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Crece economía 1.62% a tasa anual en noviembre, mayor crecimiento desde el primer trimestre de 2024

30 de enero de 2026.- De acuerdo con la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB), el cuarto trimestre registró un crecimiento del 0.79% respecto al trimestre anterior, publica BASE en sus Perspectiva Económicas de Enero.

Esto sucede luego de una contracción de 0.29% en el trimestre previo.

A tasa anual, la economía creció 1.62%, alcanzando su crecimiento más alto desde el primer trimestre de 2024.

Con esto, en 2025 el PIB creció 0.71% respecto al 2024. De esta forma, en los últimos 7 años, es decir desde el cierre del 2018 a la fecha, el PIB de México creció 6.37%, lo que implica un crecimiento promedio por año de 0.85% y el crecimiento del 2025 se ubicó por debajo de ese promedio.

Las actividades primarias registraron una caída trimestral del 2.68%, rompiendo una racha de tres trimestres al hilo de crecimiento.

Sin embargo, en la comparativa anual, el sector primario mostró un fuerte avance 6.02%, acelerándose desde 2.88% en el trimestre anterior.

Esto se debe a una baja base de comparación, pues en el cuarto trimestre del 2024 las actividades primarias mostraron una fuerte caída de 5.84%.

En todo 2025 las actividades primarias crecieron 3.69%. Las actividades secundarias mostraron un crecimiento de 0.87% trimestral, recuperándose de la caída del 1.48% del periodo anterior.

Este avance es el mayor para el sector desde el cuarto trimestre de 2022. A tasa anual, el crecimiento fue de 0.30% y logra cortar una racha de seis trimestres consecutivos de contracción anual.

No obstante, en 2025 las actividades secundarias registraron una contracción de 1.08% respecto al 2024, retrocediendo por segundo año consecutivo, pues en 2024 cayeron 0.62%.

Asimismo, la caída del 2025 fue la mayor desde el 2020. En los últimos 7 años, el PIB secundario de México creció 2.15%. Esto implica un crecimiento promedio por año de solamente 0.26%.

Finalmente, las actividades terciarias mostraron un crecimiento trimestral del 0.90% y un avance anual del 2.01%, el mayor crecimiento desde el primer trimestre de 2024. En 2025, las actividades terciarias crecieron 1.42%, siendo la menor tasa de crecimiento desde el cuarto trimestre del 2020. En los últimos 7 años, el PIB terciario de México creció 8.16%.

Esto implica un crecimiento promedio por año 40 años simplificando tu tesorería www.bancobase.com El 2025 estuvo marcado por un bajo crecimiento económico en México. El año marcó un punto de inflexión para el mercado laboral con un gran deterioro, pues fue en la informalidad en donde se crearon empleos, mientras que el número de ocupados en la formalidad descendió, algo que solamente se ha visto en períodos de recesión.

La inversión fija bruta registró su mayor caída desde la pandemia y, además siguió el debilitamiento de las instituciones.

Paradójicamente, el sector exportador impulsó el crecimiento económico del 2025, a pesar de la política comercial proteccionista de Estados Unidos. Por otro lado, el gobierno continuó con su consolidación fiscal, aunque sin lograr las proyecciones de disminución en el déficit fiscal, lo que representa un riesgo para la calificación crediticia de la deuda soberana de México.

De hecho, la composición del gasto público también se deterioró, pues se priorizó el gasto corriente, mientras que el gasto en inversión física disminuyó 27.5%, el mayor recorte desde 1995.

Con todo esto, se estima que México cayó en una trampa de estancamiento económico. Esta afirmación no se debe solo al bajo crecimiento del 2025, se debe a: 1) la tendencia de bajo crecimiento de los últimos años, por debajo del promedio observado hasta 2018, 2) la combinación de caída de la inversión fija, aumento de la informalidad, caída en la productividad y debilitamiento de las instituciones y 3) la desvinculación del crecimiento de Estados Unidos.

Como consecuencia, el PIB potencial (lo que se puede producir dentro de México) ha disminuido, lo que implica crecimientos económicos más bajos, alrededor de 1.4% por año.

