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“Navega” Sector acerero entre aranceles, exceso de oferta y una nueva presión sobre México

Por César Sánchez / ReportAcero

VERACRUZ, México.— La industria global del acero encara 2026 atrapada entre fuerzas contrapuestas: el proteccionismo comercial liderado por Donald Trump, un persistente exceso de oferta —especialmente desde China— y costos energéticos al alza que amenazan con redefinir los precios. Para México, el resultado es un equilibrio incómodo entre oportunidades de corto plazo y riesgos estructurales crecientes.

Durante su participación en ExpoAcero 2026, Claudia Cárdenas, analista de S&P Global Commodity Insights, delineó un mercado donde la dirección de los precios ya no depende únicamente de la oferta, sino de una combinación más volátil: política comercial, inventarios acumulados y tensiones geopolíticas por el conflicto en Irak.

Exceso global: China acumula inventarios y exporta presión

El principal desbalance sigue originándose en China. La producción de acero crudo cayó a su nivel más bajo en siete años, mientras que el arrabio registró una disminución interanual de 3%. Sin embargo, la debilidad de la demanda interna —especialmente en el sector inmobiliario— ha generado un exceso visible en inventarios.

Al 10 de enero de 2026, los inventarios de acero terminado en China eran 15.2% superiores al año previo, alcanzando 21.35 millones de toneladas. Este volumen, en un entorno de consumo debilitado, se traduce en presión exportadora.

Las cifras de comercio lo reflejan con claridad: China exportó acero terminado con un crecimiento interanual de 7.5% en 2025, alcanzando un récord mensual de 11.3 millones de toneladas en diciembre. Aunque en enero-febrero de 2026 las exportaciones cayeron 8% interanual, el volumen sigue siendo elevado, lo que anticipa una redistribución hacia mercados alternativos.

Para México, esto implica un riesgo latente: el acero chino desplazado de Estados Unidos está encontrando salida en América Latina, presionando precios regionales.

La caída en las exportaciones chinas este año, explicó Cárdenas, se debe a la interrupción de las rutas marítimas hacia Medio Oriente, el aumento de casos antidumping contra el acero chino y el endurecimiento de las medidas de China para combatir las operaciones sin IVA, esta última comenzó este año, por eso en diciembre hubo un incremento fuera de lo normal.

Estados Unidos: precios en máximos, pero con techo cercano

El proteccionismo impulsado por Donald Trump ha tenido efectos claros en el mercado estadounidense. Los precios de la lámina rolada en caliente (HRC) en el Midwest alcanzaron su nivel más alto en dos años, impulsados por restricciones a las importaciones y una demanda interna más sólida.

No obstante, el ciclo alcista podría estar cerca de su punto máximo. De acuerdo con el análisis presentado, los precios comenzarían a descender a partir de abril, aunque tocarían piso en niveles más altos de lo anticipado previamente . El factor clave: los costos.

El encarecimiento de la chatarra —agravado por restricciones de oferta— y de la energía está sosteniendo los precios. Incluso en mercados como Turquía, se espera que los precios de chatarra se moderen conforme mejore el suministro, lo que podría aliviar parcialmente la presión global.

México: demanda firme, pero vulnerable al entorno

En este entorno, México muestra señales de resiliencia, aunque no está aislado.

El mercado de aceros planos mantiene una demanda sólida, según el análisis de Platts , lo que ha permitido a los productores sostener niveles de operación y precios relativamente firmes. En productos largos, como la varilla, los altos costos de chatarra y su limitada disponibilidad han servido como soporte adicional para los precios.

Sin embargo, la estabilidad es relativa. La propia perspectiva para 2026 advierte que el proteccionismo se está convirtiendo en la norma en un contexto de sobrecapacidad global e incertidumbre comercial.

El mensaje de fondo es que el mercado del acero ha dejado de ser puramente industrial para volverse crecientemente político.

En Europa, por ejemplo, el alza de precios sigue impulsada más por decisiones políticas que por la demanda real, una tendencia que se replica en otras regiones. Al mismo tiempo, la expectativa de una menor demanda en China y precios que podrían caer a mínimos de una década en productos clave como HRC y varilla subraya la fragilidad estructural del mercado.

Para México, esto redefine el tablero: aunque el mercado interno muestra fortaleza, el país queda expuesto a dos fuerzas externas difíciles de controlar —la política comercial de Estados Unidos y el exceso de oferta asiática.

En palabras implícitas del diagnóstico presentado: los precios ya no los dicta únicamente la oferta. Ahora los define, cada vez más, la política. Para México, el diagnóstico es mixto.

En productos largos como la varilla, el país enfrenta una paradoja: pese a contar con suficiente capacidad productiva, el mercado muestra señales de escasez. Paros de mantenimiento y una mayor absorción de volumen en proyectos de infraestructura han restringido la oferta disponible, impulsando los precios al alza durante el primer trimestre.

En productos planos, en cambio, el impacto de los aranceles estadounidenses ha sido más directo. La menor exportación hacia el norte dejó más material en el mercado local, pero también coincidió con inventarios bajos. El resultado: una reposición acelerada que sostuvo la demanda y permitió a los productores llenar órdenes incluso hacia el segundo trimestre.

Aun así, la dependencia del ciclo estadounidense persiste. “México reaccionará a lo que pase en Estados Unidos”, fue la lectura central de Cárdenas.

Un mercado más incierto

Más allá de las dinámicas regionales, el mensaje clave es estructural: el mercado del acero se ha vuelto más incierto y menos predecible.

Los precios ya no responden únicamente a la clásica relación entre oferta y demanda. Ahora están condicionados por decisiones políticas, conflictos internacionales, costos energéticos y la transición hacia una producción con menor huella de carbono —un factor que podría forzar recortes adicionales en la producción china en los próximos años.

Para México, esto implica navegar un entorno donde los beneficios de precios altos pueden ser temporales, mientras que los riesgos de sobreoferta externa y volatilidad global parecen más persistentes.

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