Colaborador Invitado

La firma del acuerdo de libre comercio más grande del mundo impactará la industria siderúrgica en Latinoamérica

Por Alejandro Wagner

Si bien 2020 quedará en la historia como el año en el que se declaró la pandemia por Covid19, lo cierto es que también fue el marco para importantes movimientos geopolíticos que moldearán e influirán el desarrollo de las economías y los mercados de las diferentes regiones del mundo en el mediano y largo plazo. Por más que  algunos de estos cambios en el tablero estén teniendo lugar del otro lado del planeta, sus efectos probablemente afecten a las regiones en desarrollo, como Latinoamérica.

En noviembre pasado China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, junto a diez países más de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, firmaron la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), el mayor acuerdo regional de libre comercio del mundo. Según indica BBVA, su principal objetivo es mejorar los vínculos económicos que existen entre los países miembros por lo que, de esta manera, esperan lograr que se reduzcan significativamente las barreras arancelarias y no arancelarias. El RCEP promete agregar US$ 209 mil millones anuales a los ingresos mundiales y US$ 500 mil millones al comercio global para 2030, según las simulaciones del Peterson Institute for International Economics (PIIE).

Actualmente, algunos países de nuestra región -como Chile, México y Brasil- cuentan con un sólido vínculo comercial con muchos de los países asiáticos que firmaron este acuerdo. Por lo que se espera que estos vínculos puedan verse fortalecidos durante los próximos años si se fomentan a través de alianzas público-privadas. Sin embargo, en el corto plazo, el RCEP también podría tener efectos adversos para la región y limitar el actual flujo de crecimiento en el comercio.

Tal como lo explica en esta nota Jack Caporal -experto en comercio del Center for Strategic & International Studies (CSIS) con sede en Washington (EE.UU.)- “una cuestión importante para los países de América Latina será si persiguen la integración con Asia individualmente o de forma conjunta como a través de la Alianza del Pacífico (TPP) o del Mercosur”. Se trata de un tema cuya evolución vale la pena seguir de cerca ya que tendrá influencia directa sobre el sector de la industria del acero y el desarrollo de nuestra región.

Dada la historia de las actitudes de potencias orientales como China, las consecuencias comerciales del nuevo acuerdo para América Latina son impredecibles. En este sentido, una gran preocupación para nuestra región es el problema del exceso de capacidad del país asiático, así como el comercio injusto. Según una investigación de Alacero realizada por el Prof. Dr. Germano Mendes de Paula, las diferencias competitivas de Argentina, Brasil, Colombia y México frente a Corea del Sur, India, Vietnam y principalmente China, están socavando el futuro de la industria siderúrgica local. El sector del acero de América Latina da trabajo a más de 1,2 millones de personas y produce uno de los aceros de mayor calidad y sustentable con el ambiente del mundo. Debemos poder contar con políticas y acciones que estén listas para ser puestas en práctica más temprano que tarde y, en simultáneo, seguir profundizando el entendimiento sobre los grandes cambios comerciales en el mundo para protagonizar los debates, generando oportunidades y desarrollo para las comunidades de nuestra región

 

Alejandro Wagner es director ejecutivo de Alacero

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