Colaborador Invitado

El suministro de acero bajo presión por super ciclo de materias primas

Por Francisco Leal*

Uno de los tipos de activos con mejor desempeño desde principios de año es el de los commodities y materias primas, y con el auge industrial actual, que va más allá de la recuperación esperada por Covid-19, se podrían impulsar los precios de los commodities aún más. En los últimos seis meses, una investigación de JP Morgan muestra que las materias primas han experimentado un aumento sin precedentes en sus precios. Algunos analistas han tomado esto como un punto de partida para un nuevo “super-ciclo” de materias primas, un extenso período de auge de la demanda que lleva a un aumento sostenido de sus precios. Para el mercado del acero, según BMG, eso puede sugerir que los precios no bajen a niveles pasados, como se había pensado. Según S&P Global, sin embargo, es un breve período de presión alcista sobre los precios respaldado por estímulos gubernamentales impulsados por la pandemia. Las compras chinas colaboraron ​​con este movimiento, y han estimulado repuntes en los últimos 12 meses hasta finales de febrero, duplicando algunos precios desde los mínimos pandémicos.

Con la necesidad de incentivar la economía para una recuperación rápida, el gobierno de China creo una serie de estímulos que derivaron en un aumento importante de su demanda. En los dos primeros meses del 2021 el consumo aparente del gigante asiático subió 12.2% y el total acumulado 2020 fue del 9.1%. Con las presiones climáticas y su objetivo de lograr neutralidad en las emisiones de CO2 para el 2060, ahora están repensando la estrategia de producción para abastecer dicha demanda, o se hace con hornos eléctricos, que contaminan menos y que usan chatarra en su proceso, o importan de otros países, como ocurrió en algunos meses del 2020, donde se convirtió de exportador a importador neto.

Como hemos comentado, el acero es un material sustentable e infinitamente reciclable, importantísimo para sectores fundamentales para el desarrollo económico, como la infraestructura y la construcción. La chatarra es una materia prima básica para su producción porque contribuye al control de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El Bureau of International Recycling (BIR, por su sigla en inglés) calcula que cada año se reciclan 630 millones de toneladas de chatarra de acero, lo que ahorra cerca de 950 millones de toneladas de emisiones anuales de CO2 que habrían sido generadas de la producción de acero virgen. Además, cabe destacar que el reciclaje de acero ahorra energía y conserva los recursos naturales, contribuyendo así de manera decisiva a la protección del clima.

Según el BIR, China se ubica como el mayor usuario de chatarra de acero del mundo, y registró un aumento de un 15% en el consumo de la materia prima en 2019, confirmado por un crecimiento en la producción de hornos eléctricos, intensivos en chatarra, de 54 millones de toneladas en 2017 a 103,2 millones de toneladas el año pasado, según Worldsteel.

En América Latina, en un momento en que el posible acaparamiento de la chatarra perjudica la disponibilidad de la principal materia prima para la producción de acero, muchos productores se vieron obligados a realizar paros técnicos por su falta de abasto. La chatarra es una materia prima esencial para la producción regional. Como lo comenté en la columna de febrero para el caso mexicano, más del 30% del acero que se obtiene en México se produce a través del reciclaje de la chatarra, lo que representa un nivel superior al que se tiene a escala mundial, que es del 22%, según datos de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero). Para enfrentar este desafiante escenario, América Latina necesita impulsar cada vez más políticas públicas para un mayor equilibrio comercial y una economía circular que favorezca el reciclaje, utilizando más chatarra en la producción de acero y fomentando su uso regionalmente para abastecer a la industria local.

A manera de conclusión podemos decir que el super-ciclo de commodities, especialmente chatarra y mineral de hierro, puede verse afectado por las acciones de China para reducir su producción por temas climáticos, especialmente en ciertos meses del año por invierno, y para avanzar en su promesa de ser neutral en emisiones de carbono para el 2060. Esta afectación pudiera ser un poco contraintuitiva, porque por un lado la reducción de la producción, y su compromiso de no aumentarla en el 2021, puede reducir la demanda de estos commodities haciendo que el precio caiga, pero por otro, el enfoque a reducción de emisiones llevará a un mayor consumo de chatarra y mineral de hierro de alto grado, priorizando la producción de acero vía hornos de arco eléctrico (EAF), lo que mantendría los niveles de precio hacia el futuro. Lo que va a mover la balanza realmente es la demanda interna de China, situación que se previene que se mantendrá al menos por un semestre más de acuerdo con varios analistas. Por lo que nos queda estar muy al tanto de esta situación que afecta de manera indirecta la normalización del suministro de acero en nuestra región.

Francisco Leal es Director General de Alacero

 

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