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NOM-251 obligará a constructoras a reforzar control y trazabilidad del acero

La entrada en vigor de la NOM-251 modificará los procesos de adquisición, recepción y control documental del acero utilizado en las obras, al obligar a las empresas constructoras a reforzar la trazabilidad de los materiales y verificar que la documentación corresponda efectivamente con los productos recibidos.

Aunque la certificación de los productos corresponde principalmente a fabricantes, importadores y comercializadores, las constructoras deberán incorporar mayores controles internos para demostrar que el acero adquirido cumple con las disposiciones establecidas.

Rodrigo Garza Tijerina, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Nuevo León, señaló que uno de los principales retos para las constructoras será garantizar que los productos adquiridos cuenten con la documentación correspondiente y que ésta coincida con el material que efectivamente llega a las obras.

«No se tratará solamente de pedir un certificado, sino de verificar que éste corresponda exactamente al producto que llega a la obra», explicó Garza Tijerina.

Entre las principales medidas se encuentra la integración de expedientes por proveedor y producto, la revisión de la vigencia y alcance de los certificados, así como la identificación de lotes, fabricantes e importadores.

Además, las empresas deberán incorporar cláusulas de cumplimiento de la NOM-251 en contratos, órdenes de compra y especificaciones de obra, así como establecer procedimientos para rechazar o poner en cuarentena materiales cuya procedencia o certificación no pueda comprobarse.

De acuerdo con el sector constructor, no será suficiente solicitar un certificado de calidad, sino que será necesario comprobar que éste corresponda exactamente con el producto entregado en la obra.

Preparación desigual entre proveedores

La industria reconoce que el nivel de preparación de los proveedores será desigual.

Los grandes fabricantes nacionales y aquellos que ya cuentan con sistemas de gestión de calidad, laboratorios y mecanismos de trazabilidad podrían enfrentar una transición más rápida. En contraste, algunos importadores, distribuidores y comercializadores pequeños podrían enfrentar mayores dificultades para acreditar que cada producto se encuentra dentro del alcance de un certificado vigente.

La capacidad de los organismos de certificación y laboratorios también será determinante para evitar cuellos de botella.

Por ello, el sector considera necesario que la Secretaría de Economía informe oportunamente cuáles son los organismos y laboratorios habilitados, además de mantener actualizada la información sobre productos que ya cuentan con certificados vigentes.

Las empresas constructoras también tendrán que capacitar a su personal de compras, recepción, almacenamiento, supervisión y control de calidad.

Los trabajadores deberán aprender a verificar certificados, marcas, grados, dimensiones, fabricantes y lotes, además de relacionar estos datos con facturas y entregas físicas.

Costos adicionales, pero sin porcentaje definido

La aplicación de la NOM-251 podría generar costos adicionales durante la etapa inicial por conceptos de certificación, pruebas, etiquetado, administración documental, logística y ajustes en las cadenas de suministro.

Sin embargo, el sector considera prematuro establecer un porcentaje general de incremento en los costos de construcción, debido a que el impacto dependerá del producto, proveedor, origen, volumen adquirido y disponibilidad de servicios de certificación y pruebas.

El costo inicialmente recaerá en quien solicite la certificación, aunque posteriormente podría trasladarse al precio de venta del acero y, eventualmente, al presupuesto de las obras.

El efecto podría ser mayor para pequeñas y medianas constructoras, contratos de largo plazo y proyectos con alta utilización de acero y márgenes reducidos.

No obstante, el cumplimiento también podría generar beneficios económicos al reducir el riesgo de utilizar materiales fuera de especificación y disminuir fallas, reposiciones, reclamaciones y costos de reparación.

Riesgo de retrasos durante la transición

El sector también advierte que durante la adaptación podría existir riesgo de retrasos en el suministro de algunos productos certificados, especialmente en materiales importados o especializados.

