Sidersa invierte 300 millones de dólares en una nueva acería de bajas emisiones en Argentina
La planta tendrá capacidad para producir 360 mil toneladas de acero al año mediante hornos de arco eléctrico y chatarra reciclada. Su entrada en operación está prevista para finales de 2027.
Sidersa construye una nueva planta siderúrgica en San Nicolás de los Arroyos, Argentina, con una inversión de 300 millones de dólares y capacidad para producir 360 mil toneladas de acero al año mediante un proceso basado en hornos de arco eléctrico y el reciclaje de chatarra.
El proyecto representa la primera instalación de producción siderúrgica de la compañía argentina, que hasta ahora se había especializado en la comercialización y distribución de productos de acero. La planta se desarrolla sobre un terreno de 15 hectáreas y tiene previsto iniciar operaciones a finales de 2027.
De acuerdo con información publicada por Dialogue Earth, la empresa prevé generar más de 300 empleos directos y alrededor de 3 mil 500 indirectos, en una ciudad del noreste argentino con una larga tradición industrial vinculada a la siderurgia.
La inversión busca aprovechar tecnologías que permiten reducir las emisiones asociadas a la fabricación de acero, en un contexto en el que la industria enfrenta una creciente presión para disminuir su huella de carbono.
Hornos eléctricos para reducir emisiones
El proyecto utilizará hornos de arco eléctrico alimentados con chatarra reciclada, una alternativa al proceso siderúrgico tradicional basado en altos hornos que utilizan carbón y mineral de hierro.
Según los datos citados por Dialogue Earth, producir acero a partir de chatarra mediante hornos eléctricos puede reducir las emisiones alrededor de 70% en promedio frente a la siderurgia convencional, aunque el resultado depende de factores como la fuente de electricidad y las características de las materias primas.
Esta tecnología ya tiene presencia en Argentina. Los hornos de arco eléctrico representaron aproximadamente 57% de la producción nacional de acero en 2023, según datos recopilados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La particularidad del proyecto de Sidersa radica en la magnitud de la inversión y en su apuesta por ampliar la producción mediante un esquema que busca reducir el consumo de carbón y aprovechar materiales reciclados.
Parte del financiamiento proviene de un banco estatal chino, de acuerdo con la información publicada por Dialogue Earth.
El suministro eléctrico, uno de los principales desafíos
Pese a las ventajas de los hornos eléctricos, la reducción efectiva de emisiones dependerá de la electricidad utilizada para operar la planta.
En una primera etapa, Sidersa prevé abastecerse de la red eléctrica nacional argentina, donde las centrales térmicas de gas tienen una participación importante. La compañía también analiza la posibilidad de incorporar fuentes renovables para alimentar directamente sus instalaciones en el futuro.
Durante 2025, las fuentes renovables variables —como la energía eólica, solar, biomasa y biogás, además de la hidroeléctrica de pequeña escala— cubrieron 18.9% de la demanda eléctrica argentina. Al incluir las grandes centrales hidroeléctricas, la proporción superó 40%, según los datos citados en el reporte.
Sin embargo, las limitaciones de la infraestructura de transmisión representan un obstáculo para ampliar el suministro renovable.
Adrién Sergenty, especialista en política energética citado por Dialogue Earth, señaló que la saturación de la red de alta tensión podría obligar a la empresa a evaluar inversiones propias o acuerdos con generadores renovables cercanos para garantizar el abastecimiento.
La chatarra será clave para la producción
Otro de los retos será asegurar el suministro de chatarra metálica, un insumo fundamental para mantener la producción de la nueva acería.
Alejandro Galdeano, gerente de la planta de Sidersa, afirmó a Dialogue Earth que los estudios de la empresa identifican suficiente disponibilidad de material en el mercado interno para cubrir la totalidad de sus necesidades con chatarra nacional.
Para organizar el abastecimiento, la compañía trabaja en un plan que contempla la participación de grandes proveedores y la colaboración con autoridades locales de distintas regiones del país.
La estrategia incluye establecer puntos de recolección que permitan recuperar materiales metálicos y facilitar la disposición de residuos en las comunidades.
No obstante, la recolección y el transporte de chatarra en América Latina también presentan desafíos ambientales y logísticos, debido a la participación de redes informales y a prácticas inadecuadas de recuperación de materiales.
Con su nueva planta, Sidersa busca ampliar la capacidad industrial argentina y posicionarse en el mercado del acero de menores emisiones. El cumplimiento de ese objetivo dependerá no solo de la tecnología instalada, sino también de la disponibilidad de chatarra y de la capacidad de garantizar un suministro eléctrico progresivamente más limpio.