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Normativa de emisiones de la UE elevaría 50% costos siderúrgicos.- Lakshmi Mittal

17 de junio de 2026.- Ninguna empresa puede permitirse acometer inversiones en descarbonización sin una hoja de ruta creíble que permita mantener la competitividad, advirtió el Presidente de ArcelorMittal, Lakshmi Mittal, al tiempo que urgió por una reforma al régimen de comercio de derechos de CO2.

Destacó que la aplicación del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión previsto por la UE para los próximos cinco años elevará los costes de producción de acero de la siderurgia europea, incluidas las factorías asturianas, en un 50%.

A su juicio, esa política provocará «una caída de la competitividad y la actividad» de la siderúrgica y de la industria manufacturera intensiva en acero, «acelerando la desindustrialización, provocando un desplome de la inversión y acentuando aún más la reducción de empleo en el sector».

En un artículo publicado en «Financial Times», Lakshmi Mittal destaca que a principios de este año la Comisión Europea indicó que estaba dispuesta a flexibilizar, para la industria, las normas del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE), el instrumento central de la política climática de la UE.

«Este cambio, que se produce al tiempo que la UE ha reiterado su compromiso de reducir las emisiones de CO2 del continente en un 90% con el horizonte de 2040, supone el reconocimiento de que la política establecida no está funcionando como debería», apuntó el presidente de ArcelorMittal

Añadió que el RCDE, que pone precio a las emisiones de CO2 para incentivar la descarbonización, ha dado sus frutos en sectores como el eléctrico, en el que las tecnologías para la descarbonización han podido ser aplicadas a escala comercial, pero no está funcionando para la industria de alto consumo energético.

«Prueba de ello es la situación en la siderurgia europea, en la que únicamente un reducido número de proyectos de descarbonización han sido aprobados», afirma Mittal.

Asimismo resalta que la siderurgia no cuenta con las condiciones propicias para la descarbonización, como precios competitivos de la electricidad, hidrógeno verde a bajo coste, contratos por diferencias de carbono, “primas ecológicas” para el acero o sistemas de captura y almacenamiento de carbono.

«Ninguna empresa puede permitirse acometer inversiones sin una hoja de ruta creíble que permita mantener la competitividad», señala Mittal en un momento en el que están pendientes grandes inversiones en Asturias como la acería eléctrica de Avilés o la planta de reduccción directa de mineral de hierro (DRI) de Gijón.

Mittal señala que Europa es «la única que aplica un coste significativo a las emisiones de CO2 y, contrariamente a las esperanzas iniciales, los precios de la energía en Europa son mucho más elevados que en otras regiones».

Por ello, resalta que la industria europea «ha perdido competitividad, no solo en su propio mercado sino también en los mercados de exportación, que representaban una importante fuente de crecimiento».

En este contexto, el presidente de ArcelorMittal apunta que la mayor preocupación para la industria siderúrgica y otros sectores electrointensivos de difícil descarbonización es el «rápido y sustancial incremento de los costes» derivados del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión previsto en los próximos cinco años.

«A principios de la década de 2030, suponiendo la ausencia de derechos de emisión gratuitos y un precio de las emisiones de carbono de 150 euros por tonelada, calculamos que el coste del acero producido en la UE se habrá incrementado en aproximadamente un 50%.

«Esto será un resultado directo de los sobrecostes vinculados a emisiones de carbono que impone el RCDE», advierte el empresario indio, que añade que «esto, a su vez, tendrá profundas implicaciones para la actividad manufacturera intensiva en acero».

A su juicio, los fabricantes comunitarios tendrán que afrontar mayores costes derivados del RCDE y, sin embargo, «aún no está claro cuándo se aplicarán costes comparables a las importaciones de productos con alto contenido de acero y tampoco ha establecido la Comisión una bonificación para eliminar este coste en las exportaciones de productos con alto contenido de acero».

Mittal está convencido de que este incremento de los costes por la política de emisiones «se repercutirá a lo largo de la cadena de valor, causando una caída de la competitividad y la actividad, acelerando la desindustrialización, provocando un desplome de la inversión y acentuando aún más la reducción de empleo en el sector manufacturero en Europa».

Esto iría, a su juicio, en contra del objetivo de la UE de aumentar el peso de la industria manufacturera en el PIB hasta el 20 %. «Estimamos que, en un escenario basado en el RCDE en su forma actual, esto podría provocar un descenso del 30-40 % en la actividad manufacturera en la UE, con consecuencias que afectarían a hasta cinco millones de puestos de trabajo en el conjunto de la cadena de valor», advierte.

Es preciso, indicó, encontrar una vía para incentivar la descarbonización sin comprometer la competitividad.

«No es un problema fácil de resolver, pero la reforma del RCDE es esencial y aplaudimos a los responsables políticos europeos por volver a incluir esta cuestión en la agenda», afirma Mittal, que destaca que ya se han dado pasos importantes para apoyar al sector siderúrgico europeo, con la introducción en enero del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) y la entrada en vigor, el próximo 1 de julio, de los contingentes arancelarios.

«Solucionar la cuestión del RCDE es la pieza final del puzle», afirma. Para ello propone «paralizar temporalmente el aumento de costes vinculados al RCDE, manteniéndolos en el nivel actual hasta que las condiciones propicias necesarias para una descarbonización económicamente viable de la siderurgia estén presentes y se hayan resuelto los problemas fundamentales que afectan a la competitividad de las importaciones y exportaciones, derivados de consecuencias no deseadas del RCDE».

Además, señala que «será importante asegurar que los ingresos derivados del RCDE se destinen a la descarbonización industrial, y que las empresas pioneras en este terreno se sigan viendo incentivadas y no penalizadas».

 

 

Reportacero

 

 

 

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