Siderurgia

El Sur de Chile Busca Reconversión Industrial Tras Cierre de Huachipato

Talcahuano Chile, 22 de octubre.- Este martes se apaga la simbólica chimenea de Huachipato, la mayor siderúrgica de Chile, cerrando un capítulo de 74 años como motor económico en la región del BioBío. La comunidad ahora enfrenta el desafío de reconvertir su modelo de desarrollo tras el inesperado cierre de la planta.

El cierre de la coquería, que producirá el carbón esencial para la fabricación de acero, marca el final de un proceso de liquidación iniciado hace un mes con el alto horno. «La planta de coque es el corazón de Huachipato; nunca se había parado hasta ahora», afirma Fernando Orellana, presidente del Sindicato 2 de la usina, quien ha dedicado 37 años a la empresa.

Ubicada en Talcahuano, a 500 kilómetros de Santiago y propiedad del Grupo CAP, Huachipato cerró tras sufrir pérdidas de 412 millones de dólares en el primer semestre de 2024, en medio de una feroz competencia del acero chino que las sobretasas gubernamentales no lograron frenar. El cierre afecta a más de 20,000 trabajadores, tanto directos como indirectos, y a la economía local.

El impacto del cierre en el Producto Interno Bruto (PIB) regional se estima en un 3%, según la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). «La industria manufacturera ha perdido peso en la región en la última década en favor de los servicios, y ahora estamos en una transición crítica», señala Álvaro Ananías, presidente de la Cámara de la Producción y el Comercio del BioBío (CPCBB).

El PIB regional, que había crecido de manera sostenida durante cuatro años, experimentó una leve caída del 0,9% en el segundo trimestre de 2024, según el Banco Central. «Huachipato apoyaba a muchos proveedores pequeños y medianos; su cierre representa la pérdida de un poder de compra significativo», añade Ananías.

Ante esta situación, el Gobierno chileno ha lanzado un plan de fortalecimiento industrial para reactivar el sector y proteger el empleo en la región. Esto incluye la aceleración de inversiones públicas y privadas, el desarrollo de nuevas industrias y la promoción de una producción de acero más sostenible.

La «Mesa por el Empleo», que agrupa a más de 50 organizaciones, ha estado trabajando en diversas propuestas para «reconvertir» y «reindustrializar» la región en el corto, medio y largo plazo. «La reconversión debe ser transversal, buscando nuevos negocios con enfoque en la educación continua», enfatiza Fernando García, presidente de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet).

Las opciones inmediatas incluyen impulsar la inversión pública y recuperar la pesca de la jibia industrial, mientras que algunos líderes laborales proponen capacitar a los cesantes en el sector minero, que podría absorber a gran parte de la fuerza laboral despedida.

Sin embargo, las oportunidades de empleo son escasas y muchos trabajadores expresan su preocupación por las dificultades de recolocación. Ricardo Guajardo, de 29 años, uno de los afectados, se muestra esperanzado: «Quiero volver a Huachipato cuando reabra, buscar un mejor puesto y quedarme hasta la jubilación». Se especula que la empresa podría reabrir en un plazo de 4 a 5 años, enfocándose en el acero verde y energías renovables.

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