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S&P ajusta perspectiva y advierte vulnerabilidad en empresas del Estado

Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.- La decisión de Standard & Poor’s (S&P) de modificar de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) encendió una señal de alerta para la economía mexicana. Aunque las calificaciones no fueron reducidas, el cambio refleja una mayor probabilidad de degradación si persiste el deterioro financiero del país y de sus empresas estatales, así lo advierte el equipo de análisis de Skandia.

S&P mantuvo la calificación de Pemex en “CCC+”, considerada altamente especulativa, y la de CFE en “BBB”, aún dentro del grado de inversión. Sin embargo, la calificadora advierte que las condiciones fiscales y operativas podrían empeorar en los próximos 12 a 24 meses, afectando la estabilidad de ambas entidades.

El ajuste se relaciona con el debilitamiento de las finanzas públicas y el bajo crecimiento económico. México enfrenta un déficit fiscal cercano al 4.8% del PIB y una deuda pública que podría superar el 54% del PIB en los próximos años, impulsada por el apoyo financiero continuo a Pemex.

La petrolera estatal sigue siendo la más endeudada del mundo, con pasivos por 79 mil millones de dólares y pérdidas netas de 45,992 millones de pesos en el primer trimestre de 2026. Su producción permanece estancada en 1.6 millones de barriles diarios, por debajo de la meta oficial. Proyectos como la refinería de Dos Bocas han elevado los costos sin generar aún los beneficios esperados, lo que mantiene su estructura financiera vulnerable.

La CFE, por su parte, conserva estabilidad gracias a ingresos superiores a 650 mil millones de pesos en 2025, pero enfrenta presiones por subsidios eléctricos, altos costos del gas natural y la necesidad de modernizar infraestructura. Aunque su situación es menos crítica que la de Pemex, la calificadora advierte riesgos si el respaldo gubernamental se mantiene como principal soporte financiero.

El impacto trasciende a las empresas: S&P también cambió la perspectiva soberana de México a “negativa”, manteniendo la calificación en “BBB”. Esto implica mayores costos de financiamiento y menor confianza de inversionistas, con posibles efectos en el tipo de cambio y la inflación.

Para revertir la tendencia, Pemex y CFE deberán fortalecer sus finanzas internas, mejorar eficiencia operativa y reducir dependencia del apoyo fiscal. En el caso de Pemex, se requiere mayor inversión privada y flujo positivo sostenido; en el de CFE, modernización y eficiencia energética.

La perspectiva negativa refleja los desafíos estructurales que enfrentan las empresas estatales y las finanzas públicas mexicanas. Su evolución dependerá de la capacidad del gobierno y de las propias compañías para recuperar rentabilidad, controlar deuda y restaurar la confianza de los mercados internacionales, señala el análisis de Skandia.

Fuente: Arzate Noticias

 

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