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México y EUA deben coordinarse para enfrentar comercio desleal en lugar de imponer aranceles.- Máximo Vedoya

En un contexto de creciente incertidumbre comercial, Máximo Vedoya, CEO de Ternium, lanzó un llamado urgente desde ExpoAcero 2025 en Monterrey: en lugar de imponer restricciones comerciales, México y Estados Unidos deben enfocarse en combatir el comercio desleal y reducir su dependencia de importaciones siderúrgicas de Asia.

Durante su participación en la ExpoAcero 2025, Vedoya enfatizó que la verdadera amenaza para la industria del acero no proviene de los socios comerciales dentro del T-MEC, sino de prácticas desleales impulsadas por China, cuyos subsidios estatales han distorsionado el mercado global.

«No es momento de levantar barreras entre nosotros. Al contrario, debemos fortalecer nuestra alianza y garantizar que el acero que consumimos en Norteamérica sea producido bajo condiciones justas y equitativas», afirmó el directivo.

Un mercado inundado por importaciones asiáticas

México y Estados Unidos importan aproximadamente 12 millones de toneladas de productos siderúrgicos de Asia, una cifra que ha ido en aumento ante la falta de controles más estrictos. Para Vedoya, este flujo de productos subsidiados no solo afecta a las siderúrgicas locales, sino que también pone en riesgo miles de empleos en ambos países.

A diferencia de otras naciones, México ha sabido defender su industria con medidas regulatorias y vigilancia en las cadenas de suministro. Sin embargo, la creciente presencia de acero chino en el continente sigue siendo un reto que, de no atenderse, podría desplazar la producción regional.

Vedoya también destacó que, contrario a la percepción de algunos sectores en EUA, la balanza comercial del acero entre ambos países favorece a los estadounidenses con un superávit de 2,300 millones de dólares en exportaciones hacia México.

¿Aranceles o integración regional?

La postura de Ternium es clara: en vez de recurrir a medidas proteccionistas que fragmenten el mercado, Norteamérica debe reforzar sus mecanismos de control y consolidar una industria integrada. Esto implica fortalecer las reglas de origen en el T-MEC, establecer regulaciones más estrictas contra el comercio desleal y fomentar la inversión en infraestructura siderúrgica local.

«La respuesta no está en cerrar mercados, sino en garantizar que nuestras empresas compitan en igualdad de condiciones. Necesitamos una estrategia conjunta que priorice la producción regional y reduzca nuestra dependencia del acero asiático», concluyó Vedoya.

La decisión que tomen los gobiernos en los próximos meses podría redefinir el futuro del sector siderúrgico en América del Norte. Lo que está en juego no es solo la estabilidad de la industria, sino la competitividad de toda la región en un mercado global cada vez más desafiante.

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