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Exportaciones de electrónicos crecen con la IA, pero México captura solo 21% del valor agregado

HR Ratings advierte que el auge de equipos para centros de datos y procesamiento de inteligencia artificial contrasta con la debilidad automotriz y la baja integración de insumos nacionales, lo que limita el impacto de las exportaciones en el crecimiento económico.

El auge de las exportaciones mexicanas de equipos electrónicos vinculados con la inteligencia artificial (IA) tiene un impacto limitado en la economía nacional debido a la elevada dependencia de componentes importados. De acuerdo con un análisis de HR Ratings publicado el 28 de octubre, el valor agregado nacional de estos productos ronda apenas 21%, lo que reduce su contribución directa al crecimiento económico.

El dinamismo exportador responde principalmente a la creciente demanda de máquinas para procesamiento de datos, partes y accesorios electrónicos, impulsada por las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial y centros de datos en Estados Unidos.

Según el reporte, las exportaciones de máquinas y equipos de procesamiento de datos, medidas en los últimos 12 meses, pasaron de 29 mil 984 millones de dólares en 2024 a 180 mil 219 millones de dólares en 2026. En tanto, las ventas externas de partes y accesorios para estas máquinas aumentaron de 3 mil 641 millones a 13 mil 191.8 millones de dólares.

El análisis señala que esta tendencia está estrechamente vinculada con la inversión estadounidense en inteligencia artificial, que se estima alcanzará los 581 mil millones de dólares en 2026 y concentrará más de 80% de la inversión global en ese rubro.

Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones también está acompañado por un elevado ingreso de insumos extranjeros. Las importaciones de bienes intermedios no petroleros equivalen a 79% de las exportaciones manufactureras del sector, de acuerdo con cifras de la balanza comercial a agosto citadas por HR Ratings.

Esta dinámica refleja el papel de México como plataforma de ensamblaje dentro de las cadenas tecnológicas internacionales, pero también evidencia las limitaciones para desarrollar proveedores locales y capturar una mayor proporción del valor generado.

La industria automotriz enfrenta un periodo de debilidad

Mientras los productos electrónicos ganan participación en el comercio exterior, la manufactura automotriz y de transporte enfrenta un escenario de estancamiento.

HR Ratings señala que este sector acumula dos años sin aportar un impulso significativo al crecimiento económico y que, para agosto de 2026, su actividad se encontraba por debajo de los niveles previos a la pandemia de COVID-19.

Entre los factores que presionan a la industria se encuentran las políticas arancelarias de Estados Unidos, incluidos los gravámenes aplicados bajo la Sección 232 a productos como el acero y el aluminio, así como las exigencias de las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

No obstante, el sector automotriz cuenta con una integración más profunda de proveedores nacionales y mayores encadenamientos productivos que la fabricación de equipos electrónicos. Por ello, una contracción en la industria del transporte puede tener efectos más amplios sobre el producto interno bruto (PIB), al afectar a una red más extensa de fabricantes y proveedores mexicanos.

En contraste, el incremento de las exportaciones tecnológicas puede elevar considerablemente las cifras comerciales sin generar un beneficio proporcional para la producción nacional, debido a la participación limitada de insumos locales.

Productividad, el desafío estructural de México

El reporte también advierte que la productividad laboral mexicana se ha mantenido estancada durante los últimos dos años, en niveles similares a los observados antes de la emergencia sanitaria, a diferencia de la tendencia de crecimiento sostenido registrada en Estados Unidos.

En este contexto, HR Ratings destaca que la economía mexicana continúa dependiendo en buena medida del consumo de bienes y servicios. El sector terciario representa alrededor de 64% del PIB, mientras que el dinamismo manufacturero asociado con el ensamblaje electrónico enfrenta riesgos derivados de la incertidumbre comercial y la próxima revisión del T-MEC.

Para México, el desafío consiste en convertir el crecimiento de las exportaciones tecnológicas en una mayor generación de valor dentro del país, mediante el desarrollo de proveedores nacionales, la incorporación de procesos productivos de mayor complejidad y el aumento de la productividad.

De lo contrario, el auge global de la inteligencia artificial podría impulsar los flujos comerciales mexicanos sin traducirse en un crecimiento equivalente de la actividad industrial y del valor agregado nacional.

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