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Pide Alacero apoyos a los gobiernos para apoyar descarbonización de la industria

Máximo Vedoya, presidente de Alacero destacó que otras regiones del mundo reciben apoyos gubernamentales por lo que es necesario buscar esquemas en Latinoamérica para mantener la competitividad.

17 de Nov. 2021.- Si queremos ser exitosos en el camino de la descarbonización de la industria del acero, debemos estimular y mantener un diálogo abierto y fluido entre la industria y los gobiernos de la región para conseguirlo, señaló Máximo Vedoya, presidente de Alacero.

En su mensaje de apertura del Alacero Summit 2021, destacó que otras regiones del mundo reciben apoyos gubernamentales por lo que es necesario buscar esquemas en la región de Latinoamérica para mantener la competitividad.

“Siderurgias de Europa, EU, y Canadá ya reciben apoyos gubernamentales concretos para acelerar la descarbonización de sus plantas, mediante obras de infraestructura, financiamientos, incentivos fiscales y fondos no reembolsables dedicados a la innovación tecnológica baja en carbono”.

“Para mantenernos competitivos, tendremos que estructurar con qué mecanismos los gobiernos de la región pueden apoyar a nuestra industria en este proceso”, expresó.

Señaló que desde Alacero trabajan un posicionamiento sobre todas estas cuestiones que presentarán al final del Congreso.

Vedoya, refirió que Latinoamérica emite 25% menos emisiones de CO2 por tonelada de acero producida que China, y 16% menos que el promedio mundial gracias a la matriz productiva y energética de la región.

“Ahora bien, como industria tenemos por delante un enorme desafío. La producción de acero contribuye con el 8% de las emisiones de CO2 a nivel global”.

“Tenemos una responsabilidad clara de reducir nuestras emisiones y estamos tomando muy seriamente este problema. De hecho, muchas de las empresas de la región, ya anunciamos nuestras metas de reducción de emisiones al 2030 y hemos venido invirtiendo fuertemente en la optimización de la productividad y la eficiencia energética”, destalló.

Añadió que tenemos que dar un salto tecnológico para bajar aún más la huella de carbono. Por eso, están firmando acuerdos con proveedores y empresas para desarrollar alternativas de reducción de emisiones, y destinando fuertes recursos en investigación y desarrollo para nuevos productos y tecnologías.

Ejemplos de esto en nuestra región son la captura de CO2 que se hace en las Reducciones Directas en México y que se comercializa luego a industrias como las bebidas y la salud.

O en Brasil, con el uso de carbón vegetal, en lugar de carbón mineral y el biometano, el gas que proviene del relleno sanitario, para sustituir el Gas Natural.

“A pesar de estos avances, todavía no hay una solución definitiva a escala industrial para el mayor desafío que tenemos por delante: la reducción de emisiones de los altos hornos. Hoy la ruta de Altos Hornos representa el 73% de la producción mundial de acero por lo que cualquier mejora a largo plazo tiene que incluir una solución para esta ruta”.

La velocidad de la transición, añadió, va a depender de condiciones propias de cada país, pero también de la colaboración de los gobiernos de la región en 3 temas muy relevantes como:

1- Garantizar con políticas y acuerdos que la industria del acero regional tenga disponibilidad de chatarra para reciclar. La chatarra es fundamental para la economía circular y tenemos que priorizar su uso para nuestra región.

2- Incentivar y acelerar el desarrollo de energías renovables.

3- Asegurar el acceso al gas natural a precios competitivos. El gas natural es el combustible fósil de menores emisiones, necesario para una transición hacia otras soluciones de largo plazo.

Destacó que el acero es clave en el camino hacia un mundo más sustentable. Es el material más reciclable del mundo, su separación es simple y su huella de carbono, en relación con la producción de otros materiales, es sensiblemente menor.

Hoy se utiliza en un sinfín de industrias como la vivienda, construcciones, infraestructura, equipos de energía renovable, medios de trasporte, y no hay un sustituto más eficiente desde el punto de vista de la sustentabilidad.

Por César Sánchez

 

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