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Ven acereros inexplicable omisión en reglas de contenido nacional

La exclusión de insumos como acero y concreto en la fórmula de contenido nacional para obra pública diluye el reciente aumento de 50% a 65% y permite que precios subsidiados del exterior sigan marcando referencia, advirtió Deacero en la Asamblea de la Canacero.

Por César Sánchez

Ciudad de México.- La industria del acero en México ha encendido una nueva alerta regulatoria: el marco vigente para medir el contenido nacional en la obra pública —clave para impulsar proveedores locales— deja fuera, paradójicamente, a los propios materiales de construcción.

Durante la 78 Asamblea Anual de la Canacero, Juan Antonio Reboulen, director de Relaciones Institucionales de Deacero, advirtió en entrevista con ReportAcero que es “urgente” revisar las normas que rigen el contenido nacional, pues presentan una omisión que afecta directamente a la industria.

“El problema es que las reglas actuales excluyen abiertamente a los materiales de construcción dentro de la fórmula de cálculo”, explicó. Aunque recientemente el Gobierno elevó el requisito de contenido nacional del 50% al 65%, el cambio pierde efectividad al no considerar insumos como acero o concreto.

La omisión se encuentra en la regla 14 de los lineamientos derivados de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas. Según Reboulen, la fórmula vigente prioriza maquinaria, equipo y mano de obra, pero deja fuera los materiales, lo que distorsiona el objetivo de fortalecer la producción nacional.

“Se calcula con contratistas, maquinaria y trabajo, pero no con materiales. Eso tiene que corregirse”, insistió, al señalar que el ajuste podría hacerse tanto a nivel reglamentario —facultad del Ejecutivo— como mediante una reforma legal.

El señalamiento se suma a una línea editorial constante en ReportAcero, que en meses recientes ha documentado cómo la industria siderúrgica mexicana enfrenta presiones por importaciones a bajo costo, especialmente desde Asia, y por vacíos regulatorios que limitan el impacto de políticas de contenido nacional.

En ese contexto, la exclusión de materiales adquiere un peso mayor. Para el directivo de Deacero, el esquema actual permite que precios internacionales subsidiados —particularmente los de origen chino— sigan marcando referencia en licitaciones públicas.

“Con que haya un 30% o 50% de contenido externo, el precio se jala hacia abajo de manera desleal, porque el referente es un precio subsidiado con el que no podemos competir”, afirmó.

De ahí, añadió, surge la propuesta dentro del sector de avanzar hacia un requisito de 100% de contenido nacional en materiales de construcción para obra pública. Bajo esa lógica, se eliminaría la influencia de precios distorsionados y se fortalecería la cadena productiva local.

El debate no es menor. En un momento en que México busca consolidar su papel industrial en América del Norte, la definición de qué cuenta —y qué no— como contenido nacional podría determinar el rumbo de sectores estratégicos como el acero, que hoy reclaman reglas más coherentes con la política industrial que el propio país intenta impulsar.

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