Energía

Goldman Sachs advierte que el diésel seguirá caro pese a la caída del petróleo

Las restricciones de suministro, las bajas exportaciones rusas y las interrupciones en el estrecho de Ormuz mantienen presionado el mercado de combustibles y elevan los costos del transporte y la industria.

Los precios internacionales del diésel podrían mantenerse elevados incluso si disminuyen las cotizaciones del petróleo crudo, debido a las restricciones de suministro y a las dificultades que enfrenta el mercado de refinados, advirtió Goldman Sachs.

Daan Struyven, codirector de investigación global de materias primas del banco de inversión, señaló en una entrevista que la institución prevé precios del crudo algo más bajos, pero anticipa que los combustibles refinados permanecerán caros durante un periodo prolongado.

En Estados Unidos, el precio minorista promedio del diésel alcanzó recientemente un máximo histórico de 6.50 dólares por galón y se mantiene por encima de los 6 dólares, lo que representa una presión adicional para las empresas que dependen del transporte de mercancías y la logística.

Struyven describió el diésel como un combustible esencial para la economía mundial, debido a su utilización en el transporte de carga, la actividad industrial y diversas operaciones productivas. Por ello, sus variaciones de precio pueden trasladarse a una amplia gama de bienes y servicios, presionando la inflación.

Uno de los principales factores detrás de esta situación es la reducción de los flujos de combustibles procedentes del golfo Pérsico y afectados por las restricciones en el estrecho de Ormuz. Según Struyven, el mercado recibe actualmente alrededor de 30% de los volúmenes habituales de productos petrolíferos a través de esa ruta y desde la región.

A esta situación se suma que las exportaciones rusas de diésel continúan deprimidas, mientras que los mercados de refinación y de combustibles ya registraban condiciones de oferta ajustada desde principios de año.

El analista advirtió que incluso una reapertura completa del estrecho de Ormuz proporcionaría un alivio limitado, debido a los desequilibrios acumulados en el mercado. La recuperación de los flujos comerciales no eliminaría de inmediato las restricciones que afectan la disponibilidad de diésel.

Como medida para contener las presiones de suministro, la Agencia Internacional de la Energía anunció planes para liberar más de 20 millones de barriles de diésel, un volumen equivalente a aproximadamente cinco días de consumo de Estados Unidos. Sin embargo, el organismo también advirtió que las restricciones podrían prolongarse hasta 2027.

El encarecimiento del combustible también tiene implicaciones para la política monetaria. De acuerdo con Struyven, los bancos centrales deben considerar los efectos inflacionarios de los precios energéticos, que pueden trasladarse gradualmente a los costos de producción, distribución y consumo.

El especialista añadió que las cotizaciones de los bonos y las acciones han mostrado una correlación inusualmente estrecha con los precios de la energía, en un entorno donde los mercados financieros siguen atentos a la evolución de la inflación y a las decisiones de las autoridades monetarias.

La persistencia de los altos precios del diésel representa así un riesgo para los costos logísticos e industriales, incluso en un escenario de moderación del petróleo crudo, debido a que la disponibilidad de combustibles refinados continúa limitada.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba