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Pretende plan nacional de energía expandir producción de gas y reducir la dependencia

24 de septiembre de 2025.- De acuerdo con Mexico Business el plan nacional de energía de México establece metas ambiciosas para expandir la producción nacional de gas y reducir la dependencia de las importaciones.

Sin embargo, a medida que crece la base industrial del país y aumenta la demanda de electricidad confiable, la pregunta es si el ritmo de desarrollo de infraestructura podrá mantenerse al mismo ritmo.

La intersección de la planificación energética, la disponibilidad de gas y la competitividad industrial definirá la capacidad de México para atraer inversión en la próxima década.

El gas natural es el núcleo del desafío. Alrededor del 60% de la electricidad de México se genera con este combustible, mientras que las plantas de ciclo combinado se han convertido en la columna vertebral del sistema.

En los últimos 25 años, este cambio ha permitido al país duplicar la generación de energía sin aumentar significativamente las emisiones del sector, reemplazando combustibles más pesados por gas de combustión más limpia.

Sin embargo, incluso hoy, casi el 70% del gas natural de México proviene de Estados Unidos, lo que hace al país vulnerable a la dinámica del mercado y a los cuellos de botella en los ductos al norte de la frontera.

El Plan Estratégico 2025-2035 de PEMEX reconoce la urgencia. Exige aumentar la producción nacional de 3.5 mil millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) a más de 5 mil millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) para principios de la década de 2030, con proyectos en Ixachi, Quesqui, Lakach, Burgos y Veracruz, así como en yacimientos de aguas profundas como Cratos y Piklis.

La compañía también planea aprovechar los derechos de vía para nuevos ductos: el Interoceánico a Salina Cruz, la Conexión Maya a Yucatán y Coatzacoalcos II, que abastecerán a centros petroquímicos. Estos proyectos buscan consolidar corredores industriales e integrarse con iniciativas más amplias como el Corredor Interoceánico.

Sin embargo, muchos en el sector cuestionan el realismo de los objetivos de PEMEX. «El plan reconoce la importancia crucial del gas natural, pero su alineamiento con las necesidades reales de crecimiento industrial es solo parcial», afirmó Fernando Cruz, Director de Energía de Kannbal Consulting. «La mayoría de los expertos consideran optimistas los objetivos de producción de PEMEX.

La expansión de ductos está prevista, pero su ejecución sigue siendo incierta, lo que hace muy improbable que terminemos con la dependencia de las importaciones en esta década».

Cruz también subrayó que el principal desafío no son solo los recursos, sino también la gobernanza. «El desafío más importante es la incertidumbre regulatoria y una política que favorece a las empresas estatales, sumada a las limitaciones en la infraestructura de transporte y almacenamiento», afirmó.

«La industria requiere mayor seguridad jurídica y mecanismos transparentes para apoyar las colaboraciones público-privadas. De lo contrario, la magnitud de la inversión y los contratos a largo plazo necesarios para el gas conllevarán riesgos que superarán los beneficios esperados».

Los usuarios industriales sienten la presión. La creciente demanda, la oferta limitada y la transmisión limitada ya han elevado los costos del mercado.

Según María José Treviño, de Acclaim Energy, los precios de cobertura de capacidad se dispararon un 300 % entre 2023 y 2024. «Un centro de datos con un requerimiento de potencia constante de 40 MW no puede soportar operar en una región con frecuentes apagones», advirtió, y añadió que México corre el riesgo de perder inversiones multimillonarias si no se pueden asegurar megavatios garantizados.

En el panorama empresarial actual, argumentó, el suministro de energía confiable se ha vuelto tan importante como la disponibilidad de terrenos y mano de obra.

Para las generadoras, la situación refleja desajustes más profundos en el mercado. Jonathan Pinzón, vicepresidente sénior de Asuntos Externos y Desarrollo de Negocios de Valia Energía, señaló que si bien México se beneficia del acceso al gas más barato del mundo, su mercado eléctrico opera con un despacho basado en costos que no siempre se alinea con la dinámica del mercado de gas estadounidense.

«No se trata tanto de escasez, sino de gestionar dos mercados interrelacionados, pero con estructuras diferentes», afirmó. Su empresa opera seis plantas de ciclo combinado y una de ciclo abierto, todas dependientes del gas natural. Tres de ellas pueden cambiar a diésel, que Valia almacena in situ para emergencias, lo que pone de manifiesto la fragilidad del suministro.

Más allá de la planificación nacional, los centros de estudios enfatizan la importancia de la cooperación regional.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha solicitado la creación de un grupo de trabajo trinacional para mapear la infraestructura energética crítica en América del Norte, financiar nuevos ductos e interconexiones, y garantizar el acceso seguro al gas natural para los centros industriales. Sus recomendaciones incluyen ampliar la capacidad de los ductos a estados desatendidos como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, desarrollar el almacenamiento para alcanzar al menos cinco días de inventarios nacionales para 2030 y reactivar la interconexión eléctrica Nogales-Tucson.

Estas medidas no solo fortalecerían la confiabilidad, sino que también posicionarían a México como parte de un corredor regional de semiconductores en medio de la competencia entre Estados Unidos y China.

En esencia, el debate subraya una paradoja estratégica. México tiene acceso a gas abundante y económico de la Cuenca Pérmica; sin embargo, las limitaciones en materia de almacenamiento, transporte y claridad regulatoria impiden que el país aproveche plenamente esta ventaja para desarrollar una infraestructura nacional de producción y transporte más resiliente.

El plan energético del gobierno establece un rumbo, fortalece a PEMEX, amplía los ductos y reduce la dependencia de las importaciones, pero el sector industrial exige mayor certidumbre, mecanismos que favorezcan la inversión y alianzas transparentes para garantizar un suministro confiable.

Los riesgos van mucho más allá de la energía. Si la infraestructura de gas se queda atrás del crecimiento industrial, el riesgo no solo se traduce en mayores costos, sino también en la pérdida de oportunidades en manufactura avanzada, centros de datos e industrias orientadas a la exportación.

Para que México alcance su potencial económico, los expertos coinciden en que su planificación energética debe avanzar a la par con el desarrollo de la infraestructura, equilibrando los objetivos de soberanía con las necesidades prácticas de la industria.

A medida que la demanda aumente durante la década de 2030, el gas natural seguirá siendo fundamental, no solo para mantener el suministro eléctrico, sino para determinar si México puede traducir sus ventajas geográficas en una competitividad industrial sostenida.

 

 

Reportacero

 

 

 

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