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Trump ajusta aranceles al acero y aluminio; México gana margen en manufactura

 Monterrey, México.- El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, modificó el esquema de aranceles aplicados bajo la Sección 232 a importaciones de acero, aluminio y algunos productos derivados, en una decisión que podría aliviar parcialmente la presión sobre exportadores mexicanos de manufacturas intensivas en esos metales.

La Casa Blanca informó que, a partir del 8 de junio, ciertos productos derivados de acero y aluminio verán reducida su tasa arancelaria de 25 a 15 por ciento. Entre ellos se encuentran algunos equipos agrícolas y sistemas residenciales de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC).

La medida representa un posible beneficio para México, uno de los principales proveedores de manufacturas para el mercado estadounidense y un actor relevante en cadenas regionales de valor vinculadas con maquinaria, equipo agrícola y componentes industriales.

No obstante, la proclamación mantiene un enfoque proteccionista al incorporar nuevas categorías sujetas a gravámenes de 25 por ciento, entre ellas racks de acero y placas litográficas de aluminio, además de conservar el esquema de protección a la industria metalúrgica estadounidense hasta el 31 de diciembre de 2027.

Otro cambio relevante es la imposición de un arancel de 15 por ciento a equipos industriales móviles, como bulldozers y montacargas, cuando sean importados desde países con acuerdos comerciales que tengan acceso preferencial a Estados Unidos.

La orden también establece incentivos para fabricantes extranjeros que utilicen insumos estadounidenses. Las empresas podrán acceder a una tarifa reducida de 10 por ciento si al menos 85 por ciento del acero o aluminio incorporado en sus bienes de capital fue fundido y vaciado, o bien fundido y colado, en Estados Unidos.

Analistas consideran que la medida busca atraer inversiones manufactureras hacia territorio estadounidense y reforzar la integración de cadenas productivas con contenido nacional, una señal que podría influir en futuras decisiones de inversión de empresas instaladas en México.

Para la industria mexicana, el efecto será mixto. Por un lado, la reducción de aranceles en ciertos productos derivados abre oportunidades para exportadores de maquinaria y equipos ensamblados en el País. Por otro, el requisito de contenido estadounidense podría presionar a fabricantes mexicanos a incrementar compras de acero y aluminio producidos en Estados Unidos para mantener competitividad en ese mercado.

La decisión llega en un momento sensible para la relación comercial bilateral, cuando se intensifican las discusiones sobre la revisión del T-MEC prevista para 2026 y persisten las preocupaciones de Washington sobre capacidad industrial, seguridad económica y dependencia de importaciones de metales.

La Casa Blanca justificó los cambios al señalar que buscan impulsar inversiones de corto plazo para reconstruir la base industrial estadounidense, una prioridad que se ha convertido en eje central de la política comercial de Trump.

México es el principal socio comercial de Estados Unidos y uno de los mayores exportadores de productos manufacturados que incorporan acero y aluminio, por lo que cualquier modificación al régimen arancelario estadounidense tiene efectos directos sobre sectores como el automotriz, electrodomésticos, maquinaria, construcción y equipo industrial.

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