Consideran que Hidrógeno verde en sector siderúrgico es puro simbolismo político
16 de junio de 2026.- Un importante productor de acero alemán celebra un contrato de suministro de hidrógeno como un gran avance ecológico. Las cifras lo demuestran: se trata de simbolismo político a escala industrial.
La promesa y la realidad
Cuando las empresas siderúrgicas alemanas anuncian importantes contratos de suministro de hidrógeno verde, todo parece indicar una transformación industrial. Salzgitter, por ejemplo, ha anunciado un acuerdo de suministro, pero un análisis de las cifras revela la farsa: 10,000 toneladas de suministro acordado frente a una demanda anual de 150,000 toneladas. La producción propia apenas aporta unas 9, 000 toneladas.
Las entregas no están programadas para comenzar hasta 2030, y para entonces solo cubrirán el 6.5 % de las necesidades de Salzgitter. A nivel de la UE, esto representa menos del 0.1 % de la demanda total.
Un proyecto que había fracasado incluso antes de empezar.
Ya en 2021 predijimos que el megaproyecto de hidrógeno verde de la UE, con una demanda anual superior a los 10 millones de toneladas, fracasaría al enfrentarse a la realidad . No existían ni las instalaciones de producción, ni la infraestructura, ni el suministro necesario de energía renovable. Desde entonces, nada ha cambiado.
Incluso el anterior gobierno federal alemán tuvo que abandonar a regañadientes el hidrógeno verde para la calefacción privada; ni siquiera se pudo garantizar el suministro industrial.
El próximo unicornio: el biometano.
En lugar de aprender de este fracaso, el gobierno de Merz ya presenta el próximo combustible milagroso en su nueva ley de calefacción: el biometano . Aquí también, la escasez de suministro es inevitable. Cubrir tan solo el 60 % de la demanda de los hogares alemanes requeriría varios cientos de millones de toneladas adicionales de biomasa, a pesar de las fluctuaciones en los rendimientos de los cultivos. Solo una pequeña parte quedaría disponible para la industria.
Simbolismo político en lugar de una revolución energética.
El hidrógeno verde y el biometano no son estrategias energéticas, sino instrumentos políticos para justificar subsidios: cantidades ínfimas vendidas como una revolución industrial. Quien pretenda desarrollar una política energética seria debería basarse en datos reales, no en comunicados de prensa.
Reportacero