Energía

Pago digital en gasolineras: propuesta avanza, pero enfrenta retos operativos

La propuesta de avanzar hacia la obligatoriedad del pago digital en gasolineras y casetas, planteada durante la Convención Bancaria 2026 por la presidenta Claudia Sheinbaum, abre el debate sobre la modernización del sistema energético y financiero en México, aunque especialistas advierten que su implementación podría enfrentar obstáculos relevantes.

El objetivo de la medida es fortalecer la trazabilidad de las transacciones, mejorar la fiscalización —particularmente del IEPS— y reducir espacios para la informalidad en la comercialización de combustibles. Sin embargo, en campo, la realidad podría ser más compleja.

Marcial Díaz, especialista del sector energético, advirtió que el principal desafío no está en la intención de la propuesta, sino en su ejecución. “Hay ideas que en papel parecen inevitables, pero que en la práctica se enfrentan a condiciones que pueden desarmarlas”, señaló.

El experto explicó que uno de los principales obstáculos es la falta de conectividad en diversas regiones del país. “México no es un mercado digital homogéneo. En carreteras y zonas rurales la señal es irregular o inexistente, y en una estación de servicio el tiempo no es flexible: el combustible no espera señal”, afirmó.

De acuerdo con Díaz, imponer pagos exclusivamente digitales podría derivar en problemas operativos como interrupciones en el servicio, filas, congestión y pérdidas económicas para los establecimientos.

Asimismo, subrayó que la economía mexicana mantiene una fuerte dependencia del efectivo. “Eliminar el efectivo no es una medida administrativa, es un cambio de comportamiento social. Hay una inclusión financiera incompleta, acceso desigual a servicios bancarios y desconfianza en medios digitales”, puntualizó.

Si bien reconoció que la digitalización traería beneficios como mayor control fiscal, trazabilidad y reducción del llamado “huachicol fiscal”, también alertó sobre nuevos riesgos. “Estamos hablando de comisiones bancarias, dependencia tecnológica, ciberseguridad y la necesidad de invertir en infraestructura”, agregó.

Finalmente, Díaz consideró que el avance hacia la digitalización es inevitable, pero debe realizarse de forma gradual. “La pregunta no es si debemos avanzar, sino si estamos listos para hacerlo sin romper la operación. En energía, una mala implementación puede detener el movimiento del país”, concluyó.

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