Los claroscuros del triunfo demócrata en Estados Unidos
Pudiera parecer paradójico un cambio de gobierno en un contexto de crecimiento económico sólido. Pero se castigó el costo económico de la guerra y el crecimiento económico sin beneficio sobre el empleo.
Los resultados preliminares de las elecciones intermedias en Estados Unidos muestran que, en un amplio segmento de la población estadounidense, las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump han resultado negativas a nivel personal, principalmente a nivel económico. La operación militar iniciada en contra de Irán el 28 de febrero ha tenido como consecuencia la aceleración de la inflación al consumidor de 2.4% anual en febrero a 3.7% en septiembre, con un pico de 4.2% en mayo. Los precios de la gasolina han impactado directamente el bolsillo de la población. De acuerdo con el promedio nacional, el precio de la gasolina regular en puntos de venta en Estados Unidos ha subido 38.3% entre el 27 de febrero y el 3 de noviembre, alcanzando un máximo de 4.56 dólares por galón el 20 de mayo, no visto desde julio del 2022.
Por su parte, la inflación al productor se aceleró a 6.3% anual, nivel no visto desde diciembre del 2022, y la de energéticos alcanzó 35.4% anual, máximo en registro con información desde julio del 2022. Lo anterior amenaza con generar presiones sobre la inflación al consumidor en los próximos meses, no solamente en energéticos. El precio del diésel en puntos de venta ha subido 66.9% entre el 27 de febrero y el 3 de noviembre, alcanzando 6.27 dólares por galón, tocando este año un máximo histórico de 6.53 dólares el 21 de septiembre.
Todo esto ha generado expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos y presiones al alza de las tasas de interés, encareciendo la deuda y el costo de la vivienda. La tasa de hipotecas a 30 años, de acuerdo con información de la Asociación de Banqueros Hipotecarios, se ubicó el 30 de octubre en 7.30%, marcando un incremento de 121 puntos base desde el 27 de febrero y alcanzando un máximo de 7.50%, no visto desde noviembre del 2023. El resultado de las elecciones muestra que, para un segmento de la población, los objetivos de la operación militar en Irán no justifican su impacto económico a nivel interno.
Pudiera parecer paradójico un cambio de gobierno en un contexto de crecimiento económico sólido. En el tercer trimestre el PIB creció a una tasa trimestral anualizada de 3.37%, avanzando al mayor ritmo desde el tercer trimestre del 2025 y a tasa anual el crecimiento promedio en lo que va del año es del 2.30%. Pero este crecimiento económico no se ha reflejado en un mayor bienestar general de la población a través de mayor empleo. En el tercer trimestre, la inversión fija creció 19.42% trimestral anualizado y en conjunto, la inversión en equipo y propiedad intelectual asociado a centros de datos explicó por sí sola el 48.37% del crecimiento del PIB en el tercer trimestre. La mayor inversión en centros de datos y procesos de automatización no equivale a mayor empleo, pues en el año hasta septiembre solo se han creado un promedio de 68 mil posiciones laborales por mes, promedio que baja a 35 mil por mes si se considera el 2025, cuando inició el segundo mandato de Donald Trump. Estas cifras se ubican muy por debajo del promedio en el último año de Joe Biden, con una creación de 122 mil empleos por mes, lo que crea un contraste evidente en el votante promedio.
Desde que inició la expansión de la inteligencia artificial generativa en noviembre del 2022, en Estados Unidos se han creado 4.8 millones de empleos, de los cuales 3.3 millones son en servicios educativos y de salud. En contraste con esto, en la construcción solo se han creado 501 mil empleos, en la manufactura se destruyeron 244 mil empleos, en servicios de información se han perdido 376 mil, en actividades financieras 54 mil y en servicios profesionales y de negocios 310 mil. La inteligencia artificial ha favorecido la productividad y los resultados corporativos, reflejándose en máximos históricos del mercado de capitales, pero no en mejores condiciones laborales en el corto plazo.
RESULTADOS PRELIMINARES
En la Cámara de Representantes, los resultados preliminares otorgan 242 escaños a los demócratas, superando la mayoría de 218 escaños. En el Senado los demócratas han asegurado 54 escaños de un total de 100.
