Salzgitter toma el control total de HKM y acelera la transformación verde de una histórica siderúrgica alemana
Salzgitter anunció que reducirá gradualmente la plantilla de HKM de aproximadamente 3 mil empleados a cerca de mil, mientras que la producción de acero líquido disminuirá hasta 2 millones de toneladas anuales. La reestructuración deberá concluir hacia finales de 2028.
Duisburgo, Alemania. Salzgitter AG asumió el control total de Hüttenwerke Krupp Mannesmann (HKM), una de las acerías integradas más emblemáticas de Alemania, tras alcanzar un acuerdo definitivo con sus socios thyssenkrupp Steel Europe y Vallourec para adquirir el 100 por ciento de la empresa conjunta.
Con la operación, firmada el 8 de julio y cuyo cierre quedó previsto para este 9 de julio, Salzgitter se convierte en el único propietario de HKM y pone en marcha un plan de reestructuración que busca garantizar la viabilidad de la planta mediante una profunda transformación tecnológica orientada a la descarbonización de la producción de acero.
El proyecto contempla la instalación de un horno de arco eléctrico (EAF) en Duisburgo, una inversión que permitirá reducir hasta en 90 por ciento las emisiones de CO₂ del proceso siderúrgico en el largo plazo y adaptar la planta a las nuevas exigencias ambientales de la industria europea.
Sin embargo, la transición tendrá un alto costo laboral. Salzgitter anunció que reducirá gradualmente la plantilla de HKM de aproximadamente 3 mil empleados a cerca de mil, mientras que la producción de acero líquido disminuirá hasta 2 millones de toneladas anuales. La reestructuración deberá concluir hacia finales de 2028.
La empresa explicó que este ajuste era indispensable para hacer viable la adquisición y evitar el cierre definitivo de la acería.
«Solo mediante este reposicionamiento integral HKM tendrá una oportunidad real de asegurar su futuro a largo plazo», señaló Gunnar Groebler, director general de Salzgitter AG.
El directivo afirmó que las negociaciones con thyssenkrupp Steel y Vallourec fueron complejas debido a la relevancia económica y social de la planta para la región de Duisburgo, uno de los principales polos siderúrgicos de Europa.
«Ahora asumimos plenamente la responsabilidad de un sitio histórico de la industria del acero, con el objetivo de conducirlo hacia un futuro sostenible mediante una estrategia consistente de transición verde», destacó.
thyssenkrupp se concentra en el norte de Duisburgo
Para thyssenkrupp Steel Europe, la salida de HKM forma parte de su propia estrategia de reorganización industrial.
Marie Jaroni, directora general de la acerera, explicó que la operación permitirá concentrar la producción en el norte de Duisburgo para mejorar la utilización de capacidad, elevar la eficiencia operativa e incrementar la rentabilidad del negocio.
Como parte del acuerdo, el contrato de suministro de acero entre HKM y thyssenkrupp concluirá a finales de 2028, cuatro años antes de lo previsto originalmente.
Por su parte, Vallourec señaló que la venta de su participación minoritaria responde a la decisión de enfocar sus recursos en sus negocios principales, al tiempo que consideró que la nueva estructura accionaria abre oportunidades para que HKM fortalezca la producción de acero con bajas emisiones.
Integración y transición verde
Durante los próximos meses, Salzgitter integrará completamente HKM a su estructura corporativa y nombrará a Andreas Betzler, actual director de varias empresas del grupo Mannesmann, como integrante del equipo directivo de la siderúrgica.
La empresa reiteró que el proceso de transformación se llevará a cabo mediante diálogo con los representantes sindicales y procurando que la reducción de personal se realice bajo criterios de responsabilidad social.
El impacto financiero de la adquisición sobre los ingresos y resultados de Salzgitter será dado a conocer el próximo 11 de agosto, cuando la compañía publique su informe semestral de resultados.
La operación representa uno de los movimientos corporativos más relevantes de la siderurgia alemana en los últimos años y refleja la aceleración del proceso de reconversión industrial que vive Europa para reducir las emisiones de carbono en la fabricación de acero, aun cuando ello implique fuertes inversiones y ajustes en la capacidad productiva y el empleo.