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Aranceles al acero de EU llevaría a México a negociar cuotas preferenciales: experto

La Sección 232 seguirá presionando al acero y sector automotriz mexicano, por lo que México deberá apostar por cuotas preferenciales, mayor trazabilidad e inversiones regionales para reducir aranceles, advirtió Félix González Sáenz, en el el XXXVIII Foro Internacional IMEF 2026.

Por César Sánchez

Monterrey, NL. a 26 de mayo de 2026.- La renegociación comercial entre México y Estados Unidos en materia de acero y aluminio perfila un escenario menos idealista y más pragmático: aceptar cuotas preferenciales antes que insistir, en el corto plazo, en el regreso inmediato al arancel cero.

Así lo planteó Félix González Sáenz, consultor en comercio internacional y políticas públicas, al advertir que los aranceles de la Sección 232 seguirán siendo uno de los temas más complejos en la relación bilateral, debido a que Washington los considera un asunto de Seguridad Nacional.

Tras participar en el XXXVIII Foro Internacional IMEF 2026, el especialista señaló que el acero, aluminio y sus derivados, así como parte de la industria automotriz, permanecen bajo presión por las medidas proteccionistas impulsadas por Estados Unidos.

“Los sectores elegidos en esa Sección 232 son: acero y aluminio y derivados, aunque se menciona poco, hay una serie de productos derivados que también generan y el sector automotriz también está siendo afectado”, señaló.

En una gráfica mostró que, dentro de la contribución al crecimiento de las exportaciones hay algunas caídas en el primer trimestre de 2026 debido a la aplicación de aranceles en la Sección 232:

-0.11%, en la 73 referente a manufactura de fundición de hierro o acero.

-0.28%, en la 72 sobre fundición, hierro y acero.

Por ello, consideró que, “el escenario ideal sigue siendo regresar al libre comercio sin aranceles, pero hoy eso no parece viable”.

Planteó que México podría negociar un esquema similar al otorgado recientemente al Reino Unido: una cuota de exportación libre y un arancel reducido para ciertos volúmenes de acero.

“Quizá no les guste a muchos (…) pero una cuota preferencial puede ser la ruta más realista”, comentó.

Explicó que Washington difícilmente eliminará por completo las tarifas de 25% o hasta 50% mientras persistan dudas sobre el origen del acero utilizado en la región.

Uno de los principales reclamos estadounidenses, explicó, ha sido la falta de certidumbre sobre el proceso de “melt and pour”, es decir, garantizar que el acero sea realmente colado y fundido en México y no tenga vínculos con China.

“Si quieres que Estados Unidos entre en una discusión productiva, tienes que asegurarle que es acero mexicano”, afirmó.

González Sáenz consideró que México debe apostar por una mayor integración regional y por inversiones en aceros especializados para la industria automotriz, particularmente aquellos que actualmente Norteamérica no produce en cantidades suficientes.

Incluso, sugirió permitir temporalmente importaciones de países aliados de Estados Unidos, como Japón o Corea del Sur, bajo esquemas de “friendshoring”, mientras madura la capacidad productiva regional.

“La transición no puede darse de un día para otro. Son inversiones que toman años”, señaló.

Durante su exposición, el consultor mostró que las exportaciones mexicanas crecieron 17.9% anual en el primer trimestre de 2026, impulsadas principalmente por maquinaria, aparatos mecánicos y equipo relacionado con procesamiento de datos, así como minerales y material eléctrico.

Sin embargo, algunos sectores resintieron ya el impacto de los aranceles estadounidenses. Entre las principales caídas destacaron vehículos y autopartes, fundición y manufacturas de hierro y acero, además de combustibles y sus derivados.

El especialista sostuvo que México ya comenzó a enviar señales de alineación con la estrategia industrial de Estados Unidos, al aplicar mayores aranceles a países sin tratado comercial para evitar triangulación de acero asiático.

“Eso demuestra sensibilidad hacia las necesidades de Estados Unidos, pero todavía falta mucho trabajo de coordinación entre ambas industrias”, indicó.

Aun así, descartó que una represalia comercial inmediata sea la mejor alternativa para México, pese a que legalmente exista esa posibilidad.

“Con Estados Unidos hay que cuidar la relación productiva. Un carrusel de represalias podría empeorar el escenario”, advirtió.

México transforma su perfil exportador

En paralelo, destacó cómo México transformó su perfil exportador en las últimas cuatro décadas: mientras en 1982 el 68.5% de las ventas al exterior dependían del petróleo, en 2025 el 91.6% corresponden a manufacturas.

En ese periodo, el valor de las exportaciones mexicanas pasó de 24 mil millones de dólares a más de 664 mil millones de dólares.

Además, resaltó que la adhesión del Reino Unido al TIPAT abre oportunidades para México con más de 9 mil fracciones arancelarias, de las cuales 94.1% ya están desgravadas.

 

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