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Impulsan cultura de integridad para fortalecer la competitividad empresarial

Coparmex Nuevo León y Hagámoslo Bien lanzaron la Red de Integridad Empresarial, la cual busca sumar al sector privado, la academia y la sociedad civil para promover prácticas éticas, prevenir la corrupción y fortalecer la confianza en los negocios.

Por: Lourdes Flores

Monterrey, NL., a 22 de octubre de 2026.- En el marco del lanzamiento de la Red de Integridad Empresarial, Roberto Cantú Alanís, presidente de Coparmex Nuevo León, destacó que la ética y la legalidad son factores estratégicos para fortalecer la competitividad, generar confianza y atraer inversiones.

Durante la apertura del Foro de Integridad Empresarial, el dirigente señaló que la competitividad de Nuevo León no depende únicamente de su infraestructura, ubicación geográfica y capacidad productiva, sino también de la confianza y la integridad con las que las empresas conducen sus negocios.

“La integridad empresarial ha dejado de ser únicamente un asunto de cumplimiento legal o reputación. Es también un factor estratégico para la competitividad”, afirmó.

Añadió que el sector empresarial debe asumir un papel activo en la promoción de la transparencia y la legalidad, mediante prácticas congruentes con sus principios éticos y decisiones cotidianas.

La integridad debe asumirse como compromiso colectivo

Por su parte, Alejandro Camelo Schwarz, presidente del Consejo de Hagámoslo Bien, agradeció a Coparmex Nuevo León y a las empresas, la academia y la sociedad civil por sumarse a la Red de Integridad Empresarial, con el objetivo de fortalecer la cultura de la legalidad en los ámbitos personal, familiar e institucional.

Destacó que, durante 13 años, la asociación ha impulsado esta cultura mediante más de 140 proyectos, alianzas con más de 150 empresas, capacitación a 113 mil colaboradores y la impartición de 650 conferencias.

Camelo Schwarz señaló que la integridad debe asumirse como una práctica cotidiana y un compromiso colectivo, más allá del temor a las sanciones, para contrarrestar la deshonestidad y la corrupción.

“Si algo hemos aprendido es que esta cultura no se impone, la peor forma de promoverla es por temor a la sanción. Se debe practicar y promover como un estilo de vida, que nos dará sin duda un beneficio en lo personal y social”.

Recalcó que «la integridad y la legalidad deben ponerse en la balanza de nuestra sociedad en donde hoy en día, se inclina a lo deshonesto, a la trampa y a la corrupción. Cada uno de nosotros debemos ser el contrapeso, nos toca a todos», señaló Camelo Schwarz.

Cómo llevar la integridad a la práctica

En el Panel, ‘Cómo se vive la integridad, liderazgo y cultura de la organización’, en el que participaron directivos de Sigma, Femsa, Xignux, la Universidad Regiomontana y la UDEM.

Karla Rodríguez Acosta, gerente de Integridad Corporativa, Derechos Humanos en el Ámbito Laboral y Ética Empresarial en Femsa, señaló que llevar la integridad a la práctica requiere equipos capacitados y un código de ética claro, aplicable en todas las geografías y niveles jerárquicos. También destacó la importancia de garantizar protección efectiva a quienes denuncian irregularidades, colocando a las personas y la ética en el centro de las decisiones. Añadió que, aunque los riesgos no desaparecen, un modelo de integridad permite identificarlos, monitorearlos y evaluar su evolución mediante indicadores y resultados.

«En el caso de Femsa, por ejemplo, nosotros cooperamos con un Sistema Integral Ético, en distintas industrias, negocios y diversas geografías; lo que más hemos aprendido, independientemente del lugar, es que mientras exista un marco común al que la organización responda, definitivamente es un riesgo que vamos a tener monitoreado, esto disminuye mucho cualquier contingencia que haya que abordar», enfatizó Rodríguez.

Por su parte, Roberto Bonilla Galván, gerente sénior de Relaciones Laborales (derecho laboral, fusiones y adquisiciones, y cumplimiento normativo) de Xignux, señaló que en el caso de las pymes, éstas pueden fortalecer sus programas de integridad sin contar con departamentos especializados, siempre que involucren a las distintas áreas del negocio y establezcan responsabilidades claras.

Explicó que, además de contar con un código de ética y un canal de denuncias, las empresas deben identificar los riesgos de delitos en sus operaciones, establecer procedimientos para atender reportes, capacitar al personal y definir controles internos que permitan prevenir conductas ilícitas.

Añadió que estos elementos deben integrarse en un modelo de gestión y prevención de delitos, con énfasis en la eficacia de los controles y en la participación de los responsables de cada área.

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