A pesar de que esto por sí solo es una mala noticia, para 2026 se estima un crecimiento de solo 0.9%. El crecimiento estimado para 2026 está apoyado en parte por la expectativa que el Mundial de Fútbol propiciará un crecimiento adicional alrededor de 0.15% por mayor consumo y turismo.

Aunque es una buena noticia para México, será solamente temporal, por lo que los empleos que se generen se darían mayormente en el sector servicios en el sector informal. Por otro lado, en julio iniciará la revisión del T-MEC, que se anticipa será dura y rigurosa, con un ambiente de mayor incertidumbre.

Con el Mundial de Fútbol y la revisión del T-MEC, el crecimiento del año psicológicamente estará partido en dos: en la primera mitad del año con optimismo ante el Mundial y en la segunda mitad del año con incertidumbre por la revisión del T-MEC y el mayor endeudamiento de los consumidores, que seguramente financiarán parte de sus compras con crédito.

En cuanto a las oportunidades, destaca que México es el principal proveedor de importaciones de Estados Unidos. Al interior, las de equipo de cómputo han crecido significativamente, pues México ha ganado participación de mercado de la que ha dejado China.

Con esto, es posible que nuevamente se abra la oportunidad de nearshoring, que podría ser el salvavidas para salir del estancamiento económico.

Consumo: débil motor de crecimiento

El consumo privado en México es el principal componente de la demanda agregada de México, al explicar el 71.04% del PIB hasta el tercer trimestre de 2025.

Su comportamiento es relevante, pues sirve para evaluar el bienestar de la población al reflejar la capacidad de los hogares y consumidores para adquirir bienes y servicios que satisfacen sus necesidades y mejoran su calidad de vida.

De acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, el consumo privado muestra un crecimiento acumulado en el año hasta octubre de solo 0.58% anual, siendo el menor para un mismo periodo desde el 2020 cuando cayó 10.67% y antes de esa fecha desde el 2009, ambos años asociados con periodos de recesión en México.

El desempeño del consumo privado se debe principalmente al consumo de servicios nacionales que, de enero a octubre, registra un crecimiento anual de 1.21%, su menor avance para un periodo igual desde el 2020.

Por su parte, el consumo de bienes de origen nacional registra solo un incremento de 0.10%, también el menor crecimiento desde el 2020, mientras que el consumo de bienes importados muestra un crecimiento acumulado de 0.58%, muy por debajo del crecimiento en los dos años previos de 12.36% y 14.34% respectivamente.

Cabe destacar que el consumo de bienes importados se ha acelerado en los últimos meses debido a la apreciación del peso, que hace más baratos los bienes del exterior. Sin embargo, el consumo de estos bienes no aumenta directamente el crecimiento del PIB.

El comportamiento del consumo privado depende de diversos factores que influyen en las decisiones de gasto de los hogares. Entre los factores más importantes se encuentran las condiciones del mercado laboral, el flujo de remesas, la confianza del consumidor, la tasa de interés y la inflación, ya que estos determinan el ingreso disponible y la disposición a consumir.

Aunado a esto, el sector público, mediante su política de gasto puede incidir en el consumo a través de programas sociales, subsidios y transferencias. El análisis de estos factores permite comprender mejor las causas del débil desempeño del consumo.

Consumo privado total, crecimiento anual acumulado de enero a octubre en diferentes años (%).

Mercado laboral

El 2025 marcó un punto de inflexión negativo para el mercado laboral mexicano, consolidando un deterioro estructural donde la ocupación dejó de ser un motor de eficiencia para convertirse en un lastre para el crecimiento.

La transición sistemática hacia la informalidad provocó que el crecimiento económico resultara sumamente costoso, reflejándose en una contribución negativa a la productividad total que ha anclado el PIB potencial.

El año cierra con un ecosistema precarizado, atrapado en una trampa de ineficiencia y estancamiento de largo plazo. Esto se vio reflejado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) durante 2025, donde la población ocupada aumentó en 1,057,970 personas, situándose en 60.38 millones.

Este crecimiento fue impulsado en su totalidad por el empleo informal, que sumó 1,161,926 personas, compensando así la pérdida neta de 103,956 empleos en el sector formal. Esto es relevante, pues además de 2025, solo se han registrado caídas del empleo formal en 2008 (-403,212) y 2020 (-1,196,997), ambos periodos asociados a recesiones.

Por otro lado, en 2025, la población desocupada disminuyó en 1,170 personas, lo que ocasionó que la Población Económicamente Activa (PEA) aumentara en 1.05 millones de personas, alcanzando un total de 61.86 millones.

Aunque se generó empleo, las condiciones menos favorables provocaron que muchos buscaran refugio en la informalidad, en empleos de menor calidad.

Así, la tasa nacional cayó de 2.43% al cierre de 2024 a 2.39% en diciembre de 2025. Por su parte, la tasa de desempleo urbana, que mide los mercados más formalizados en las principales ciudades, disminuyó de 3.02% en 2024 a 2.95% en 2025.

En cuanto a la Población No Económicamente Activa (PNEA), esta aumentó en 1.12 millones de personas durante 2025 para situarse en 42.81 millones.

La población disponible para trabajar disminuyó en 110 mil personas, mientras la no disponible se incrementó en 1.23 millones respecto a 2024.

Esta dinámica indica que más personas optaron por la inactividad laboral, saliendo de la fuerza de trabajo, lo cual explica la reducción en el número de desocupados.

Factores como el mayor gasto en programas sociales y la dificultad para hallar empleo formal están incidiendo en la decisión de no participar en el mercado laboral al contar con ingresos alternativos.

En cuanto a la ocupación por condición de formalidad, los datos mensuales de 2025 muestran una contracción anual de 0.38% en la formalidad frente a un crecimiento de 3.65% en la informalidad.

Con ello, el empleo formal hiló a diciembre seis meses de caídas anuales; de hecho, sumaría once meses a la baja sin el crecimiento marginal de 0.01% registrado en junio.

Históricamente, solo se han registrado más de cuatro caídas anuales consecutivas del empleo formal en dos momentos: entre abril de 2020 y marzo de 2021, y entre diciembre de 2008 y julio de 2009, ambos asociados a recesiones.

En contraste, la informalidad liga nueve meses de incrementos constantes, explicando la totalidad del empleo generado en el último semestre.

Con esto, la informalidad laboral pasó de 54.27% en 2024 a 54.85% en 2025. Cabe mencionar que, de acuerdo con la Medición de la Economía Informal del INEGI, en 2024 la contribución de la informalidad al PIB fue de 25.38%, la mayor proporción desde 2003.

Dado que la informalidad tuvo un promedio en 2024 de 54.27% y en 2025 de 54.85%, se proyecta que su contribución al PIB aumentó a 26.58% en 2025.

Es importante destacar la brecha de eficiencia entre sectores: en 2024, mientras la población formal generó el 74.62% del valor total de la economía, el sector informal, siendo mayor en número de personas empleadas, solo contribuyó con el 25.38%.

Por lo tanto, el aumento persistente en la informalidad disminuye el PIB potencial del país al concentrar la fuerza laboral en actividades de baja productividad. Este retroceso representa un desafío que compromete el bienestar de los trabajadores, erosiona la base recaudatoria y pone en riesgo el crecimiento económico de largo plazo para México.

Antes de analizar los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es necesario precisar que la ENOE y el IMSS ofrecen perspectivas distintas por sus diferencias metodológicas. Mientras el IMSS contabiliza «puestos de trabajo» administrativos del sector privado, la ENOE mide «personas», captando la ocupación real de la población.

Además, la definición de formalidad de la ENOE es más amplia, ya que incluye a trabajadores del sector público (ISSSTE, PEMEX) y profesionales independientes con certidumbre jurídica que no integran la base del IMSS.

Por ello, la ENOE funciona como un indicador estructural del ecosistema laboral, mientras que el IMSS es un termómetro exclusivo del empleo subordinado en empresas que cumplen obligaciones patronales.

