INTERNACIONALESLo Más Nuevo

Banco Mundial ve oportunidad para acelerar el desarrollo; IA, energía limpia y comercio regional marcarán la próxima década

Aunque seis países lograron ascender de categoría de ingresos en 2026, el organismo advierte que casi la mitad de las economías en desarrollo, entre ellas varias de América Latina, sigue sin recuperar el terreno perdido frente a las naciones más ricas desde la pandemia.

En un entorno internacional marcado por menor crecimiento, tensiones comerciales y elevada incertidumbre geopolítica, seis países lograron este año avanzar a una categoría superior de ingresos en la clasificación anual del Banco Mundial, una señal de que aún existen oportunidades para acelerar el desarrollo económico mediante reformas, inversión y mayor productividad.

La actualización del organismo reconoce el ascenso de Filipinas, Vietnam, Sri Lanka y otras tres economías, cuyos ingresos por habitante alcanzaron el umbral requerido para mejorar su clasificación. El cambio no sólo representa un reconocimiento estadístico, sino que también modifica el acceso de los países a distintas fuentes de financiamiento internacional y programas de desarrollo.

Detrás de cada caso existen factores distintos. Vietnam consolidó su posición como una de las principales plataformas manufactureras del mundo gracias al dinamismo de sus exportaciones y a la relocalización de cadenas de suministro. Sri Lanka, por su parte, comienza a dejar atrás la crisis económica que golpeó al país en los últimos años, mientras que otra de las economías reclasificadas elevó su nivel de ingresos tras actualizar el tamaño de su Producto Interno Bruto, que resultó ser alrededor de 10 por ciento mayor al estimado previamente.

Sin embargo, el Banco Mundial considera que estos casos representan la excepción más que la regla.

En su informe Perspectivas Económicas Mundiales, el organismo advierte que casi una de cada dos economías en desarrollo no ha logrado reducir la brecha de ingresos frente a los países de altos ingresos desde 2019, reflejo de una recuperación desigual después de la pandemia y de un menor dinamismo de la economía global.

Para el organismo, la década de 2030 aún puede convertirse en un periodo de convergencia económica si los gobiernos aprovechan tres motores de crecimiento: la adopción de inteligencia artificial para elevar la productividad, la aceleración de inversiones en energías limpias y el fortalecimiento del comercio regional como plataforma para atraer inversión y diversificar exportaciones.

Una agenda con implicaciones para México

Las recomendaciones del Banco Mundial coinciden con varios de los desafíos que enfrenta México.

El país busca capitalizar el fenómeno de la relocalización de empresas (nearshoring), atraer inversiones vinculadas con la manufactura avanzada y fortalecer sectores estratégicos como la electromovilidad, los semiconductores y las energías limpias. Al mismo tiempo, enfrenta el reto de elevar la productividad, ampliar la digitalización empresarial y mejorar la disponibilidad de infraestructura para sostener un crecimiento de largo plazo.

La institución también subrayó que el desarrollo económico dependerá cada vez más de la capacidad de los países para enfrentar riesgos ambientales.

El agua, un desafío económico

Además de los retos de crecimiento, el Banco Mundial alertó sobre el deterioro de los recursos hídricos a nivel mundial.

Cada año se pierde suficiente agua dulce para abastecer a cerca de 280 millones de personas, una tendencia que amenaza la producción agrícola, la generación de energía, la actividad industrial y la seguridad alimentaria.

El organismo destacó que comunidades del Caribe han logrado reconstruir sus medios de vida tras huracanes y erupciones volcánicas mediante proyectos de resiliencia apoyados por el Banco Mundial, un ejemplo de cómo la adaptación climática comienza a convertirse en un componente indispensable de la estrategia de desarrollo.

Para economías manufactureras como la mexicana, donde el acceso al agua se ha convertido en un factor determinante para nuevas inversiones industriales, la gestión eficiente del recurso será tan relevante como la disponibilidad de capital, infraestructura o mano de obra calificada.

En ese contexto, el Banco Mundial concluye que el crecimiento de los próximos años dependerá no sólo de las reformas económicas, sino también de la capacidad de los países para combinar innovación tecnológica, sostenibilidad y resiliencia frente a los efectos del cambio climático.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba