Iniciará el 12 de agosto de vigencia de NOM-251-SE-2025 para acero estructural
29 de julio de 2026.- México comenzará a aplicar la primera fase de la NOM-251-SE-2025 el 12 de agosto, la cual exige la certificación obligatoria para seis categorías de productos de acero estructural utilizados en la construcción.
El objetivo de la normativa es mejorar la calidad, la trazabilidad y la seguridad de los materiales de construcción, fortaleciendo la resiliencia sísmica y elevando los estándares de cumplimiento en los sectores de construcción e infraestructura del país.
El sector de la construcción en México inicia una nueva fase regulatoria con la entrada en vigor, el 12 de agosto, de la primera etapa de la NOM-251-SE-2025, que exige la certificación obligatoria de seis categorías de productos de acero estructural utilizados en edificios e infraestructura. Esta medida busca mejorar la calidad, la trazabilidad y el desempeño de los materiales de construcción en un país donde el riesgo sísmico sigue influyendo en las normas de ingeniería y la seguridad pública.
Emitida por la Secretaría de Economía y publicada en la Gaceta Oficial de la Federación (DOF) en febrero, la nueva normativa establece especificaciones técnicas, métodos de ensayo, requisitos de información comercial y procedimientos de evaluación de la conformidad para los productos siderúrgicos fabricados, importados o comercializados en México.
La primera fase se centra en los materiales de refuerzo críticos.
En lugar de introducir seis normas diferentes, el gobierno está implementando una norma oficial por etapas. La primera fase abarca seis familias de productos de acero que desempeñan un papel fundamental en el refuerzo de estructuras de hormigón, incluyendo barras de refuerzo convencionales (barras de refuerzo), barras de refuerzo de baja aleación, barras de refuerzo de grado 60 trabajadas en frío, malla de alambre soldada, conjuntos de refuerzo soldados y jaulas de refuerzo soldadas utilizadas en elementos estructurales.
A partir de agosto, los fabricantes, importadores y distribuidores de estos productos deberán obtener un Certificado de Conformidad del Producto (CCP) a través de organismos de certificación acreditados antes de poder comercializarlos legalmente en México. Los productos también deberán someterse a pruebas de laboratorio, cumplir con los procedimientos oficiales de muestreo y satisfacer los requisitos de etiquetado comercial establecidos por la norma.
Las 20 categorías restantes de productos de acero contempladas en la norma NOM-251-SE-2025 pasarán a cumplir con la normativa durante la segunda fase de implementación, prevista para agosto de 2027.
Mejorar la calidad de la construcción y la seguridad pública.
Según el Ministerio de Economía, la normativa busca garantizar que los productos de acero utilizados en proyectos residenciales, comerciales y de infraestructura cumplan con estándares uniformes de calidad y rendimiento. Al reforzar los requisitos de evaluación de la conformidad y certificación, las autoridades pretenden reducir la circulación de materiales no certificados o de calidad inferior, a la vez que brindan mayor seguridad jurídica a fabricantes, constructores y consumidores.
La implementación gradual surge tras años de debate en las industrias siderúrgica y de la construcción mexicanas sobre la necesidad de una mayor supervisión de los materiales estructurales. Analistas del sector han argumentado que la certificación estandarizada puede mejorar la transparencia del mercado, fomentar una competencia más justa entre los productores y aumentar la confianza en la integridad estructural de edificios e infraestructura pública. Especialistas legales también han señalado que las empresas que no cumplan con la normativa podrían enfrentar sanciones administrativas, incluyendo multas y restricciones para la comercialización de productos no certificados.
La implementación de la NOM-251-SE-2025 se produce en un contexto en el que México continúa fortaleciendo las regulaciones de construcción tras décadas de lecciones aprendidas de grandes terremotos, incluidos los devastadores sismos de 1985 y 2017. Dichos desastres pusieron de manifiesto la importancia del diseño estructural, la calidad de los materiales de construcción y el cumplimiento más estricto de las normas de ingeniería para mejorar la resiliencia de los edificios en zonas sísmicas.
Si bien la nueva norma no reemplaza los requisitos de diseño arquitectónico ni los códigos de ingeniería estructural, establece estándares mínimos de calidad para los productos de acero que constituyen la base de las construcciones de hormigón armado. Garantizar que estos materiales cumplan con las especificaciones técnicas certificadas puede contribuir a mejorar la fiabilidad estructural en todo el sector de la construcción del país.
Reportacero