En este contexto, el IMSS reportó al cierre de diciembre de 2025 un total de 22,517,076 puestos de trabajo, tras una disminución mensual de 320,692 empleos (-1.40%).

Si bien esta contracción es recurrente por el cierre del año, a tasa anual el empleo creció 1.25%, acelerándose frente al 0.86% de noviembre. Sin embargo, este avance está impulsado por la prueba piloto para trabajadores de plataformas digitales; al excluir este efecto, el crecimiento anual se reduce a 0.32%.

En el balance de 2025, el IMSS registró 278,697 empleos, pero sin las plataformas, la creación real fue de apenas 72,176 puestos.

Este nivel solo ha sido inferior en 2020 (-647,710), 2009 (-171,713), 2008 (-29,589), 2003 (25,280), 2002 (61,356) y 2001 (-266,815).

La fragilidad del mercado laboral se confirma en el registro patronal, que reportó 1,029,280 patrones en diciembre, una disminución mensual de 6,839.

En términos anuales, se registró una caída de 25,667 patrones (-2.43%), acumulando 18 meses consecutivos de contracciones. Esta racha de destrucción sostenida de unidades económicas no ocurría desde el periodo 2003-2005.

El balance al cierre de 2025 confirma que México atraviesa un estancamiento estructural, donde la baja tasa de desempleo oculta una degradación en la calidad de la ocupación.

Mientras el crecimiento marginal en el IMSS se encuentra distorsionado por la regularización de trabajadores preexistentes, la realidad captada por la ENOE muestra una pérdida masiva de plazas formales y un refugio sistemático en la informalidad.

Este retroceso se refleja en la proyección de que la economía informal aumentará su contribución al PIB a 26.58% en 2025, concentrando la fuerza laboral en actividades de baja productividad que anclan el PIB potencial.

Para 2026, el principal desafío será la sostenibilidad del consumo ante la fragilidad de la base empresarial formal. La racha de 18 meses de caídas anuales en el registro patronal, con una pérdida superior a 25 mil patrones, sugiere que el sector formal pierde capacidad para generar empleos de calidad.

Aunque el alza en salarios y masa salarial real sostuvo el poder adquisitivo en 2025, el dinamismo enfrenta un techo estructural: sin nuevas unidades económicas, el ingreso dependerá de ajustes nominales y no de productividad, profundizando el desplazamiento hacia la informalidad.

Finalmente, la fuerza laboral en 2026 estará condicionada por la migración hacia la inactividad y el impacto de los programas sociales. La dificultad para acceder a empleos formales, sumada a ingresos alternativos, seguirá incentivando la salida de personas de la población activa, generando una escasez de mano de obra en un entorno de bajo crecimiento.

Salario Mínimo

Para 2026, el entorno laboral enfrentará presiones adicionales por los ajustes al salario mínimo y las reformas a la jornada de trabajo. El salario mínimo general aumentó 13% a 315.04 pesos, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte el incremento fue del 5% a 440.87 pesos.

Paralelamente, se estableció la hoja de ruta para reducir la semana laboral a 40 horas a partir de 2027. Estas normativas generan una carga financiera inmediata en el sector formal, especialmente en Chiapas, Tamaulipas y Coahuila, donde gran parte de la fuerza laboral percibe hasta dos salarios mínimos.

Finalmente, aunque la reducción de la jornada laboral inicia en 2027, las empresas ya realizan ajustes preventivos para reorganizar puestos de trabajo. Debido al alto costo de las horas extras bajo la Ley Federal del Trabajo, los negocios buscan esquemas operativos que eviten costos insostenibles.

El riesgo para 2026 es que, sin un repunte en la inversión que acompañe estos gastos, las empresas opten por disminuir la contratación formal. Si los incrementos salariales y la reducción de horas no se respaldan con mayor productividad, la expansión de la informalidad seguirá frenando el crecimiento económico del país.

