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Industria automotriz pide revisión integral del T-MEC ante doble carga arancelaria

Por César Sánchez

MONTERREY, NL.- La industria automotriz mexicana entró en estado de alerta ante el inicio de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, en medio de un esquema que hoy obliga a las armadoras a enfrentar simultáneamente las reglas de origen del T-MEC y los nuevos aranceles impuestos por Washington.

José Rogelio Garza Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), afirmó que el sector buscará que las conversaciones que arrancan esta semana desemboquen en una revisión integral del modelo automotriz regional para evitar una “doble carga” para las empresas.

“Ahorita convivimos con dos modelos: el nuevo esquema de tarifas de Estados Unidos y el esquema anterior del T-MEC con reglas de origen. Eso genera una doble carga para el sector”, dijo tras participar en un foro organizado por el IMEF Monterrey.

El directivo señaló que las primeras reuniones entre ambos gobiernos estarán enfocadas en fortalecer la integración de Norteamérica y reducir la dependencia de Asia, particularmente de China.

“Apenas va arrancando la negociación. Lo que se ha comentado es cómo fortalecemos la región y cómo reducimos la dependencia asiática”, explicó Garza, quien recién regresó de Washington.

La AMIA insistirá en que todos los vehículos que cumplan con el T-MEC queden exentos de aranceles.

“La petición es clara: todo lo que cumpla con el tratado debe ir con cero por ciento de arancel”, sostuvo.

Actualmente, aun los vehículos que cumplen con las reglas de origen enfrentan tarifas de 25 por ciento, aunque pueden descontar el contenido estadounidense incorporado en cada modelo.

Garza explicó que el cálculo se realiza vehículo por vehículo. Por ejemplo, si una unidad incorpora 40 por ciento de contenido estadounidense, el arancel efectivo baja de 25 a 15 por ciento.

“Varía mucho dependiendo del modelo y del contenido americano que tenga cada compañía”, comentó.

Según datos de la industria, alrededor del 90 por ciento de los vehículos exportados de México a Estados Unidos cumplen actualmente con las reglas de origen del tratado comercial. El restante 10 por ciento paga el arancel completo.

En paralelo, el directivo reconoció que los vehículos chinos continúan ganando participación en el mercado mexicano, aunque descartó que esto sea un factor central dentro de la negociación bilateral.

“Sí están entrando más vehículos chinos, pero esos vehículos son para el mercado nacional, no se exportan a Estados Unidos”, aclaró.

Durante su exposición, Garza defendió el peso estratégico de la industria automotriz para la economía mexicana y norteamericana. De acuerdo con cifras presentadas por la AMIA, el sector representa casi 30 por ciento de las exportaciones totales del País, aporta 4.6 por ciento del PIB nacional y genera alrededor de un millón de empleos directos.

Además, México se mantiene como el séptimo productor mundial de vehículos y el principal proveedor automotriz de Estados Unidos.

Las cifras del primer cuatrimestre de 2026 muestran que, pese al entorno arancelario, la industria mantiene crecimiento. Entre enero y abril, la producción automotriz alcanzó un millón 299 mil 157 unidades, un alza anual de 0.9 por ciento, mientras que las exportaciones crecieron 4.7 por ciento, a un millón 81 mil 948 vehículos.

Las ventas internas avanzaron 4.8 por ciento en el mismo periodo, con más de 500 mil unidades comercializadas.

Garza advirtió, sin embargo, que las empresas están absorbiendo temporalmente el impacto de los aranceles, una situación que consideró insostenible en el largo plazo.

“Pareciera que no pasa nada porque la producción sigue y las exportaciones incluso suben un poco, pero las compañías están absorbiendo el impacto y eso no puede ser permanente”, alertó.

Añadió que los próximos dos meses serán determinantes para conocer si las empresas mantienen inversiones y planes de expansión en la región o comienzan a frenar decisiones ante la incertidumbre.

Pese al ruido político y comercial, el presidente de la AMIA se mostró optimista sobre el desenlace de las negociaciones.

“En la revisión pasada también parecía que todo se iba a romper y al final se ajustaron las piezas. Creo que esta vez terminará pasando algo similar y llegaremos a algo sensato para Norteamérica”, afirmó.

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