15 Ene 2021.- Las acciones recientes llevadas a cabo por la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de regulación energética ha abierto un nuevo frente de desacuerdo internacional con Estados Unidos.
El gobierno saliente del aún presidente Donald Trump envió una misiva a tres representantes del gobierno mexicano –los secretarios Marcelo Ebrard, Rocío Nahle y Tatiana Clouthier– en la que expresan su preocupación por las posturas de la administración obradorista en el sector energético y las últimas acciones en materia de regulación, ambas encaminadas al fortalecimiento de las dos empresas estatales de energía.
“Las recientes acciones regulatorias del gobierno mexicano han creado una incertidumbre significativa sobre los procesos regulatorios de México, especialmente respecto al sector energético, y han dañado el clima general de inversión de México”, se lee en la misiva con fecha del 11 de enero pasado.
En la carta, la administración estadounidense hace referencia al memorándum enviado en julio pasado por el presidente López Obrador a los reguladores energéticos –como la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos– en el que les solicita, entre otras cosas, limitar los permisos a privados, y a la reunión de septiembre pasado en donde los reguladores y los máximos responsables de la política energética acordaron favorecer a las estatales Pemex y CFE.
“De ser cierto, esto sería profundamente preocupante y suscitaría preocupaciones respecto a los compromisos de México en el marco del T-MEC”, se lee en la misiva firmada por Mike Pompeo, el secretario de Estado del país vecino; Dab Brouillete, el secretario de Energía y Wilbur Ross, el secretario de Comercio y uno de los principales negociadores del acuerdo comercial entre los dos países y Canadá.
El presidente ha admitido la veracidad del memorándum y su petición a los órganos autónomos.
En meses pasados organizaciones empresariales estadounidenses ya habían manifestado su preocupación por el cierre del mercado energético que poco a poco iba impulsando la administración mexicana para favorecer a CFE y Pemex, en los mercados de generación eléctrica y de petrolíferos.
Y es que la Comisión Reguladora de Energía, el máximo encargado de la emisión y supervisión de permisos del sector, ha prácticamente congelado las nuevas autorizaciones a privados por instrucciones presidenciales.
La Asociación de Manufactura en Combustibles y Petroquímica (AFPM, por sus siglas en inglés) y el Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) enviaron en junio pasado dos cartas a la administración de Trump en la que admiten su preocupación por el clima de negocios mexicano y piden al gobierno estadounidense interceda al respecto.
Pero esta es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos se pronuncia al respecto de los cambios en el mercado mexicano.
Así, se suma a las críticas que a mediados del año pasado lanzaron la Unión Europea y Canadá a las medidas de la administración obradorista en el mercado que fue abierto tras la reforma energética.