Productividad laboral

La productividad laboral en México revela un estancamiento estructural, agravado al integrar la Medición de la Economía Informal (MEI) del INEGI a 2024. En ese año, la contribución de la informalidad al PIB alcanzó un máximo histórico de 25.38% desde 2003.

Este nivel se obtuvo con una ocupación informal del 54.42%, contrastando con el sector formal que, con solo el 45.58% de los trabajadores, generó el 74.62% del valor total de la economía. Así, la formalidad sostiene casi tres cuartas partes del PIB nacional con menos de la mitad de la fuerza laboral.

Este avance de la informalidad hila cuatro años de crecimiento, escalando desde 22.18% en 2020. Para el cierre de 2025 la situación se agrava: las proyecciones de la ENOE sugieren que la contribución informal podría subir a 26.58%, ante la caída persistente del empleo formal.

Este desplazamiento masivo frena el crecimiento económico, ya que el empleo formal es intrínsecamente más productivo y aporta un valor per cápita significativamente mayor. 40 años simplificando tu tesorería www.bancobase.com Paralelamente, la Productividad Total de los Factores (PTF) confirma que México pierde eficiencia. En 2024, la PTF se contrajo 0.35%, con una producción que creció 0.76%.

Este bajo desempeño es equiparable a periodos como 1995, 2001, 2002, 2008, 2009, 2019 y 2020, todos periodos asociados a recesiones.

Es alarmante la contribución negativa de 0.05 en los servicios laborales, señalando que el capital humano ya no compensa las deficiencias del sistema productivo.

De cara a 2026, México seguirá atrapado en un ciclo de baja eficiencia. Sin revertir la informalización, el país requerirá inversiones de capital cada vez más costosas para generar niveles mínimos de valor agregado.

Este retroceso estructural compromete el bienestar de los trabajadores, erosiona la base recaudatoria y pone en riesgo el crecimiento de largo plazo al reducir la producción real por cada trabajador integrado al mercado.

Tipo de cambio (Productividad Balassa) Este deterioro en la eficiencia y el desplazamiento hacia la informalidad tienen implicaciones directas en la valoración del peso mexicano.

Bajo el enfoque de Balassa-Samuelson, el fortalecimiento de una moneda se explica por el crecimiento de la productividad laboral en sectores industriales expuestos al comercio internacional.

Si bien la eficiencia manufacturera ha sido un ancla de largo plazo para el peso, el debilitamiento del sector formal, único capaz de sostener dichos niveles de productividad, pone en riesgo la estabilidad estructural de la moneda.

Cabe mencionar que aproximadamente el 91.5% del tipo de cambio se explica por su nivel inmediato anterior. Esta «memoria» refleja que el tipo de cambio no reacciona de forma impulsiva ante el deterioro de la productividad, pero se reflejará de manera gradual.

Así, la transición sistemática hacia actividades informales terminará por erosionar el ancla que sostiene el valor de la moneda en el largo plazo.

En el corto plazo, el peso muestra sensibilidad a factores financieros que han compensado la debilidad de la producción y el empleo formal. El diferencial de tasas de interés con Estados Unidos y Japón, junto con operaciones de carry trade, funcionan como pilares de soporte.

La menor percepción de riesgo incentiva estos flujos que, sumado a la debilidad del dólar, mantiene la fortaleza del peso. Sin embargo, ante el retroceso de la productividad y el avance de la informalidad, el tipo de cambio queda vulnerable; cualquier repunte en la incertidumbre podría presionar al alza el tipo de cambio, al quedar expuesto la falta de un respaldo económico sólido.

Cabe destacar que la apreciación del peso no debe considerarse como un termómetro de la economía nacional. Además, la apreciación del peso afecta a la actividad económica: las remesas pierden poder adquisitivo, las exportaciones pierden competitividad en el largo plazo y las finanzas públicas se estresan con un menor tipo de cambio.

De acuerdo con las sensibilidades de ingresos y egresos de la Secretaría de Hacienda, una apreciación de 20 centavos en el tipo de cambio promedio tiene un beneficio sobre el costo financiero de la deuda de 3.4 mil millones de pesos, pero una afectación de los ingresos petroleros de 8.3 mil millones de pesos, por lo que en balance la afectación sobre las finanzas públicas es de 4.9 mil millones de pesos.

Para 2026, la Secretaría de Hacienda estimó un tipo de cambio promedio de 19.3 pesos por dólar. Si el tipo de cambio 40 años simplificando tu tesorería www.bancobase.com se mantuviera en 17.25 pesos por dólar el resto del año, el impacto sobre las finanzas públicas sería cercano a 50.2 mil millones de pesos o 0.58% de los ingresos presupuestarios esperados en 2026.

La afectación sería equivalente a 5.23% del presupuesto asignado en 2026 a inversión física o 3.16% de los requerimientos financieros del sector público esperados.

De mantenerse bajo el tipo de cambio el resto del año, podría llevar a recortes en el gasto público. Masa salarial real La masa salarial real es una buena aproximación del monto total de los ingresos laborales que reciben los trabajadores formales en México, y es útil para analizar el poder adquisitivo de los trabajadores, el dinamismo del mercado laboral y su impacto sobre el consumo.

En diciembre, se registró un salario base de cotización promedio de 627.87 pesos diarios, creciendo 6.89% anual. Sin embargo, considerando la inflación en el periodo (tomando como referencia la inflación de diciembre de 3.69%, publicada por INEGI, el crecimiento real del salario base de cotización promedio es de 3.08%.

Con esto, el salario base de cotización, cerró el 2025 con una tasa de crecimiento anual real promedio de 3.40%, por debajo del promedio registrado en 2024 de 4.67%.

Al multiplicar el número total de trabajadores asegurados registrados ante el IMSS por el salario base de cotización promedio real correspondiente al mismo periodo, se obtiene una medida de la masa salarial real.

En diciembre, la masa salarial real registró un crecimiento de 4.38% y cerró el año con una tasa de crecimiento anual promedio de 3.96%, muy por debajo del 6.75% que se registró en 2024.

De hecho, es la menor tasa de crecimiento promedio en un año desde el 2021 (3.42%) y es el segundo año consecutivo que muestra desaceleración. Si bien esta medida sugiere resiliencia en el consumo, su dinamismo descansa en el ajuste salarial y no en la creación genuina de empleos o empresas, manteniendo la alerta sobre la productividad y el crecimiento de largo plazo.

Desde la perspectiva del consumo privado, este cambio es relevante. En 2024, el elevado crecimiento de la masa salarial real permitió a los hogares sostener un gasto robusto.

En 2025, en contraste, el menor crecimiento del ingreso adicional propició una postura más cautelosa por parte de los hogares.

Crédito al consumo

Uno de los factores que ha evitado una caída del consumo privado en los últimos meses es el mayor otorgamiento de crédito. De acuerdo con cifras del Banco de México a noviembre de 2025, y ajustando por inflación, el saldo otorgado por la banca comercial de crédito al consumo en México creció 7.97% anual (último dato disponible).

Con esto, en el año el saldo de crédito al consumo registró un crecimiento promedio anual de 9.87%. Este es el segundo año en el que la tasa de crecimiento promedio se desacelera, pues en 2023 fue de 23.99% y en 2024 de 11.28%.

No obstante, el número de contratos de tarjetas de crédito se encuentra en su nivel más alto desde que hay datos disponibles, mostrando un crecimiento anual de 14.97%.

Cabe mencionar que las tarjetas de crédito representan el 31.38% del crédito al consumo. Este comportamiento sugiere que una parte del gasto de los consumidores está sostenida mediante endeudamiento de tarjetas de crédito, en un contexto en el que el crecimiento del salario base real muestra desaceleración.

Además, algunos indicadores comienzan a mostrar señales de alerta. La cartera vencida del crédito al consumo se mantiene todavía en niveles manejables, con un índice de morosidad de 3.44%1 (de acuerdo con el último dato disponible de noviembre de 2025), mostrando una tendencia al alza en los últimos meses, pues comenzó el año en 3.25% y se ubica en su mayor nivel desde enero del 2024.

Al interior, el índice de morosidad de los créditos personales es de 6.44% (Figura 10), su nivel más elevado desde mayo de 2021. Solo este tipo de crédito representa el 17.07% del saldo total del crédito al consumo. Si bien la expansión del crédito al consumo ha permitido sostener el consumo en el corto plazo, también implica riesgos hacia adelante, especialmente si los ingresos de los hogares no crecen al mismo ritmo que el financiamiento otorgado.

Esto se debe a que los consumidores tendrán que pagar al menos los intereses del crédito, lo que disminuirá su ingreso disponible para gastar. En este contexto, el crédito al consumo ha funcionado como un soporte temporal para el gasto, pero no podrá sustituir de manera sostenida al ingreso laboral. De persistir esta dinámica, el consumo podría volver a perder fuerza en los próximos trimestres, incrementando la fragilidad del crecimiento económico.

La tasa de morosidad se calcula dividiendo la cartera vencida entre la cartera vigente.

Tasa de morosidad de crédito al consumo otorgado por la banca comercial, noviembre 2025. Fuente: Grupo Financiero BASE con información del Banco de México. Remesas En lo que va del año, el flujo de remesas hacia México se ha deteriorado.

De acuerdo con datos de Banco de México, en noviembre las remesas acumularon ocho meses consecutivos de caídas a tasa anual, algo que no se veía desde el periodo entre noviembre del 2008 y abril del 2010, cuando las remesas cayeron a tasa anual durante 18 meses al hilo, debido al impacto de la Gran Recesión en Estados Unidos.

La caída está directamente relacionada con la menor cantidad de operaciones de remesas que se realizan, pues en noviembre, se registraron 12.608 millones de operaciones, mostrando una caída anual de 7.89%, disminuyendo por octavo mes consecutivo.

De hecho, en el acumulado de enero a noviembre de 2025, el número de operaciones de remesas muestra una caída de 5.40% o 8.14 millones, respecto al mismo periodo de 2024, la mayor caída en registro para un mismo periodo.

Más allá del flujo total de remesas, resulta fundamental analizar la pérdida del poder adquisitivo que han experimentado, pues esto permite entender el verdadero impacto económico, ya que hasta 2024, las remesas representaban en México el 5% del consumo y 3.5% del PIB.

Para obtener el poder adquisitivo de las remesas se utiliza el tipo de cambio FIX promedio del mes y se ajustan por inflación.

En pesos, las remesas mostraron una caída anual de 14.61%2 y al ajustarlas por inflación, resulta en una pérdida del poder adquisitivo de las remesas de 17.73% anual, siendo el sexto mes consecutivo que registran pérdida de poder adquisitivo y siendo la mayor desde mayo del 2013.

Cabe mencionar que el flujo de remesas se ha visto afectado por un deterioro en el mercado laboral en Estados Unidos, que ha mostrado una débil creación de empleo en el año.

En noviembre, el peso mostró una apreciación anual de 9.47%, lo que tiene un efecto negativo sobre el crecimiento anual del poder adquisitivo de las remesas.

Encuesta de los establecimientos, en los primeros 12 meses del año, la tasa de desempleo promedio para personas de origen mexicano se ubicó en 5.1%, subiendo desde 4.9% en 2024 y siendo la mayor tasa desde 2021.

Aunado a esto, las estrictas políticas de migración impulsadas este año por el presidente Donald Trump, generan temor de la población indocumentada a ser deportada, por lo que evitan salir a trabajar.

De hecho, en noviembre el número de personas bajo detención por el Servicio de Control de Inmigración y Aduana (ICE) se encuentra en su nivel más alto desde que hay datos disponibles a partir de mayo de 2019.

Finalmente, otro factor de riesgo para el flujo de remesas son los esfuerzos del Departamento del Tesoro, a través de FinCEN, de limitar el acceso de personas indocumentadas a servicios de envío de remesas.

