Extorsión e inseguridad elevan costos de operación para las empresas en México, advierte experto
Por César Sánchez / Editor ReportAcero
Monterrey NL.- La creciente presencia del crimen organizado en la actividad económica del país se ha convertido en uno de los principales factores de preocupación para las empresas mexicanas, particularmente para las pequeñas y medianas, aseguró Sergio Díaz, socio director de Vestiga Consultores.
En entrevista durante el foro IMEF Monterrey, el especialista señaló que, si bien la inseguridad aún no representa un factor determinante para frenar la inversión extranjera, sí está impactando de manera significativa a las compañías nacionales, que enfrentan un entorno cada vez más complejo por el aumento de costos laborales, regulatorios y de seguridad.
“Las empresas extranjeras todavía cuentan con mecanismos para mitigar estos riesgos, operan con personal local y resuelven temas logísticos. No diría que la inseguridad esté ahuyentando la inversión extranjera de manera importante, pero para las empresas nacionales sí representa un costo adicional cada vez más pesado”, afirmó.
Díaz explicó que la extorsión muestra una tendencia ascendente que comienza a consolidarse como un fenómeno estructural. De acuerdo con estudios realizados por Vestiga Consultores, hace dos años el 28% de las empresas reportó haber recibido intentos de extorsión por parte de grupos criminales; para marzo de 2026 esa cifra aumentó a 41 por ciento.
Más preocupante aún, indicó, es el crecimiento de los casos en los que las empresas ya realizan pagos regulares a grupos delictivos. Mientras que hace dos años el 8% de las compañías reconocía estar pagando extorsiones, actualmente el porcentaje se elevó a 14 por ciento.
“Estamos viendo que la extorsión ya se está convirtiendo en un costo para operar. Muchas empresas sienten que no tienen alternativa si quieren mantenerse activas en determinadas regiones del país”, señaló.
Los otros datos…
El consultor destacó que existe un fuerte escepticismo entre el sector empresarial respecto a los indicadores oficiales de seguridad. Aunque algunos delitos muestran reducciones estadísticas, la percepción de los empresarios es que la extorsión continúa creciendo y afectando directamente sus operaciones.
Entre los casos documentados, mencionó situaciones registradas en entidades como Estado de México y Querétaro, donde grupos criminales cobran cuotas adicionales a comerciantes, organizadores de ferias, salones de eventos y pequeños negocios. En algunos casos, estas cuotas representan entre 20% y 50% de los cobros oficiales realizados por autoridades locales vía impuestos.
Asimismo, reveló que en municipios de Sinaloa como Mazatlán, Escuinapa y Rosario, algunas empresas han reportado pagos paralelos al crimen organizado equivalentes a los montos cobrados por servicios públicos como el agua.
Para Díaz, el problema podría ser incluso mayor debido a la llamada “cifra negra”, ya que numerosas víctimas prefieren no denunciar por temor a represalias.
“El impacto económico real de la extorsión probablemente es mucho más grave de lo que reflejan las estadísticas. Muchas empresas simplemente no denuncian”, sostuvo.
El especialista también advirtió sobre la creciente diversificación de las actividades criminales en México. Según estudios internacionales citados por Vestiga Consultores, el país ocupa el primer lugar mundial en diversificación de actividades del crimen organizado, tanto por el número de sectores económicos afectados como por la profundidad de su penetración.
“En muchas regiones del país el crimen organizado opera prácticamente junto al gobierno o incluso por encima de él. Las empresas ya están acusando esta situación y la inseguridad aparece cada vez más como una de sus principales preocupaciones”, afirmó.
Como en Colombia
Díaz comparó el caso mexicano con Colombia, país que históricamente ha enfrentado altos niveles de criminalidad, pero que cuenta con instituciones más sólidas. Explicó que mientras Colombia se ubica entre los países con mayor densidad criminal, posee una capacidad institucional considerablemente superior para contener y combatir a las organizaciones delictivas.
“El problema de México no es solamente la fuerza del crimen organizado, sino la debilidad institucional para enfrentarlo. Sin instituciones fuertes es muy difícil revertir esta tendencia”, comentó.
Gastos crecientes
Finalmente, señaló que además de las extorsiones directas, las empresas mexicanas deben asumir crecientes gastos en seguridad privada, vigilancia, monitoreo, cámaras y protección patrimonial, costos que reducen su competitividad frente a compañías que operan en otros países de América Latina.
“Es muy triste que las empresas tengan que destinar recursos cada vez mayores a protegerse. Son gastos que en otros mercados simplemente no existen y que terminan afectando la inversión, el crecimiento y la generación de empleo”, concluyó.