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Inflación cede en México, pero alivio sería temporal por presión energética y riesgos externos

La inflación en México volvió a desacelerarse durante la primera quincena de mayo y dio una señal favorable para consumidores y mercados; sin embargo, detrás del descenso persisten focos de presión que podrían complicar la trayectoria de los precios durante la segunda mitad del año.

De acuerdo a un análisis de Banco Base, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación anual de 4.11 por ciento, su menor nivel desde febrero y la cuarta desaceleración consecutiva. El descenso respondió principalmente a factores estacionales, como la reducción en tarifas eléctricas y menores presiones en productos agropecuarios.

No obstante, el comportamiento subyacente —considerado un mejor termómetro de la tendencia inflacionaria— sigue mostrando resistencia.

La inflación subyacente se ubicó en 4.22 por ciento anual, ligando 24 quincenas consecutivas por encima del objetivo de 3 por ciento del Banco de México (Banxico).

Más que una victoria definitiva sobre la inflación, el dato parece reflejar un respiro temporal.

La caída quincenal de 0.16 por ciento estuvo impulsada principalmente por el componente no subyacente, que retrocedió 1.14 por ciento debido a la disminución de 17.88 por ciento en tarifas eléctricas por el inicio de subsidios de temporada cálida.

También ayudó una baja en precios agropecuarios, particularmente de productos como pepino, tomate verde y limón.

Sin embargo, algunos alimentos continúan enviando señales mixtas. El jitomate subió 5.39 por ciento, la papa 5.46 por ciento y el aguacate 2.11 por ciento durante la quincena.

Esto refleja que, aunque algunos productos agrícolas reducen presiones, persiste una elevada volatilidad en alimentos frescos.

En servicios, donde suelen alojarse las presiones más persistentes, los incrementos permanecen activos.

El transporte aéreo aumentó 4.34 por ciento; las plataformas de streaming, 1.17 por ciento, y los seguros de automóvil, 0.43 por ciento.

Para analistas, el principal desafío es que el alivio actual podría ser pasajero.

Grupo Financiero BASE advirtió que el balance de riesgos continúa inclinado al alza, especialmente por posibles efectos indirectos derivados del conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, que podría presionar energéticos y costos logísticos globales.

El componente de energéticos y tarifas gubernamentales ya mostró señales de mayor presión: aunque aún crece por debajo de 4 por ciento anual, alcanzó su nivel más alto desde junio de 2025.

Un aumento sostenido en petróleo, combustibles o gas podría trasladarse posteriormente a mercancías y servicios.

El dato también coloca a Banxico frente a un escenario menos claro.

Aunque la desaceleración de la inflación abre margen para mantener una postura monetaria menos restrictiva, la persistencia del componente subyacente y los riesgos externos podrían limitar un ciclo agresivo de recortes en tasas.

El mercado enfrenta así una paradoja: la inflación parece retroceder, pero las fuerzas que la impulsan todavía no desaparecen.

Por ahora, el descenso ofrece alivio estadístico; la duda es si también anticipa una tendencia sostenible.

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