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Declararía Tubos Reunidos concurso de acreedores

Los sindicatos temen que declare concurso de acreedores, aunque esta posibilidad no ha sido todavía confirmada

27 de abril de 2026.- La cotización de las acciones de Tubos Reunidos en el mercado continuo de la Bolsa española cerró hoy la jornada con una caída del 37,5% después de que a lo largo de la jornada reinase la confusión en torno al futuro financiero de la empresa.

El comité de empresa, que se reunió a lo largo de la mañana con la dirección de la compañía, teme que, tal y como subrayaron ayer diversas informaciones, Tubos Reunidos se vea abocada a declarar un concurso de acreedores, aunque durante el encuentro de ayer sus responsables aseguraron a la parte social que no se ha adoptado ninguna decisión al respecto y que, de ser así, la debería tomar el consejo de administración.

A última hora de hoy, la empresa envió a la CNMV una nota en la que admitió que valora acogerse al concurso de acreedores después de no haber logrado sus objetivos, como la entrada de nueva actividad, la reestructuración de la deuda o el acceso a nueva financiación. “En tanto no se logre la consecución de las anteriores líneas de actuación, el Grupo se encuentra en una situación que compromete su viabilidad y que podría exigir la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado sin que pueda descartarse la solicitud de declaración de concurso voluntario”, indicó Tubos Reunidos.

En cualquier caso, el fuerte descenso en la cotización de la compañía tubera ha levantado de nuevo una alarma extraordinaria sobre el estado de la empresa. En muchas ocasiones, los movimientos bruscos en la evolución bursátil de una empresa anteceden episodios relevantes para la misma. La acción de Tubos Reunidos acumula casi un año de serio descenso, puesto que ha pasado de los 0,61 euros en los que estaba en junio de 2025 a los 0,14 en los que acabó la sesión de ayer, lo que implica en términos porcentuales un retroceso de alrededor del 75%. Durante la misma, la cotización llegó a caer en el entorno de un 40%.

En el encuentro de hoy en las oficinas de la empresa en Bilbao, en el que participó el consejero delegado, Carlos López de la Heras, la dirección ejecutiva compañía transmitió al comité de empresa que desconoce si se va a declarar un concurso de acreedores ante la delicada situación financiera, y que en ese caso sería el consejo de administración el que debería tomar esa medida. No obstante, según la agencia Europa Press, Tubos Reunidos ha contratado al despacho de abogados Uría Menéndez para gestionar esa entrada en concurso de acreedores. Fuentes sindicales consultadas ayer subrayaron que desconocen ese extremo, pero manifiestan su temor y “preocupación” ante la posibilidad de que se declare un concurso de acreedores, puesto que se trata de un horizonte que “está ahí”, al tiempo que criticaron el “oscurantismo” y la “opacidad” con la que la dirección de Tubos Reunidos está gestionando la comunicación de sus movimientos.

Tubos Reunidos afronta serios problemas financieros, con una deuda que ronda los 265 millones de euros. Además, el calendario de pagos está marcado por la urgencia, ya que la deuda tiene un vencimiento inferior a los tres años. En 2021 recibió un préstamo de la SEPI a través del denominado Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, que tiene como propósito ayudar a empresas que habían entrado en especiales dificultades por la crisis derivada de la pandemia.

Ese préstamo fue de unos 110 millones de euros, pero los intereses acumulados han elevado esa deuda hasta los 150 millones. La coyuntura internacional tampoco juega a favor de Tubos Reunidos. La crisis de Oriente Medio es el último capítulo en una historia a la que se suman los aranceles de Estados Unidos y el parón en las grandes economías europeas. El mercado de Estados Unidos, que ha llegado a suponer hasta el 50% de la facturación de Tubos Reunidos, se ha visto muy afectado por la imposición de nuevas barreras arancelarias, lo que ha hecho caer las ventas a ese país. El descenso ha sido significativo: si en el año 2022 las ventas de la empresa a Estados Unidos supusieron 277 millones de euros, al año siguiente fueron de 245 millones y en 2024 cayeron casi a la mitad (133 millones). En su comunicación de resultados anuales, el pasado mes Tubos Reunidos señaló que el grupo empresarial comenzó el ejercicio 2025 “con una cartera de pedidos fortalecida tras un período previo con menores entradas”, lo que impulsó las ventas en el primer semestre aunque con un nivel de rentabilidad “limitado” por la alta competencia en precios. Sin embargo, la entrada hace algo más de un año de las medidas de política arancelaria adoptadas por la Administración Trump en Estados Unidos provocaron una caída de la demanda de tubería en aquel país, “castigada por los procesos de concentración en el sector, la debilidad del precio del petróleo y por la imposibilidad de competir con los productores locales en un entorno de aranceles elevados”. Además, la inestabilidad en la Unión Europea por la guerra en Ucrania y la competencia de la industria china, fuertemente subsidiada, constituyen también acontecimientos negativos en la evolución de Tubos Reunidos.

La empresa ha puesto en marcha un plan de viabilidad, que contempla, por un lado, el cierre de la acería de Amurrio, la externalización de actividades logísticas y la salida de 240 trabajadores de esta planta alavesa y la de la Trapagaran con un ERE que se cerró sin acuerdo por la parte sindical y que ha sido impugnado por ELA, UGT, LAB y ESK. Junto ello, planteó medidas para la renegociación de la deuda con la SEPI, la refinanciación bancaria y acceso a nuevos créditos.

El Gobierno Vasco ha propuesto al Ejecutivo central reconocer a Tubos Reunidos como una empresa golpeada por el “doble shock” de los aranceles de Trump y del incremento de los costes energéticos como consecuencia de la guerra de Irán. No obstante, el Gobierno central rechazó esta vía y, en una reciente intervención ante los sindicatos, el viceconsejero de Industria, Andoitz Korta, remarcó que la SEPI ha insistido en la “imposibilidad legal” de una reestructuración o quita de la deuda. No obstante, sí ha ofrecido flexibilidad en los plazos e intereses”. Es decir, que la SEPI está abierta a ofrecer una refinanciación de la deuda, “pero no su reestructuración”. La compañía de fabricación de tubos ya advirtió, tras cerrarse sin acuerdo el expediente de regulación de empleo, –aunque luego las salidas se cubrieron con adscripciones voluntarias–, que se veía obligada “a estudiar todos los escenarios” que se abrían. Durante la negociación del ERE, la empresa defendía el acuerdo laboral para facilitar la reestructuración de la deuda y la búsqueda de financiación, y evitar verse “forzada a tener que presentar otras medidas”.

 

 

Reportacero

 

 

 

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