Colaborador Invitado

La crisis de vivienda ya es un problema de productividad

La crisis de vivienda dejó de ser solamente un problema social para convertirse en un problema económico. Esto es particularmente evidente en Nuevo León, donde el crecimiento industrial, las múltiples inversiones en la entidad y la expansión del empleo están aumentando la demanda habitacional más rápido que su oferta. El problema no es únicamente cuánto cuesta una casa, sino la distancia entre el puesto laboral y la vivienda.

La vivienda tiene un peso importante en la economía mexicana. Según el INEGI, las actividades relacionadas con este sector representan alrededor del 5.3% del PIB nacional y generan aproximadamente 2.2 millones de puestos de trabajo. Esto significa que cualquier distorsión importante en vivienda tiene consecuencias sobre construcción, empleo, consumo y movilidad laboral. 

Nuevo León enfrenta una situación particular. Su rezago habitacional fue estimado en 5.2%, muy por debajo del 21% nacional. Sin embargo, el problema está en generar suficiente vivienda nueva y cerca de los polos de empleo. El Instituto de la Vivienda de Nuevo León estima que el estado requiere alrededor de 28 mil viviendas económicas cada año para atender la creciente demanda. 

Cuando esa vivienda no existe, las familias terminan alejándose de sus centros laborales. De acuerdo con el análisis de la Encuesta Así Vamos 2025, casi la mitad de quienes se trasladaron durante la última década hacia municipios periféricos o en expansión aseguran haberlo hecho porque era la opción que podían pagar. En algunas zonas, los recorridos en transporte público pueden alcanzar dos horas con 47 minutos. 

Ahí comienza el problema de productividad. Una vivienda aparentemente económica deja de serlo cuando el trabajador termina pagando la diferencia con tiempo, transporte y menor calidad de vida. Para las empresas, esto puede traducirse en una fuerza laboral con mayores dificultades de movilidad y en un mercado laboral menos eficiente.

Además, 92.85% de la oferta de vivienda de Nuevo León en 2025 correspondió al modelo unifamiliar, según el mismo análisis. El dato obliga a discutir densificación, vivienda vertical y mejores conexiones de transporte entre vivienda y centros laborales. 

El siguiente cuello de botella de Nuevo León podría no estar dentro de sus fábricas, sino fuera de ellas. Una economía industrial difícilmente puede elevar sostenidamente su productividad si sus trabajadores viven cada vez más lejos de sus empleos. La urbanización de las ciudades debe enfocarse en desarrollos verticales para acercar a los trabajadores a sus puestos de empleos. Además, acortar las distancias de transporte mejoran la calidad de vida, salud y productividad de los trabajadores. 

El autor es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba