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EU busca frenar el dominio marítimo de China; nuevas tarifas de EU reconfigurarían el comercio global y abrirían oportunidades para exportadores

Las cuotas portuarias que Washington aplicará a buques construidos en China reducirían el comercio estadounidense y afectarían a economías altamente exportadoras. Para Nuevo León, el cambio podría modificar las rutas logísticas de empresas manufactureras orientadas al mercado norteamericano.

La decisión de Estados Unidos de imponer, a partir de noviembre, tarifas portuarias a embarcaciones construidas en China podría convertirse en un nuevo frente de la guerra comercial con efectos que irían más allá de los aranceles tradicionales. Un análisis del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlin) advierte que la medida terminaría afectando no sólo a China, sino también al propio comercio estadounidense y a numerosos países exportadores.

El estudio sostiene que los buques fabricados en China se han convertido en una pieza fundamental del comercio marítimo mundial. Actualmente, cerca de la mitad de los nuevos barcos mercantes construidos en el mundo provienen de astilleros chinos, mientras que la participación de la Unión Europea en esta industria cayó de 17% hace tres décadas a menos de 3%.

De acuerdo con la economista Sonali Chowdhry, autora del estudio, la estrategia estadounidense representa una nueva escalada en las tensiones comerciales, ya que por primera vez el objetivo de las restricciones no son únicamente las mercancías, sino también los medios de transporte que las movilizan.

Las simulaciones del DIW estiman que las tarifas portuarias provocarían una reducción cercana al 0.2% en las importaciones estadounidenses y de 0.3% en sus exportaciones, reflejando mayores costos logísticos para las cadenas globales de suministro.

El impacto sería considerablemente mayor para economías emergentes altamente dependientes del mercado estadounidense. Países como Costa Rica, Vietnam y Pakistán podrían registrar caídas superiores al 8% en sus exportaciones hacia Estados Unidos.

La Unión Europea tampoco quedaría exenta. Alrededor del 75% de su comercio exterior se realiza por vía marítima y las mayores afectaciones se concentrarían en Finlandia, Dinamarca y Polonia.

Alemania y Corea del Sur ganarían terreno

Paradójicamente, algunos países podrían beneficiarse de la nueva política estadounidense.

El estudio identifica a Alemania y Corea del Sur como los principales ganadores potenciales, con incrementos cercanos al 2% en sus exportaciones hacia Estados Unidos. La razón es que sus flotas mercantes dependen en menor medida de embarcaciones construidas en China, lo que les permitiría capturar parte del mercado que perderían otros exportadores.

Para México, y particularmente para Nuevo León, la reconfiguración de las cadenas logísticas podría traducirse en oportunidades para empresas manufactureras con fuerte presencia en el mercado estadounidense, especialmente en sectores como autopartes, maquinaria, electrodomésticos y equipo industrial.

El estado concentra una de las plataformas exportadoras más importantes del país y buena parte de su producción abastece directamente a Estados Unidos bajo el marco del T-MEC. Si algunos competidores asiáticos enfrentan mayores costos logísticos, fabricantes instalados en Nuevo León podrían fortalecer su posición competitiva mediante el fenómeno de relocalización o nearshoring.

Europa acelera su estrategia marítima

El estudio también advierte que Europa comienza a reconocer que la competencia geopolítica ya no se limita al comercio de bienes, sino que abarca el control de la infraestructura marítima, la construcción naval y las rutas comerciales.

En respuesta, la Comisión Europea propuso una alianza para fortalecer las cadenas de valor de la industria marítima, impulsar tecnologías navales de nueva generación y facilitar financiamiento para embarcaciones con menores emisiones.

Los investigadores consideran que estas medidas representan un primer paso, aunque aún falta una evaluación integral de los riesgos que implica la creciente concentración de la capacidad mundial de construcción naval en China.

Para los especialistas, el comercio internacional entra en una nueva etapa en la que la competencia entre las principales economías ya no se libra únicamente mediante aranceles, sino también mediante el control de la infraestructura logística que sostiene el intercambio global, un factor que también podría influir en las decisiones de inversión de empresas exportadoras establecidas en Nuevo León.

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