Empresas y Negocios

Hoteles apuestan por monitoreo estructural para enfrentar riesgos climáticos y sísmicos

El crecimiento del turismo en México ha puesto sobre la mesa un nuevo reto para la industria hotelera: fortalecer la resiliencia de su infraestructura frente a fenómenos naturales como sismos, huracanes y el desgaste provocado por las condiciones climáticas, mediante el uso de tecnologías de monitoreo estructural.

Durante el primer bimestre de 2026, el sector generó más de 62 mil millones de pesos en ingresos por hospedaje, mientras que más de 13.7 millones de turistas y 8.2 millones de visitantes internacionales se alojaron en hoteles del país. Sin embargo, este dinamismo convive con un entorno de alta exposición a riesgos naturales que pueden afectar la continuidad operativa de los establecimientos.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), las pérdidas ocasionadas por fenómenos hidrometeorológicos superan los 25 millones de pesos diarios, mientras que ocho de cada diez empresas carecen de un seguro para enfrentar desastres. Además, el organismo prevé que los huracanes de mayor intensidad podrían aumentar más de 50% en los próximos cinco años como consecuencia del cambio climático.

Ante este panorama, el monitoreo estructural comienza a consolidarse como una herramienta clave para la industria hotelera. Felipe Martínez, CEO de Huella Estructural, explicó que la tecnología basada en sensores y análisis de datos permite evaluar de manera permanente el comportamiento de los inmuebles, detectar anomalías y anticipar fallas antes de que representen un riesgo para huéspedes y operaciones.

El directivo destacó que invertir en mantenimiento preventivo también genera beneficios económicos, ya que por cada dólar destinado a estas acciones es posible ahorrar hasta diez dólares en reparaciones correctivas.

Uno de los casos que ya implementa este tipo de soluciones es el hotel St. Regis Ciudad de México, que cuenta con un sistema de monitoreo estructural para evaluar continuamente el desempeño del edificio frente a movimientos sísmicos y otras condiciones externas.

La necesidad de fortalecer la infraestructura también responde al envejecimiento de numerosos hoteles, particularmente en destinos turísticos consolidados, donde muchos inmuebles superan los 20 años de operación y enfrentan problemas derivados de la corrosión, humedad salina, uso intensivo y actividad sísmica.

Datos del INEGI muestran que, tras eventos sísmicos, hasta 16.5% de los establecimientos de servicios, incluidos hoteles, han reportado afectaciones, lo que evidencia la importancia de adoptar estrategias preventivas para reducir riesgos y evitar interrupciones en la operación.

Además de mejorar la seguridad, especialistas señalan que el monitoreo estructural contribuye a optimizar los programas de mantenimiento, extender la vida útil de los inmuebles, reducir costos operativos y fortalecer la confianza de inversionistas y huéspedes, factores que cobran mayor relevancia en un sector turístico que mantiene una tendencia de crecimiento.

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