo que implicaría dos incrementos de 25 puntos base.
El ajuste en las expectativas de política monetaria también se reflejó en el mercado de deuda. En la semana, la tasa de las notas del Tesoro a 10 años subió 10.7 puntos base a 4.38%, mientras que la tasa a 1 año subió 16.1 puntos base a 3.78%. El mayor incremento de la tasa de menor plazo, refleja la expectativa de aumentos de la tasa de interés.
Debido a las probables presiones inflacionarias, no se descarta que la Reserva Federal haga incrementos de la tasa de interés en los próximos meses. Asimismo, la posibilidad de incrementos a la tasa en otros países, como Japón, reduce el atractivo para realizar operaciones de carry trade. Esto ha afectado las posiciones especulativas a favor del peso.
En el mercado de futuros de Chicago siguen cayendo las posturas especulativas netas a la espera de una apreciación del peso. En la semana comprendida entre el miércoles 11 y el martes 17 de marzo, las posturas especulativas netas a la espera de una apreciación del peso se redujeron en 5,351 contratos o 7.25%, ubicándose en 68,460 contratos, cada uno de 500 mil pesos. Con esto, suman 8 semanas consecutivas de caídas en las posturas netas a favor del peso, acumulando una disminución de 36.11% en este periodo o 38,693 contratos. En este periodo de 8 semanas, las posturas brutas en contra del peso cayeron en 51.27% o 23,708 contratos, pero las posturas brutas a favor del peso cayeron en 40.68% o 61,401 contratos.
En la canasta amplia de principales cruces, las divisas más apreciadas en la semana fueron: la corona noruega con 2.06%, la corona sueca con 1.39%, el florín húngaro con 1.36%, el euro con 1.30%, el zloty polaco con 1.29% y la corona danesa con 1.29%. Las divisas más depreciadas en la semana fueron: el rublo ruso con 3.86%, el peso chileno con 1.48%, la rupia india con 1.36%, el rand sudafricano con 0.91%, el sol peruano con 0.78% y el peso colombiano con 0.43%.
En el acumulado del año, las divisas más apreciadas son: la corona noruega con 5.17%, el dólar australiano con 4.90%, el peso argentino con 4.16%, el real brasileño con 3.41%, el ringgit de Malasia con 3.02% y el shekel israelí con 1.69%. Las divisas más depreciadas en el año son: el rublo ruso con 5.71%, la rupia india con 4.27%, el won surcoreano con 4.10%, el florín húngaro con 3.80%, el peso chileno con 3.66% y el sol peruano con 3.47%. El peso mexicano acumula una apreciación de solamente 0.44%.
Es importante destacar que durante marzo ha aumentado la volatilidad del tipo de cambio de forma significativa a 15.84%, siendo la mayor volatilidad para un mes desde abril del 2025, después de que se anunciaron los aranceles recíprocos en Estados Unidos. Desde 2020, la volatilidad solo ha sido mayor en 9 meses, de los cuales 5 fueron en 2020 a consecuencia de la pandemia, 1 en marzo del 2023 ante el desorden bancario en Estados Unidos y los otros dos en junio y agosto del 2024, tras las elecciones presidenciales en México y previo a las reformas constitucionales en la segunda mitad de ese año.
La ausencia de señales de que la guerra podría terminar pronto ocasionó pérdidas en el mercado de capitales a nivel global. En Estados Unidos, el Dow Jones cerró con una caída semanal de 2.11%, el S&P 500 perdió 1.90% y el Nasdaq Composite perdió 2.07%. Tan solo en la sesión del viernes, el S&P 500 registró una caída de 1.51% y se registró un volumen de operaciones 112% mayor al promedio de los últimos 100 días, debido al quadruple witching. En Europa, el FTSE 100 de Londres perdió 3.34%, en la semana el CAC 40 de Francia perdió 3.11% y el DAX de Alemania perdió 4.55%. En Asia el impacto fue menor, con el Nikkei 225 de Japón perdiendo 1.98% y el Hang Seng de Hong Kong perdiendo 0.74%. En México, el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores perdió 2.31% en la semana. En este periodo, las emisoras con mayores ganancias fueron: Alsea (+6.39%), Liverpool (+6.22%), Grupo Aeroportuario del Pacífico (+4.83%) y Grupo Aeroportuario del Centro (+4.48%). Las emisoras de mayores pérdidas fueron: Industrias Peñoles (-11.06%), Genomma Lab (-9.80%), Grupo México (-7.48%) y Kimberly Clark (-6.22%).
Las pérdidas en el mercado de capitales también están asociadas a la expectativa de posibles incrementos de las tasas de interés de los principales bancos centrales a nivel global. Lo mismo sucede con los metales preciosos, que se vuelven menos atractivos ante la expectativa de mayores tasas, por este motivo el precio del oro cayó 10.34% en la semana a 4,500 dólares por onza, siendo su mayor caída semanal desde el 4 de marzo de 1983.
México no está exento de riesgos internos. Esta semana la presidenta de México presentó una iniciativa de reforma a la Cámara de Diputados, en donde señala que se pretenden establecer mecanismos para facilitar la inversión pública y privada. De acuerdo con la iniciativa se tiene por objeto: 1) establecer un marco normativo para regular inversiones destinadas al desarrollo de infraestructura con bienestar, 2) crear Vehículos de Coordinación en Inversiones para canalizar recursos a través de mecanismos de inversión, co-inversión y financiamiento, en donde participen de forma conjunta sectores público, privado y social, 3) regular contratos de inversión estratégica y 4) instaurar el Consejo de Planeación Estratégica, para la inversión en infraestructura.
No obstante, también se incluyen modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, pues se pretende eliminar los programas sociales establecidos en la Constitución y los servicios personales en gasto de educación, salud y seguridad pública, de la definición de Gasto Corriente Estructural (GCE). Esto es relevante pues, de acuerdo con esta ley, existe un límite al crecimiento del GCE, que depende del gasto corriente estructural previo, registrado en la cuenta pública, más un incremento real que deberá ser menor a la tasa anual de crecimiento potencial del PIB. El crecimiento potencial lo establece la Secretaría de Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica en el último paquete económico se ubicó en 2.11%, por lo que el GCE se programó con un crecimiento de 2.05%. De eliminarse los programas sociales y otros gastos ya señalados de la definición de GCE, se abre la puerta a mayores incrementos del gasto corriente. Esto resulta una señal negativa de que no se pretende limitar el crecimiento del gasto en programas sociales para lograr la consolidación fiscal e implica un riesgo para la calificación crediticia de la deuda soberana de México.
En México, la siguiente semana será clave la publicación de la inflación de la primera quincena de marzo el martes 24. Grupo Financiero BASE estima una inflación general de 0.41% quincenal y 4.41% anual, ante un repunte de la inflación no subyacente, con una tasa de 0.99% quincenal y 4.18% anual. Por su parte, se estima una inflación subyacente de 0.24% quincenal y 4.48% anual. De confirmarse, aumenta la probabilidad de que la inflación al cierre del año se ubique por encima del 4.1%.
El jueves 26 se publicará la decisión de política monetaria del Banco de México, para la que se estima que mantendrá la tasa de interés sin cambios, debido a la elevada incertidumbre para la inflación ante el conflicto de Oriente Medio. Hacer un recorte de la tasa de interés en este momento sería un error de política monetaria, pues existe la posibilidad que luego tendrían que subirla para hacer frente a las presiones inflacionarias.
En la semana, el euro tocó un mínimo de 1.1411 y un máximo de 1.1616 dólares por euro. La libra tocó un mínimo de 1.3225 y un máximo de 1.3467 dólares por libra. Por su parte, el tipo de cambio del euro-peso tocó un mínimo de 20.3044 y un máximo de 20.7853 pesos por euro.
Reportacero