Urgen acereros a gobierno de Colombia por medidas de protección comercial
30 de octubre de 2025.- El sector siderúrgico de Colombia urge del Gobierno medidas de protección comercial ante la competencia desleal derivada de la alta importación de acero de China.
Los altos precios de los combustibles, especialmente del gas, es otra de las preocupaciones del sector.
El elevado ingreso de acero chino a precios depredatorios, sin solución a la vista, sumado a los altos precios del gas, son los asuntos que concentran las preocupaciones de las siderúrgicas nacionales, que hablan de amenazas a la estabilidad empresarial y al empleo, y reclaman del Gobierno medidas de defensa comercial que “nivelen la cancha” frente a otros países, como México, que han entendido la importancia de proteger sus industrias.
Así lo plantean las compañías que hacen esfuerzos en eficiencia e innovación para responder a una situación que amenaza con desindustrializar el país y destruir empleo en el sector.
En un evento en el que estuvieron los principales representantes de la industria, en Bogotá, la conclusión central fue que es necesario que las autoridades diseñen pronto mecanismos para frenar la entrada de productos chinos en condiciones que golpean la competitividad de la industria local.
Marcela Mejía, gerente general de Sidoc, expresó que el sector siderúrgico está pasando por un momento difícil y que eso no tiene que ver con que el sector sea obsoleto. “El país tiene cinco siderúrgicas fortalecidas, que han hecho grandes inversiones para crecer y atender la demanda nacional”.
“El ingreso de acero a precios de competencia desleal, con márgenes de diferencia en costos del 35 al 40 %, hace muy difícil competir sin que se nos nivele la cancha. Hemos venido, desde la Cámara de Productores de Acero, solicitando al Gobierno que tome medidas de defensa comercial, como ya lo han hecho otros países, y resulta que en Colombia no hemos logrado que se adopten medidas para los aceros largos”, dijo.
Subrayó que, además del ingreso de acero chino, también es inquietante la entrada de producto proveniente de Rusia y Turquía, y alertó sobre la calidad de lo que llega al país, pues no hay control.
Al insistir que es necesario que Colombia adopte las medidas necesarias para proteger la industria nacional. “Entre más medidas adopten en el mundo, más riesgo hay de que se desvíe la sobreoferta mundial de acero hacia el país, poniendo en riesgo la estabilidad y la sostenibilidad de las siderúrgicas”, planteó.
El ingreso de este producto en condiciones anticompetitivas ha afectado los márgenes y la rentabilidad de la industria nacional.
Mauro de Castro, director país de Diaco, explicó que hay una sobreoferta importante de acero en el mundo, casi ocho veces la capacidad de producción de América Latina. Esto, sumado a las medidas proteccionistas que otros países y bloques económicos han tomado, genera un efecto evidente: los grandes exportadores, como China, buscan otros mercados, y en ese contexto, Colombia y América Latina se convierten en objetivos de esa sobreoferta.
De otro lado, comentó que en el país la industria tiene toda la capacidad para atender la demanda local, producir acero de calidad, garantizar bajas emisiones, con el cumplimiento de reglamentos técnicos.
Llamó la atención sobre el hecho de que Colombia tarda mucho en tomar decisiones de defensa frente a otras economías que han reaccionado rápidamente, muy preocupadas por proteger su industrialización. “Creo que, en este punto, tenemos que reflexionar como país sobre la importancia de desarrollar la industria y los empleos formales”, declaró.
Para el ejecutivo, no se puede prolongar en el tiempo competir en esas condiciones y subrayó que surgen nuevos desafíos, como el déficit de gas, que incrementa los costos.
Reconoció que si la demanda en el país sigue cayendo y la entrada de producto con precios tan bajos persiste, en algún momento podrían verse afectadas las nóminas del sector.
La industria en pleno pide que el Gobierno tome medidas efectivas de defensa comercial.
El representante legal de Corpacero, Raimundo Emiliani, explicó que “evidentemente hemos tenido que trabajar en unas aguas muy complejas, toda vez que nuestra estructura está montada bajo la premisa y la base de competir en una cancha nivelada. Hoy no lo estamos teniendo, independientemente de que, a comienzos de este año, hubiéramos tenido unas medidas de defensa comercial a favor en el tema de la lámina y la teja galvanizada”.
El empresario comentó que los importadores han encontrado maneras de eludir esas medidas, lo que está haciendo daño a la industria local y, en particular, a la firma que representa. El efecto de esto, agregó, es la pérdida de participación en el mercado y un aumento de los costos, porque la capacidad de las plantas es mucho mayor que la que se está utilizando hoy. Eso, concluyó, dificulta mantener los volúmenes de producción, los empleos y las inversiones a futuro. “Este es un mensaje de emergencia”, expresó.
Por su parte, Sebastián Castro, presidente de Ternium Colombia, sostuvo que la crisis se refleja en que los márgenes y la rentabilidad del negocio se reducen, llegando a un punto difícil “que nos pone a todas las empresas en una situación económica en la que tenemos que buscar la manera de reducir costos y, obviamente, nos obliga a pensar en cómo crecer y no en cómo frenarnos”.
“Todavía no hemos tenido que tomar decisiones de recorte, pero tenemos que sortear una situación larga y difícil, sobre todo ahora, sumado al tema del gas, que nos pone todo todavía más complicado. Hemos tenido que hacer más eficiencias que recortes fuertes, pero es una situación compleja para todos”, indicó.
Desde el subsector de aceros planos, Felipe González, presidente de Acesco, planteó que existe una estrategia del acero chino para destruir las cadenas de valor en los países donde no hay protección. Y, si bien Colombia ha tomado algunas medidas, países como Estados Unidos, Brasil y México muestran políticas más sólidas para defender su industria. “Son protecciones concretas a todas las categorías de acero, al aluminio, y eso hace falta en Colombia”, apuntó.
Con estrategias de eficiencia las empresas buscan atenuar la situación.
A su juicio, los precios depredatorios que ofrecen los chinos, junto con otras prácticas, generan que toda la cadena de valor empiece a depender de ellos. El fenómeno ha sido tal que las importaciones, en el caso de los aceros planos, se quintuplicaron desde la pandemia, en un mercado en el que el consumo real se contrajo 30 %.
Ricardo Ávila, analista sénior de El Tiempo, quien hizo un análisis sobre el panorama económico y político global y el mercado del acero, también expresó la necesidad de que se tomen medidas para blindar la industria nacional.
Desde su perspectiva, los aranceles que han establecido Estados Unidos y la Unión Europea muestran que se reduce la posibilidad de que el acero chino ingrese a dos de los principales mercados del mundo; por lo tanto, aumenta la probabilidad de que los excedentes se dirijan a mercados- como el colombiano- donde no encuentran restricciones, con los problemas que ello representa.
Los empresarios coinciden en que la baja demanda en Colombia es otra variable que impacta al sector.
Próxima cumbre latinoamericana en Cartagena
El panorama se pone sobre la mesa como antesala del Alacero Summit 2025, el encuentro más importante de la industria en la región, que se celebrará los días 11 y 12 de noviembre en Cartagena.
Este evento reunirá a más de 600 líderes empresariales, expertos, analistas internacionales y sectores consumidores, en un espacio de diálogo clave para analizar el contexto y diseñar estrategias que permitan enfrentar los desafíos.
Lo que ocurre en Colombia es reflejo de lo que sucede en la región en materia comercial.
En los últimos 15 años, las exportaciones de acero terminado y semielaborado desde China hacia la región crecieron 233 %, al pasar de 4 millones de toneladas en 2010 a 14.1 millones.
Esta avalancha de producto subsidiado y con precios artificialmente bajos ha desplazado la producción local, debilitando las cadenas de valor industriales y poniendo en riesgo 1.4 millones de empleos directos e indirectos.
La amenaza se acentúa con la proyección de la OCDE, que estima que la sobrecapacidad mundial de acero alcanzará 721 millones de toneladas en 2027. Aquellos países con menores defensas serán el objetivo del desvío de comercio generado desde las regiones que sí establezcan barreras efectivas, según la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).
“Lo que está en juego no es solo la competitividad de nuestras empresas, sino el futuro industrial de América Latina. Defender la industria es asegurar empleo, movilidad social y desarrollo económico para nuestra región”, afirmó Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de Alacero.
Reportacero