Perder ambas cámaras del Congreso es un evento inusual en términos históricos. Desde 1900 hasta el mandato de Joe Biden, se celebraron un total de 31 elecciones intermedias, de las cuales solo en 5 el partido del gobierno en turno perdió las dos cámaras, es decir, el 16.1% de las veces.
- En 1918 durante la presidencia de Woodrow Wilson se perdieron las dos cámaras a favor de los republicanos.
- En 1946 durante la presidencia de Harry S. Truman se perdieron las dos cámaras a favor de los republicanos.
- En 1954 durante la presidencia de Dwight Eisenhower se perdieron ambas cámaras a favor de los demócratas.
- En 1994 durante la presidencia de Bill Clinton se perdieron ambas cámaras a favor de los republicanos.
- En 2006 durante la presidencia de George W. Bush se perdieron ambas cámaras a favor de los demócratas.
Es importante notar que esto no es igual a perder el control del Congreso, que ha ocurrido en más ocasiones, pues incluye las veces que el partido de oposición ya tenía control de una cámara y obtiene control de ambas tras las elecciones intermedias. La última vez que esto ocurrió fue en el segundo periodo de Barack Obama, cuando los demócratas perdieron el Senado, quedando el Congreso bajo control republicano durante los últimos 2 años de su presidencia.
El rechazo de las políticas republicanas también fue evidente en las gubernaturas, pues en 36 estados se eligió gobernador y en 5 de estos se perdió la gubernatura en manos del Partido Republicano (Texas, Nevada, Iowa, Ohio y Georgia).
¿QUÉ CONSECUENCIAS ESPERAR TRAS EL TRIUNFO DEL PARTIDO DEMÓCRATA?
Perder ambas cámaras del Congreso se espera que tenga las siguientes implicaciones directas sobre la política del gobierno en turno:
- Es probable que se abandone o reduzca el apoyo a iniciativas que tienen solamente respaldo republicano. Para el gobierno en turno se volverá imposible avanzar medidas unipartidistas, primero porque ya no contarán con los votos necesarios en ninguna cámara, y segundo, porque necesitarán evaluar su popularidad con la base republicana de votantes. En campaña reciente, Trump señaló su intención de convertir en ley sus medidas antiinmigración (No Invasion of Our Country Act). Asimismo, es improbable que impulsen nuevas medidas de recortes de impuestos corporativos y tendrán que negociar con los demócratas respecto al presupuesto, elevando el riesgo de cierres de operaciones del gobierno.
Respecto a asuntos de presupuesto, el 11 de diciembre expira la actual resolución de continuidad del gasto, por lo que corresponderá a la legislatura saliente realizar una extensión temporal a través de otra resolución de continuidad, que implica continuar con las asignaciones de gasto vigentes para evitar un cierre parcial del gobierno. Es improbable que la legislatura saliente trabaje en un Proyecto de Ley de Asignaciones Anual (Full Year Appropriations Bill), es decir, la ley que asigna fondos para el año fiscal completo y que requeriría de un proyecto de ley ómnibus (Omnibus Bill).
Una alternativa a la resolución de continuidad sería que el Congreso saliente apruebe un paquete de gastos combinado (Minibus Bill), con los republicanos “limando” asuntos contenciosos del presupuesto como los incrementos al presupuesto para deportaciones y en defensa, en antelación a la llegada de la nueva legislatura el 3 de enero. Sin embargo, un paquete de gastos combinado implicaría acuerdos entre partidos, lo que también es poco probable en el corto plazo.
Además, no hay garantía de que se apruebe una resolución de continuidad antes del 11 de diciembre, pues requiere de 60 votos en el Senado, en donde los republicanos de la legislatura saliente solamente tienen 53 escaños y es probable que existan amplias diferencias entre ambos partidos, pues los republicanos podrían buscar que continúen prórrogas de recursos para las políticas de migración y condicionar la aprobación de la resolución a una duración mayor de esta, con el objetivo de asegurar fondos durante los primeros meses del 2027, mientras que los demócratas podrían buscar una resolución de menor duración. Considerando lo anterior, existe el riesgo de que los demócratas bloqueen una resolución de continuidad, llevando a un cese de operaciones del gobierno antes de que termine el año.
- El poder del veto. Donald Trump no ha perdido por completo su capacidad para impulsar una agenda legislativa, pues mantiene el poder del veto y podría obligar al Partido Demócrata a la negociación, sobre todo si los demócratas quieren aprobar legislación que pueda considerarse un logro político antes de las elecciones presidenciales del 2028.
- Podrían moderarse las acciones ejecutivas. Donald Trump mantiene su autoridad presidencial y puede emitir órdenes ejecutivas y continuar sus políticas en materia de seguridad, migración y militar. Sin embargo, es probable que su administración enfrente presión de líderes del Partido Republicano para moderar las políticas que le restaron votos en las elecciones intermedias. Por este motivo podría observarse una moderación de las campañas de deportación y se ha vuelto más probable que se reanuden negociaciones con Irán para poner fin a la guerra, en un esfuerzo por limitar el impacto económico de los elevados precios de energéticos en el mercado de materias primas.
- Asuntos exteriores. El gobierno de Trump podría enfocar su agenda en atender asuntos de relaciones exteriores, particularmente respecto a seguridad y comercio. Entre los partidos Republicano y Demócrata hay mayor consenso en relación a la seguridad regional, seguridad fronteriza y combate al crimen organizado, por lo que Trump podría fortalecer sus esfuerzos en esos temas, los cuales involucran directamente a México. Respecto a comercio, es probable que limite su retórica y esfuerzo por imponer nuevos aranceles o elevarlos a nivel legislativo, aumentando, por otro lado, la probabilidad de que avancen las negociaciones comerciales con Canadá y México. Cabe recordar que, a nivel partido, los líderes republicanos (fuera de la administración de Trump) y demócratas, reconocen la importancia del T-MEC para la actividad económica de Estados Unidos, lo que podría agilizar su renovación antes de que termine el gobierno de Trump, en un esfuerzo por recuperar votos.
Es importante señalar que la mayoría de los líderes empresariales y sindicales en Estados Unidos también reconocen la importancia del T-MEC y respaldan su renovación.
Lo anterior no elimina el riesgo de presión hacia México, pues se ha señalado que el país ha incumplido con criterios del tratado relacionados a la competencia desleal, la apertura de mercados a inversionistas extranjeros, certeza jurídica y consistencia respecto a la regulación aduanera. Asimismo, líderes demócratas tienden a ser más críticos respecto a el cumplimiento de la legislación laboral en México, presionados por sindicatos en Estados Unidos.
- La política monetaria. La victoria en el Senado por parte de los demócratas disminuye la incertidumbre sobre la independencia de la Reserva Federal. Esto se debe a que el Senado debe aprobar a los nuevos integrantes de la Junta de Gobernadores de la Fed. Esto resulta relevante considerando que Trump ha buscado incrementar su influencia sobre el banco central, particularmente mediante presiones para reducir la tasa de interés, su intento de destituir a la gobernadora Lisa Cook y las investigaciones impulsadas contra el expresidente de la Fed, Jerome Powell.
IMPLICACIONES A CORTO Y LARGO PLAZO
En el corto plazo:
- Los mercados de capitales registraron ganancias el primer día después de la elección, pues el triunfo demócrata probablemente represente un límite a las medidas arancelarias de Donald Trump. Ante esto, los próximos dos años podría darse un entorno de mayor certidumbre en materia comercial. Al cierre del 4 de noviembre, el S&P 500 ganó 1.58%, mientras que el Dow Jones avanzó 3.03%.
• En el mercado de materias primas se registraron fuertes descensos en los precios de energéticos, ante la probabilidad de que Donald Trump adopte una postura más conciliatoria con Irán en busca de moderar o poner fin a la guerra. Al cierre de la sesión del 4 de noviembre, el petróleo WTI perdió 8.29%, mientras que el Brent perdió 8.76%. Lo anterior también reduce el riesgo de presiones inflacionarias adicionales y modera la especulación sobre incrementos de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. Al cierre de la sesión, la tasa de las notas del Tesoro a 10 años se ubicó en 4.89%, con un descenso de 7.4 puntos base.
• Ante la posibilidad de que Trump limite su política migratoria y de deportaciones, podría mejorar la oferta de migrantes indocumentados, lo que podría reflejarse positivamente en indicadores del mercado laboral de Estados Unidos.
