Colaborador Invitado

NOM-251: la hora de cumplir

Por Antonoi Bujdud

Hace algunos meses escribí en este espacio sobre la NOM-251 y la importancia de contar con un marco que estableciera requisitos claros para los productos de acero utilizados en la construcción. Hoy la conversación cambia: la norma entró en vigor el 12 de agosto.

Pero una norma no transforma una realidad por el simple hecho de publicarse. El verdadero reto comienza cuando deja de estar en el papel y llega a la obra.

La NOM-251 incluye certificación, muestreo, pruebas y visitas de seguimiento; además, establece mecanismos para suspender o cancelar una certificación cuando existe incumplimiento. La vigilancia corresponde a la Secretaría de Economía y a PROFECO. Es decir, los mecanismos existen. Ahora habrá que demostrar que funcionan.

Recientemente sucedió una tragedia en Colombia que puede dejarnos una lección. El país cuenta desde hace años con una regulación sismorresistente y con requisitos técnicos para los materiales utilizados en construcción. Sin embargo, tras el terremoto del pasado 10 de agosto, expertos han señalado que una parte de las edificaciones, particularmente viviendas sociales, no cumple con las normas existentes.

La lección no es que las normas no sirvan. Es exactamente la contraria: una buena norma pierde buena parte de su valor cuando no existe la capacidad para supervisarla y hacerla cumplir.

México tiene ahora una oportunidad importante. La NOM-251 puede contribuir a elevar la calidad y la trazabilidad de los productos de acero que llegan a nuestras construcciones, pero para que eso ocurra se necesita que cada eslabón de la cadena asuma su responsabilidad: fabricantes, comercializadores, constructores, organismos certificadores y autoridades. También, por supuesto, el usuario final.

Porque detrás de una varilla, una malla o una estructura de acero no hay solamente un producto. Hay una vivienda, una escuela, un hospital, una fábrica o una infraestructura de la que dependerán miles de personas. La seguridad no es un atributo comercial; es una responsabilidad.

Por ello, la entrada en vigor de la NOM-251 debería ser una oportunidad para cambiar una percepción que durante años ha acompañado a México: que tenemos buenas leyes y normas, pero que su cumplimiento puede ser negociable. Aquí no hay espacio para eso.

La autoridad debe vigilar. Los organismos certificadores deben hacer su trabajo. Las empresas deben cumplir. Los constructores deben exigir materiales certificados. Los medios deben poner el tema en la conversación pública y los ciudadanos debemos saber qué estamos comprando y exigir que se cumpla la norma.

Porque la seguridad de una construcción empieza cuando alguien decide qué material comprar, quién lo certifica y quién verifica que realmente se cumplen las especificaiones.

La NOM-251 entró en vigor. Ahora sí, empieza el verdadero examen.

 

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