La propia regulación contempla mecanismos para evitar una paralización cuando no existan laboratorios acreditados para determinadas pruebas, al permitir que los organismos de certificación acepten informes de laboratorios no acreditados, previa evaluación de su infraestructura y capacidad técnica.

La suficiencia de acero certificado dependerá, por tanto, no sólo de la capacidad productiva de la industria siderúrgica nacional, sino también de la cantidad de productos, familias, importadores y comercializadores que logren completar sus procesos de certificación.

Ante este escenario, se recomienda a las constructoras identificar desde ahora sus productos críticos, validar proveedores, actualizar contratos y evitar adquisiciones de último momento.

Impacto en vivienda e infraestructura

La primera etapa de aplicación tendrá una incidencia particularmente importante en vivienda, edificación y obra civil, debido a que contempla productos como varilla corrugada, malla electrosoldada y armaduras utilizadas en elementos de concreto.

En una segunda etapa se incorporarán otros productos, entre ellos perfiles, tubos estructurales, láminas, pilotes, torones y cables, con lo que el impacto se extenderá a naves industriales, parques industriales, puentes, infraestructura y construcciones especializadas.

Los proyectos intensivos en acero, aquellos que utilizan productos importados o fabricados bajo especificaciones especiales y las obras con contratos a precio fijo podrían enfrentar mayores presiones.

Incluso proyectos contratados antes de la entrada en vigor podrían requerir modificaciones en sus procedimientos de compra y recepción cuando el acero sea adquirido o comercializado una vez que la regulación sea obligatoria para el producto correspondiente.

Buscan competencia más pareja

El sector constructor considera que la nueva regulación podría contribuir a reducir la presencia de materiales de baja calidad o de origen irregular, al elevar las exigencias de evaluación de conformidad, pruebas, identificación y certificación.

También podría generar condiciones de competencia más equitativas entre proveedores, particularmente frente a productos que actualmente compiten mediante precios menores sin acreditar las mismas condiciones técnicas.

La medida, además, podría favorecer a fabricantes nacionales que ya cuentan con infraestructura, laboratorios, sistemas de gestión y mecanismos de trazabilidad, e incluso abrir espacio para sustituir importaciones que no puedan demostrar su cumplimiento.

En las licitaciones públicas, será necesario actualizar especificaciones, catálogos de conceptos, controles de recepción y criterios de supervisión.

El sector considera que los costos asociados con materiales que cumplan la NOM-251 deberán reflejarse en los precios unitarios, pues no sería congruente exigir estándares superiores mientras se mantienen presupuestos calculados con productos que no cumplen con la nueva regulación.

Autoridades, pieza clave

Para que la implementación funcione, las autoridades deberán publicar criterios claros, mantener actualizados los padrones de organismos y laboratorios, facilitar la consulta y validación de certificados y garantizar una vigilancia uniforme tanto para productos nacionales como importados.

También será necesaria una coordinación con aduanas, gobiernos estatales y municipios, así como mecanismos para atender denuncias relacionadas con certificados apócrifos o el uso indebido de la Contraseña NOM.

La supervisión, advierte el sector, no deberá limitarse a revisar documentos. También tendrá que comprobarse que el certificado corresponda con el producto, familia y fabricante que efectivamente se comercializan.

El principal reto durante el primer año será convertir la NOM-251 en un sistema funcional de trazabilidad sin provocar desabasto, retrasos o incrementos injustificados en los costos.

Más que modificar el objetivo técnico de la regulación, el sector considera necesario precisar aspectos de su implementación, entre ellos el tratamiento de inventarios adquiridos antes de la entrada en vigor, la verificación pública de certificados, las equivalencias entre productos y normas extranjeras, el acero transformado o procesado por terceros, las obligaciones de distribuidores y subdistribuidores y el tratamiento de obras que ya se encuentran en ejecución.

Así, la NOM-251 representa para la industria de la construcción tanto un nuevo requerimiento operativo como una oportunidad para profesionalizar la cadena de suministro, fortalecer la trazabilidad y elevar la confiabilidad de los materiales utilizados en las obras.

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