INTERNACIONALESLo Más Nuevo

Gana espacio Venezuela en la agenda económica regional con nueva generación empresarial

26 de febrero de 2026.- La discusión sobre crecimiento, inclusión e innovación en América Latina tuvo un capítulo con sello venezolano en dos espacios distintos, uno regional y otro local. Gerson Gómez, CEO y fundador de Ridery, participó primero en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe junto al Gobierno de Panamá, realizado del 27 al 30 de enero, con su foro central los días 28 y 29. Días después, volvió a poner el foco en la agenda doméstica en Caracas, durante el II Foro de Jóvenes Líderes impulsado por Fedecámaras.

En Panamá, presidentes, funcionarios, empresarios y líderes regionales debatieron competitividad y desarrollo en un contexto de presiones económicas persistentes. En ese marco, Gómez asistió como parte de una delegación de jóvenes empresarios venezolanos con un mensaje directo. El ecosistema tecnológico del país no solo resiste, también genera soluciones cuando el entorno se vuelve más complejo.

“Es un orgullo poder levantar la bandera de Venezuela en espacios como este”, dijo. Su punto fue claro. La conversación ya no es solo si Venezuela puede integrarse al debate económico regional, sino cómo lo hace, con qué narrativa y con qué resultados medibles.

Desde su experiencia al frente de Ridery, Gómez defendió una tesis que se repitió en los pasillos del foro. En entornos complejos también se innova, y la innovación que sobrevive suele hacerlo porque resuelve fricciones reales. La compañía se acerca a su quinto año de operación y celebrará aniversario el 15 de marzo. En cifras compartidas por el fundador, el modelo impulsado por la plataforma ha contribuido a crear más de 70.000 fuentes de empleo.

En una región que busca reconciliar crecimiento y sostenibilidad, el mensaje conectó con una idea que gana terreno. Hoy, la innovación que acumula legitimidad no es la que hace más ruido, sino la que puede justificar, caso por caso, su permanencia y su utilidad social. “Creemos en el poder transformador de la tecnología”, insistió Gómez, en línea con otra lectura recurrente en foros regionales. América Latina puede consolidarse como una “región solución” si convierte creatividad en productividad.

Para delegaciones como la venezolana, el valor de la CAF no se limita a escuchar ponencias. Está en el intercambio de modelos, en entender qué políticas público-privadas funcionaron, qué enfoques se adaptan y qué errores se pueden convertir en lecciones. Gómez regresó con esa consigna. “Nos traemos ideas y ejemplos que nos inspiran a seguir construyendo desde el país”, afirmó, con un énfasis más práctico que épico, aprender, ajustar, aplicar.

Ese puente entre lo regional y lo local se volvió más visible el 10 de febrero en Caracas, durante el II Foro de Jóvenes Líderes, Nuevas generaciones que asumen retos en Venezuela, organizado por Fedecámaras. El encuentro reunió a empresarios jóvenes para discutir cómo están concibiendo los negocios, qué oportunidades se abren y qué significa emprender en un contexto de alta incertidumbre.

En el panel, Gómez compartió escenario con líderes de Estei, enfocada en reservas de alojamientos temporales, Maxglow Venezuela, del sector de belleza y cuidado personal, y Venemergencia, de asistencia integral y atención primaria de salud. Industrias distintas, un hilo común, resolver problemas estructurales antes de competir por narrativa.

Ahí, el fundador volvió al origen. “Ridery nació entendiendo una necesidad concreta, la movilidad del venezolano”, explicó. Según su relato, el proyecto arrancó al identificar una urgencia persistente y organizarla con tecnología, más que replicar modelos externos. El objetivo fue optimizar un servicio históricamente fragmentado y expuesto a la informalidad.

Visto en secuencia, Panamá y Caracas dibujan una narrativa menos habitual. No la del emprendedor sostenido solo por inspiración, sino la del fundador que opera entre dos exigencias difíciles, reconocimiento regional y relevancia local. En la primera, la validación se mide por el intercambio con líderes y modelos replicables. En la segunda, por la capacidad de convertir tecnología en empleo, orden y oportunidades.

Queda una pregunta abierta con lógica económica. Qué tan lejos puede llegar una empresa nacida para resolver una necesidad local cuando empieza a dialogar con la región. Por ahora, Gómez insiste en sostener tres señales en la misma línea, impacto medible, aprendizaje regional y compromiso con el país.

 

 

Reportacero

 

 

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba