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Ve Moody’s un arranque de sexenio adverso

El próximo gobierno se enfrentará a una situación difícil por un déficit fiscal que superará 5.0 por ciento del PIB, argumentó la calificadora.

El próximo gobierno tendrá que hacerle frente a diversos retos desde el inicio de su sexenio. Destacan el deterioro fiscal, la necesidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) de recibir apoyo y un menor capital político que la gestión actual, aseveró Moody’s Ratings.

En un análisis explicó que Claudia Sheinbaum, candidata del partido oficialista Morena y sus aliados, se coloca arriba en diversas encuestas, pero la elección podría ser reñida si éstas subestiman el apoyo a Xóchitl Gálvez, de la coalición “Fuerza y Corazón por México”. Para Jorge Álvarez Máynez detectó pocas posibilidades de ganar.

Independientemente del resultado, abordó la calificadora, el próximo gobierno se enfrentará a una situación difícil por un déficit fiscal que superará 5.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) este año, ya que revertirlo a la vez de implementar nuevas propuestas políticas será complicado.

“El aumento de la rigidez del gasto durante el gobierno de AMLO empeora la situación, junto con el apoyo recurrente a Pemex, el incremento de las transferencias sociales, el agotamiento de las reservas fiscales, como los fondos de estabilización de ingresos y los fideicomisos, limita la capacidad del gobierno para contrarrestar futuras crisis fiscales”, indicó.

Moody’s sostuvo que la trayectoria del crédito en México dependerá de los planes de consolidación fiscal de la próxima administración y de la medida en que éstos puedan evitar un mayor deterioro. En este sentido, ninguna candidata ha propuesto cambios en las tasas impositivas para incrementar los ingresos públicos, pero sí mantener programas sociales.

Por otro lado, apuntó que las estrategias de Sheinbaum y Gálvez para Pemex coinciden en la importancia de la transición a la energía renovable, pero sus enfoques sobre la administración y la participación del sector privado difieren. Con la primera candidata observó continuidad de las políticas actuales; mientras que la segunda hay una apuesta por una transformación radical.

“El próximo gobierno debería tener cautela en llevar a cabo una reestructuración de deuda a causa de un mayor riesgo de reputación, la incertidumbre con respecto a otras empresas estatales, los crecientes costos de intereses y mayores niveles de deuda del propio gobierno”.

Advirtió que “la recompra de deuda con descuento aumentaría el riesgo de la petrolera de un canje de deuda forzoso, un incumplimiento según nuestra definición”.

Finalmente, la calificadora expuso que es probable que el próximo gobierno tenga un capital político inferior al del presidente actual, lo que complicaría la capacidad de cualquiera de las candidatas para cumplir sus promesas de campaña.

(El Financiero)

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