La deuda del IMSS: el riesgo fiscal que nadie quiere discutir
Jesús Garza
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es uno de los mayores pasivos contingentes del Estado mexicano. Aunque en el debate público se habla poco de ello, las obligaciones futuras del IMSS —pensiones, jubilaciones, compromisos laborales y gasto médico asociado al envejecimiento poblacional— representan una carga fiscal que compromete el presupuesto federal por décadas.
A diferencia de la deuda pública registrada, estos pasivos no aparecen como deuda explícita en el Presupuesto de Egresos, pero sí presionan cada año las finanzas públicas. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda (SHCP), el IMSS registró en 2026:
- 763 mil millones de pesos en pasivos totales,
- de los cuales 417 mil millones corresponden a provisiones de largo plazo (obligaciones futuras).
Aunque estas cifras no equivalen a los “4.5 billones” que a veces se citan en estimaciones actuariales externas, sí muestran un patrón claro: el IMSS es financieramente dependiente del gobierno federal.
Más del 40% del presupuesto del IMSS proviene de transferencias federales. Es decir, el diseño original —financiamiento tripartito entre trabajadores, patrones y Estado— ya no sostiene a la institución. Las cuotas obrero–patronales crecieron apenas 3.1% anual, mientras que el gasto en pensiones y jubilaciones aumentó 9.7% en el mismo periodo.
La brecha estructural se amplía cada año: el gasto crece tres veces más rápido que los ingresos. Esto está desplazando recursos que deberían destinarse a hospitales, medicamentos, personal médico e infraestructura. México debería construir 50 clínicas y 10 hospitales por año, pero en la última década ha construido menos de la mitad. La deuda del IMSS no solo es financiera: afecta directamente la calidad de vida de millones de derechohabientes.
El futuro tampoco es alentador. Para 2030, México tendrá 20 millones de adultos mayores (CONAPO), y el IMSS será responsable de la mayoría de sus servicios médicos y pensiones. Estados productivos como Nuevo León ya resienten esta presión: clínicas saturadas, tiempos de espera crecientes y afectaciones a la productividad laboral y al ausentismo.
La deuda del IMSS es el riesgo fiscal más grande y menos discutido de México. Si no se reforma, absorberá recursos que deberían destinarse a infraestructura, competitividad y salud pública, especialmente en estados productivos como Nuevo León.
El autor es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.