En el largo plazo:
- Es probable que la revisión del T-MEC avance a un ritmo más acelerado, pero sin que desaparezcan las exigencias hacia México, por lo que un acuerdo no sería inmediato. La presión de otras facciones del Partido Republicano también podría orillar a menores aranceles o el freno en la implementación de aranceles más agresivos en los últimos dos años del mandato de Trump.
• Debido a que la administración de Trump podría enfocar sus esfuerzos en asuntos externos, ante la pérdida de poder del Partido Republicano a nivel legislativo, no se puede descartar que redoblen esfuerzos en asuntos de seguridad regional, seguridad fronteriza y combate al crimen organizado.
• En el mismo sentido, en los próximos meses podrían aumentar los esfuerzos por poner fin a la guerra con Irán, ocasionando una disminución de los precios de energéticos y de los riesgos inflacionarios globales.
• El triunfo demócrata en el Congreso puede llevar a la imposición de mayor regulación en la industria de inteligencia artificial y de centros de datos. Asimismo, el triunfo en las elecciones de gobernadores representa un riesgo para el crecimiento de las exportaciones mexicanas.
Los 20 estados de Estados Unidos que más importan equipo de cómputo desde México (partida 8471) concentran el 99.81% de estas importaciones de acuerdo con las cifras de USA Trade disponibles a septiembre. Los cinco estados que en las elecciones para gobernador cambiarán de gobierno republicano a demócrata (Texas, Georgia, Iowa, Nevada y Ohio) forman parte de estos 20 estados clave.
Actualmente, el 75.38% de las importaciones de Estados Unidos de equipo de cómputo desde México se dirige a estados con gobierno republicano y el 24.43% a estados con gobierno demócrata. A partir de enero de 2027, el 98.03% de las importaciones de equipo de cómputo desde México llegará a estados con gobierno demócrata y el 1.79% a estados con gobierno republicano. Este vuelco se explica principalmente por Texas, que representa por sí solo el 71.61% de las importaciones de equipo de cómputo. Es importante aclarar que esta proporción se debe también a que Texas es un puerto de entrada para muchas mercancías mexicanas, pero no explica por completo la demanda final de estas importaciones.
PROPUESTAS DE CAMPAÑA SOBRE CENTROS DE DATOS EN LOS ESTADOS QUE TRANSITARÁN A GOBIERNO DEMÓCRATA
Hinojosa (Texas): Propuso una moratoria sobre la construcción de centros de datos hasta que la legislatura establezca protecciones reales, para que los texanos puedan decidir si se instalan a nivel de comunidad. Argumentó que el actual gobernador Greg Abbott atrajo los centros de datos en 2015 cuando promulgó la ley HB 2712 de la Cámara de Representantes que daba exenciones fiscales de 20 años a estos establecimientos a hiperescala.
Bottoms (Georgia): Propuso frenar la construcción de centros de datos y decretar una pausa para evaluar su impacto.
Sand (Iowa): Propuso un plan que incluye no dar beneficios en costos de servicios para centros de datos, poner fin a las exenciones fiscales y establecer controles sobre el acceso a recursos de agua y energía para su operación.
Ford (Nevada): Propuso poner en pausa nuevos beneficios fiscales para centros de datos y auditarlos. Asimismo, planteó obligar a que las empresas de centros de datos paguen por actualizar la red eléctrica y que aumenten su uso de energías limpias.
Acton (Ohio): Propuso que todos los costos de instalación y operación de centros de datos corran a cargo de los inversionistas. La inversión en energía deberá correr a cargo de las empresas y se evaluará el impacto del mayor uso de energía sobre el resto de los consumidores.
De materializarse restricciones a la construcción y entrada en operaciones de centros de datos, podría verse afectada la demanda por importaciones de equipo de cómputo de origen mexicano, lo que a su vez sería negativo para el crecimiento económico de México. Cabe recordar que en lo que va del 2026 hasta agosto, las exportaciones de equipo de cómputo acumulan un crecimiento de 209.75% respecto al mismo periodo del 2025, permitiendo que las exportaciones totales acumulen un crecimiento cercano al 30%. De no existir la demanda por equipo de cómputo, las exportaciones totales mostrarían un crecimiento de solamente 7.02%.
gsiller@bancobase.com
GABRIELA SILLER es Directora de Análisis Económico de Banco BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.