El 28 de noviembre del 2025 se emitió una alerta en donde se solicita a empresas de servicios monetarios detectar, identificar y reportar actividades sospechosas relacionadas con transferencias de fondos transfronterizas que involucren a extranjeros “ilegales”, para prevenir la explotación del sistema financiero por parte de extranjeros indocumentados que buscan mover fondos obtenidos ilícitamente a través de la frontera, incluyendo empleo no autorizado.

Lo anterior podría limitar significativamente el envío de remesas, aunque esto dependerá de la forma en que se implemente la alerta y el seguimiento del Departamento del Tesoro a empresas de servicios monetarios.

Cabe notar que en Estados Unidos viven aproximadamente 11.5 millones de mexicanos, de los cuales aproximadamente el 35% tienen estatus migratorio irregular, es decir cerca de 4 millones.

Se estima que estos migrantes tienen una mayor propensión a enviar remesas debido a sus lazos con familiares en México y se estima que son responsables de cerca del 40% de las remesas que llegan a México.

De materializarse un bloqueo al envío de remesas por parte de indocumentados, es probable que busquen alternativas para el envío de dinero, pero sería inevitable un desplome de las remesas en dólares entre el 10 y 20% anual.

Confianza del consumidor La confianza del consumidor permite evaluar las percepciones y expectativas de los hogares sobre la situación económica del país y de su propia economía familiar.

Por lo tanto, un deterioro en la confianza de los consumidores puede traducirse en una mayor cautela en sus decisiones de gasto. El indicador general de confianza del consumidor de México mostró en diciembre una mejoría respecto al mes previo, pero en su comparación anual refleja un deterioro importante.

De hecho, a diciembre la confianza del consumidor registra 12 meses consecutivos de disminuciones anuales, algo que no ocurría desde el periodo entre diciembre de 2019 y marzo de 2021, cuando se observaron disminuciones anuales durante 16 meses consecutivos.

Al interior, los consumidores muestran una gran preocupación respecto a la situación económica del país, pues perciben que ha empeorado y seguirá a la baja.

De hecho, en todos los meses del 2025, tanto la percepción de la situación actual en comparación con hace 12 meses, como la de la expectativa a 12 meses, cayeron respecto a hace un año.

Respecto a la situación económica familiar, también perciben que se ha deteriorado y esperan que siga empeorando, pero muestran más preocupación por la situación del país. Destaca que la expectativa a 12 meses de la situación económica de los miembros del hogar se contrajo en 11 meses del 2025, mientras que al comparar contra hace 12 meses registró 10 meses a la baja.

Paradójicamente, los consumidores perciben que las posibilidades actuales de adquirir bienes duraderos son mayores, lo que podría estar reflejando la mayor facilidad de acceso a crédito al consumo, o la expectativa que podrían empezar a recibir ingresos de otras fuentes, ya sea por rebote en las remesas, aumento de transferencias por programas sociales o por trabajo en la economía informal.

Resulta relevante que la mayor caída anual se registra en la expectativa de la situación económica del país dentro de 12 meses, señal de que los consumidores perciben riesgos que podrían afectar la situación macroeconómica del país en 2026.

De hecho, uno de los indicadores complementarios, el que responde la pregunta sobre la situación del empleo dentro de los próximos 12 meses, suma 13 meses consecutivos de contracciones, algo que no se observa en ningún otro indicador. Inversión fija: el principal factor de debilidad

La inversión es el componente con mayor deterioro en el año, lo cual resulta altamente preocupante pues determina la capacidad productiva de un país.

Las cifras del Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo al mes de octubre (último dato disponible), registró una caída anual de 5.84%, sumando 14 meses consecutivos de contracción.

Con esto, en el acumulado del año hasta octubre, la inversión fija bruta muestra una caída de 7.15%, lo que solo ha ocurrido en el mismo periodo de los años 1995, 2009 y 2020, todos considerados periodos de recesión.

La inversión fija bruta en México se ha visto afectada principalmente por la incertidumbre, los recortes en el gasto público de México y la alta tasa de interés.

 

 

 

 

Reportacero

 

 

 

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