Retorna economía a senda de crecimiento.- Banco BASE
29 de abril de 2022.- Banco BASE publicó hoy su Perspectiva económica de México. En el primer trimestre del año, la economía de México creció a una tasa trimestral de 0.9%, retomando tasas de crecimiento positivas después de haberse mantenido sin cambio el trimestre anterior y haber registrado una contracción en el tercer trimestre del 2021.
Respecto al mismo mes del año pasado, la economía mostró un crecimiento de 1.6%.
Analizando la recuperación económica tras la crisis de la pandemia de COVID-19, se observa que al comparar el nivel del PIB del primer trimestre del 2022 con el PIB del 2019, existe un rezago de 3.0%
Para efectos de comparación con las cifras publicadas por Estados Unidos (-1.4%), se hace el supuesto de que la tasa de crecimiento trimestral se repite por un año, obteniendo una tasa de crecimiento trimestral anualizada. De esta manera, el crecimiento trimestral de México de 0.9% en el primer trimestre equivale a una tasa de crecimiento trimestral anualizada de 3.6%.
En el desglose del PIB según los tres grandes grupos de actividad económica, el crecimiento en el trimestre se dio debido a los sectores secundario y terciario, ambos creciendo a una tasa de 1.1% respecto al trimestre inmediato anterior. Juntos, en el 2021 estos sectores representaban aproximadamente un 95% de la actividad económica total del país. En cambio, el sector primario, que explica el 5% restante del PIB, se contrajo a una tasa trimestral de 1.9%. De este modo, el sector primario registró su primera contracción trimestral desde el cuarto trimestre del 2020, mientras que el terciario mostró su primera tasa de crecimiento trimestral positiva tras haber caído en el tercer y cuarto trimestre del 2021, principalmente por la entrada en vigor de la reforma en materia subcontratación. El crecimiento de las actividades terciarias al comienzo del año también estuvo impulsado por una mayor actividad en servicios recreativos y de hotelería y restaurantes, a medida que la población relajó sus medidas de cautela por la pandemia tras el paso de la variante Ómicron. Por su parte, en las actividades secundarias no se observó un efecto rebote sino una aceleración moderada, impulsada por la demanda por exportaciones manufactureras, luego de haber crecido a tasas trimestrales del 0.2% y 0.4% en los dos trimestres previos.
RECUPERACIÓN Y ESTANCAMIENTO ECONÓMICO
Tras el rebote de la caída del PIB ocasionada por la pandemia de COVID-19, la economía mexicana se ha mantenido prácticamente estancada. En un entorno en el que los niveles de producción de muchas economías ya se encuentran por encima de sus niveles pre pandemia (2019), el PIB de México solamente creció 5.0% en el 2021, finalizando el año con un rezago de 3.8% respecto al PIB de 2019. De hecho, de las 46 economías más grandes del mundo, México se ubica en la posición 45 de nivel de recuperación del PIB, solo por encima de Tailandia, que muestra un rezago respecto a su PIB pre pandemia de 3.9%. Esto implica que las otras 44 economías están en mejor posición que México en términos de recuperación económica, entre ellas las latinoamericanas Chile, Colombia, Brasil, Argentina y Perú.
Desglosando el PIB por los componentes de la demanda agregada, se observa que las exportaciones son la fuente de crecimiento económico de México más confiable, después del consumo. En 2021 las exportaciones representaron el 38.17% del PIB de México. De las exportaciones, el 94% son no petroleras, de las cuales el 80% van hacia EUA. Esto implica que el 29% del crecimiento de México depende de EUA, país que se espera crezca alrededor de 2.8% este año, pero que muestra riesgos importantes en el entorno internacional de la pandemia y la guerra.
Hasta el primer trimestre las cifras de comercio exterior de México muestran un panorama positivo. En el primer trimestre, las exportaciones totales de México mostraron un crecimiento del 16.44% con respecto al mismo periodo del 2021. Respecto al cuarto trimestre del 2021 crecieron 5.16% (equivalente a 6,740.04 millones de dólares), de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad. A tasa trimestral, las exportaciones que tuvieron una mayor contribución en el crecimiento fueron las manufactureras, creciendo a una tasa de 5.10% con respecto al cuarto trimestre del 2021 y explicando el 87% del crecimiento trimestral de las exportaciones totales. Por su parte, las exportaciones petroleras crecieron a una tasa trimestral del 11.60% y a una tasa anual del 52.47%, debido al alza en los precios del petróleo. Al primer trimestre, las exportaciones mexicanas se ubican 22.03% por encima del nivel pre pandemia del cuarto trimestre del 2019.
El crecimiento en las exportaciones genera un efecto multiplicador sobre la economía, pues el alza sostenida propicia contratación de personal y que las empresas quieran reinvertir sus utilidades o ampliar su planta productiva, lo que implica la entrada de inversión extranjera directa. Esto incide de manera positiva en el crecimiento económico, tanto en el corto como en el largo plazo.
A pesar del desempeño positivo que han tenido las exportaciones enfrentan riesgo de deterioro, en particular las manufactureras, por: 1) la guerra en Ucrania, 2) los confinamientos en China, 3) normalización de tasas de interés en EUA, 4) volatilidad en los precios de las materias primas y 5) posibles sanciones por parte del gobierno estadounidense que en repetidas ocasiones ha instado al gobierno mexicano a rectificar el camino de la política pública en materia de energía.
Si el gobierno de EUA impusiera sanciones sobre los productos que importa desde México (es decir, de las exportaciones que México envía a ese país), la economía mexicana podría entrar en una recesión, acompañada de fugas de capitales, recortes en la calificación crediticia de la deuda soberana y depreciaciones del peso mexicano. El tamaño del golpe dependería del tipo de las sanciones.
Por otro lado, si EUA mostrara una fuerte desaceleración, el crecimiento de las exportaciones y la recuperación económica de México estarían en riesgo. Por lo pronto, se estima que el crecimiento de 2.8% de EUA este año, generará un crecimiento de 6.9% en las exportaciones mexicanas. Las exportaciones son el mayor flujo de divisas que llegan a nuestro país, por lo que cualquier desaceleración afectaría al crecimiento económico y al tipo de cambio.
México tiene una oportunidad de oro, pues comparte frontera con EUA, lo que implica menor costo y tiempo de transporte. Las altas tarifas de los fletes marítimos han sido el principal detonador del aumento en el gasto logístico para las importaciones que realiza EUA. En febrero, el gasto logístico CIF (Costo, seguro y flete) se ubicó en 4.2 dólares por cada 100 dólares de importación total de Estados Unidos. Para las importaciones provenientes de China, el gasto logístico CIF se ubicó en 8.0 dólares por cada 100, creciendo desde 4.9 dólares en febrero del 2020. Para las importaciones provenientes de México, el CIF se ubica en 1.0, nivel en el que se ha mantenido más o menos constante en los últimos dos años. La estabilidad y bajo costo del CIF de las importaciones provenientes de México ofrecen una buena oportunidad para el nearshoring y explican el crecimiento de la inversión extranjera directa en 2021, a pesar de las iniciativas y reformas que han generado incertidumbre.
Por su parte, las importaciones totales crecieron a una tasa anual de 21.30% en el primer trimestre y a una tasa trimestral del 6.86%. En dólares, el crecimiento trimestral de las importaciones fue de 9,122.34 millones de dólares, del cual, el 24.35% estuvo explicado por importaciones de bienes de consumo, 70.35% por importaciones de bienes intermedios y 5.30% por bienes de capital. Lo anterior indica que durante los primeros tres meses del año se reactivó de forma importante la demanda por importaciones para consumo final y para la producción industrial, mientras que las importaciones con fines de inversión mantienen una proporción baja, siendo consistente con el estancamiento de la inversión fija en México.
En cuanto al consumo privado, el Indicador Mensual de Consumo Privado en el Mercado Interior elaborado por INEGI muestra a enero 2022 un rezago de tan solo 0.35% respecto al nivel pre pandemia de enero 2020, por lo que se puede hablar de una recuperación prácticamente completa. Sin embargo, enfrenta retos importantes.
Cabe recordar que el consumo privado ya mostraba una tendencia negativa desde antes de la pandemia, habiendo registrado contracciones anuales en marzo y mayo del 2019, siendo las primeras caídas desde la observada en diciembre del 2012. Antes de esa fecha, el consumo privado en México no mostraba una contracción desde 2009 durante la Gran Recesión. Además, el contexto actual de alta inflación, estancamiento económico e incertidumbre representan un freno importante para las posibilidades de consumo de los hogares. El único punto a favor del consumo es el flujo de remesas que llega del exterior, que a febrero (último dato disponible) sigue mostrando máximos históricos en el acumulado de 12 meses. Las remesas ayudan al crecimiento económico, pues las personas que las reciben las gastan en México, lo que toma la forma de consumo privado.
Las remesas dependen de 1) mercado laboral de EUA, particularmente de los hombres hispanos y 2) mercado laboral en México, particularmente de mujeres, quienes reciben la mayor cantidad de remesas en México. En EUA, la tasa de desempleo de los hombres hispanos sigue estando por encima de los niveles precrisis, pero se espera que las menores restricciones de movilidad incentiven al empleo. Por su parte, en México la situación laboral de las mujeres no parece mejorar, pues no existen redes apoyo relevantes y el sector servicios, donde trabaja una gran cantidad de mujeres, no ha terminado de recuperarse. Ante esto se proyecta que este año las remesas crecerán 12.8% con respecto al año anterior, sumando 9 años consecutivos al alza. Si se cumple el pronóstico, las remesas sumarían en 2022 un total de 58,200 millones de dólares.
Por su parte la inversión, que es necesaria para el crecimiento económico en el largo plazo, ya terminó de recuperarse de la caída de la pandemia, pero se encuentra lejos de su nivel máximo. La caída en la inversión es un problema que se arrastra desde 2015, cuando alcanzó su nivel máximo. Según el indicador mensual de Inversión Fija Bruta (IFB) elaborado por el INEGI, la inversión se mantuvo entre estancada entre 2015 y 2018. En 2018 la inversión en maquinaria y equipo empezó a disminuir debido a incertidumbre, que se agudizó con la cancelación de la construcción del NAICM. Entre julio del 2018, mes en que comienza a disminuir la inversión en maquinaria y equipo, y diciembre del 2019, antes de que comenzara a observarse el impacto de la pandemia, el indicador de inversión fija bruta ya había disminuido 9.89%. Al último dato disponible la inversión fija bruta muestra un rezago de 13.03% respecto a su nivel máximo y se ubica en niveles que fueron vistos por primera vez en noviembre del 2007. Es decir, la inversión en México, de la cual depende el crecimiento potencial o de largo plazo, se ubica en los mismos niveles de hace poco más de 14 años.
Al interior de la inversión, el mal desempeño en el periodo post pandemia se explica por las contracciones observadas en el sector de equipo de transporte y en la construcción residencial. La inversión en equipo de transporte nacional muestra una contracción de 10.64% respecto a su nivel de febrero del 2020, mientras que el equipo de transporte importado cae 27.14%. Esto se debe principalmente a un problema de oferta, dado que a nivel global hay escasez de chips semiconductores, insumos esenciales en la fabricación de automóviles. Esto contrasta con el resto de la inversión en maquinaria y equipo, que muestra crecimientos de 14.44% en nacional y 14.98% en importado, respecto a febrero del 2020. Al comparar respecto al nivel máximo, destaca que todos los componentes de la inversión fija bruta muestran rezagos.
Por el lado de la construcción, el indicador general muestra una contracción de 3.37% respecto a febrero del 2020 y de 19.68%, respecto a su máximo alcanzado en julio 2008. Destaca que dentro del sector se observa una fuerte disparidad entre la construcción residencial (-10.70%) y la no residencial (+6.23%) respecto a sus niveles de febrero 2020. Según el reporte de Situación y Perspectiva de la Industria de la Construcción de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), la debilidad de la inversión se debe “a problemas de incertidumbre y gobernanza”.
EMPLEO
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada por el INEGI, entre marzo del 2021 y marzo del 2022 la población ocupada aumentó en 2.83 millones de personas, mientras que la población desocupada disminuyó en 447 mil personas. Con esto, la Población Económicamente Activa (PEA) aumentó 2.38 millones para situarse en un nivel de 58.36 millones. De este aumento, aproximadamente 1.10 millones fueron personas que salieron de la Población No Económicamente Activa (PNEA), incorporándose a la fuerza laboral. Con esto, en el periodo de marzo 2021 a marzo 2022, la tasa de desocupación o desempleo disminuyó 0.92 puntos porcentuales, pasando de 3.89% a 2.97%.
Dentro de la Población No Económicamente Activa (PNEA), la población Disponible en marzo 2022 muestra una disminución de 306 mil personas respecto al mismo mes del año pasado. Esta población también es conocida como el “desempleo encubierto”, ya que se conforma por personas que tienen la disposición para trabajar pero que no han realizado esfuerzos para conseguir un empleo. Se considera que muchas de estas personas están desalentadas en su búsqueda de empleo, pero aceptarían uno en caso de que se les ofreciera. Esta población se puede incorporar al cálculo de la tasa de desempleo, agregándola tanto en el numerador como el denominador del cociente, para obtener una tasa de desempleo extendido. En marzo 2022, la tasa de desempleo se ubica en 14.24%, su nivel más bajo desde marzo del 2020 tras haber disminuido 1.64 puntos porcentuales en los últimos 12 meses.
Por su parte, la población subocupada, conformada por las personas con la necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de las que su empleo actual les demanda, disminuyó en 2.32 millones de personas durante en el periodo de marzo 2021 a marzo 2022, llegando a un total de 4.77 millones. Con esto, la población subocupada se ubica 0.09 millones de personas por debajo del nivel de febrero 2020, marcando la primera ocasión en la que el nivel es inferior al observado previo a la pandemia. Como porcentaje de la población ocupada, la tasa de subocupación se ubicó en 8.42%, también ubicándose por debajo del nivel pre pandemia.
Sumando los cambios en las poblaciones desocupada, disponible y subocupada, respecto de sus niveles pre pandemia (febrero 2020), se puede estimar un número de personas afectadas laboralmente por la pandemia. En marzo 2022 esta cifra se ubicó en 1.57 millones, disminuyendo en 3.07 millones de personas respecto a marzo 2021 y registrando su nivel más bajo desde marzo 2020, cuando aún no se observaba el impacto fuerte de la pandemia. Tomando el máximo de 21.7 millones de afectados registrado en mayo 2020, el porcentaje de recuperación a marzo 2022 es de 93%.
Con respecto al empleo formal, al cierre de marzo el IMSS registra un total de 21,005,852 puestos de trabajo formales. Con esto, la creación de empleo durante el primer trimestre fue de 385,704 puestos, ubicándose por encima de los niveles pre pandemia. Sin embargo, no se puede hablar de una recuperación completa en el mercado laboral sin tomar en cuenta los empleos que se habrían generado. De hecho, el nivel de empleo aún se ubica muy por debajo de la tendencia que mantenía previo a la crisis de COVID-19. De haberse mantenido la tendencia en la creación de empleo formal observada del 2000 al 2019, se tendría un total de 668 mil puestos de trabajo adicionales. Considerando que la caída en el empleo formal comenzó desde antes de la pandemia, si se extiende la tendencia observada en el periodo 2000-2018, el déficit de empleo formal aumenta a 914 mil puestos de trabajo.
Por entidad federativa, al comparar las cifras de empleo formal de marzo 2022 con las de marzo 2019, hay 5 estados que no han terminado de recuperar el número de empleos pre crisis: Ciudad de México (-2.96%), Quintana Roo (-2.71%), Puebla (-1.75%), Guerrero (-1.64%) y Veracruz (-1.08%). En cambio, las 5 entidades federativas con la mayor creación de empleo, de marzo de 2019 a marzo de 2022, son: Tabasco (+31.93%), Nayarit (+12.89%), Baja California (+11.97%), Querétaro (+8.22%) y Chihuahua (+7.31%). Para el caso de Tabasco, el aumento de casi 32% equivale a un total de 53 mil puestos de trabajo, que en su mayor parte se debe a la construcción de la refinería Dos Bocas que realiza el Gobierno Federal en ese estado, siendo evidencia de que el gasto público aplicado en inversión física genera empleos y una recuperación económica más rápida.
SECTOR PÚBLICO
En los primeros dos meses del 2022, el gobierno ha recaudado menos de lo que esperaba, pero también ha gastado menos. Con esto, las finanzas públicas se han mantenido balanceadas, pero esto no implica que el gasto se ha ejercido de manera eficiente.
En los primeros dos meses del año, el Gasto Neto del Sector Público presupuestario ascendió a 1 billón 162 mil millones de pesos, con lo que se ubicó 5.1% real por encima del gasto observado en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, a pesar de haber mostrado un crecimiento anual, respecto al programa de gasto previsto en el Presupuesto de Egresos de la Federación, en los primeros dos meses se tuvo un subejercicio de 8.2%. Del total del gasto, el Gobierno Federal solamente tiene injerencia directa sobre el Gasto Programable, el cual se ubicó en 848.3 mil millones de pesos al cierre de febrero. Este gasto incrementó 2.6% real respecto a los primeros dos meses del 2021, pero fue 11.1% menor a lo programado. Al interior de este gasto, el rubro de gasto corriente aumentó 6.4% respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que el gasto de capital disminuyó 9.6%. No obstante, dentro del gasto de capital, lo correspondiente a inversión física aumentó 9.6% y la caída en el total se debió a una disminución de 24.1% en la inversión financiera y otros tipos de inversión distintos de la física.
Por el lado de los ingresos, los ingresos presupuestarios totales del sector público en los primeros dos meses del año cayeron 0.7% real respecto al mismo periodo del año pasado. Gracias al aumento en el precio del petróleo, los ingresos petroleros incrementaron 6.2%, compensando en gran parte la caída de 1.9% en los ingresos no petroleros. Dentro de estos últimos, los ingresos tributarios registraron una caída de 0.7%, debido principalmente a una menor recaudación de IEPS (-30.7%) e IVA (-10.0%). Esto se debió a que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) implementó una política de estímulos fiscales para limitar los aumentos en los precios de combustibles para los consumidores finales, ocasionados por el alza en precios internacionales de commodities energéticos. Para esto, la SHCP elevó los estímulos fiscales al IEPS al 100%, eliminando por completo el cobro de este impuesto, e implementó un estímulo complementario para ampliar el impacto de la política que se verá reflejado en las cifras de recaudación de marzo y abril. Se espera que este estímulo, otorgado a los importadores y productores (PEMEX e importadores privados) sea trasladado a lo largo de la cadena de suministro y resulte en menores precios a los consumidores finales. Sin embargo, esto dependerá de las estructuras de mercado y la competencia en las diferentes regiones del país.
Suponiendo que los estímulos se mantienen sin cambios de mayo a diciembre (los 8 meses restantes del año), el costo estimado para la SHCP sería de aproximadamente 440.7 mil millones de pesos o 12.7 mil millones de pesos por semana. Esta cifra equivale a un 7.14% de los ingresos presupuestarios totales del 2022 según la Ley de Ingresos o a 1.68% del PIB del 2021. Aunque esto resulta en una carga fiscal adicional importante para las finanzas públicas, la SHCP está aprovechando los mayores ingresos petroleros para financiar el estímulo a las gasolinas y diésel. Si bien la medida podría tener un efecto neto muy pequeño sobre el déficit, es considerada regresiva dado que beneficia en mayor grado a los hogares de mayor ingreso y poco eficiente, y los recursos se podrían haber utilizado de mejor forma. De hecho, la gasolina no es lo único que ha subido de precio. En todo caso, hubiera sido más eficiente algún tipo de incentivo al crecimiento económico.
Por último, el mayor impacto del sector público en la economía se está dando a través de acciones no relacionadas con gasto público o recaudación, sino por acciones que alteran el marco institucional de la economía mexicana, dentro de las cuales destacaron las siguientes:
En el 2021 se aprobó y entró en vigor la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) con la intención de dar prioridad a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el mercado eléctrico, por encima de los generadores privados. La reforma fue impugnada, tanto por privados afectados vía juicios de amparo, como por organismos públicos, vía la acción de inconstitucionalidad. Esta última fue discutida en marzo del 2022 en el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), para la cual era necesario el voto de 8 de 11 ministros para que los artículos reformados fueran declarados inconstitucionales. Sin embargo, con la votación quedando en 7-4 a favor de invalidar la reforma, no se logró la mayoría calificada requerida y la reforma continúa vigente. Ante esto, los particulares afectados por la reforma tendrán que continuar la defensa de sus derechos a través de los amparos, con cada tribunal aplicando los criterios que consideren apropiados para los casos en concreto, dado que en la SCJN no se logró la mayoría calificada para generar un precedente obligatorio.
En abril del 2021, el Presidente de la República envió al Congreso una iniciativa de reforma constitucional en materia de regulación energética, en la que se proponía, entre otras cosas, la desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) para que sus funciones las lleve a cabo la Secretaría de Energía (SENER), a cargo del Poder Ejecutivo. La reforma buscaba fortalecer a las empresas productivas del Estado, PEMEX y CFE a través de esquemas que limiten la competencia económica del sector, y además proponía otorgar facultades al gobierno para suspender permisos e intervenir en la administración de la infraestructura energética de privados por motivos de seguridad nacional. Ante la presión de la sociedad en general, activistas, organismos no gubernamentales, e incluso del propio gobierno de los Estados Unidos en defensa de los intereses de sus ciudadanos con inversiones en el sector energético mexicano, la reforma no obtuvo la mayoría calificada requerida para hacer cambios a la Constitución y no fue aprobada por los Diputados.
Tras el rechazo de su reforma constitucional por parte del Poder Legislativo, el Presidente de la República envió otra iniciativa de reforma para la Ley Minera con el motivo de hacer el aprovechamiento del litio una actividad exclusiva del gobierno, proponiendo la creación de un organismo descentralizado. A pesar de que se habla de una “nacionalización” del litio, la realidad es que el mineral ya era propiedad de la nación y lo que la reforma busca es que el Estado ya no otorgue concesiones a privados para su aprovechamiento.
La consulta popular de Revocación de Mandato en la que solamente participó un 17.8% del padrón electoral y se obtuvo un resultado no vinculante en favor de que el Presidente se mantenga en su cargo por el resto del sexenio generó desconfianza en las instituciones del país. Por un lado, el proceso se vio plagado de infracciones a las leyes electorales, con funcionarios públicos violando la veda electoral o el uso de propaganda no permitida por la ley. Asimismo, la poca participación motivó nuevos ataques al Instituto Nacional Electoral (INE) por parte del Presidente y demás funcionarios, quienes han cuestionado la integridad del organismo en diversas ocasiones e incluso propuesto su desaparición.
El anuncio por parte del Presidente de la República en el que dio a conocer la decisión de política monetaria de la Junta de Gobierno del Banco de México horas antes del comunicado oficial por parte del banco central. El Presidente ofreció una disculpa por haberse adelantado en dar a conocer la decisión, alegando haber creído que la información ya era de carácter público. Fuera de las implicaciones legales que esto pudiera haber ocasionado, algunos inversionistas lo han interpretado como un reto adicional a la autonomía del Banco por parte del Ejecutivo.
Las declaraciones del Presidente de la República en una de sus conferencias matutinas sobre poner en “pausa” las relaciones con España. Ante la controversia causada por esto, el Presidente aclaró que se refería a una pausa con las empresas españolas que consideraban a México “tierra de conquista.” Sobre esto, es importante mencionar que en el 2021, España fue el segundo país con mayor inversión extranjera directa en México, después de Estados Unidos.
Los comentarios del Presidente de la República acerca de las inspecciones que comenzó a realizar el gobierno de Texas a camiones que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, frenando el flujo comercial. las cuales calificó de ser “chicanadas” por parte del gobernador Greg Abbott, motivadas por cuestiones electorales. Asimismo, el Presidente criticó los acuerdos logrados semanas después entre Texas y los estados de Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas, para suspender las inspecciones, acusándolos de estar “violando el derecho internacional” al no contar con facultades para hacer acuerdos con un país extranjero.
La propuesta del Presidente de la República de imponer un sistema de “precios de garantía” para “garantizar precios justos” en 24 productos básicos y frenar la inflación de la canasta básica. Por su parte, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural comentó que los productos contemplados en el programa tendrían un precio cerca de 20% menor a su costo normal en comercios. El sector empresarial se ha pronunciado en contra de una política de control de precios, dado que históricamente han generado distorsiones en los mercados, escasez y corrupción.
La propuesta del Presidente de la República para una reforma constitucional en materia electoral, en la cual buscará: sustituir al Instituto Nacional Electoral (INE) con un nuevo organismo llamado Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, reducir el número de consejeros de 11 a 7 y que estos, junto con los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sean elegidos a través del voto popular; eliminar los Tribunales Electorales locales; eliminar las 200 diputaciones federales y 32 senadores electos por el sistema de representación proporcional (también conocido como “plurinominales”); y reducir el financiamiento a partidos políticos y el presupuesto para los procesos electorales. La iniciativa busca que se ahorre un total de 24 mil millones de pesos, equivalentes a solo 0.3% del Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2022. Esta reforma requeriría de una mayoría calificada (66%) en el Congreso de la Unión, por lo que su aprobación no será sencilla.
ACTIVIDAD INDUSTRIAL POR ENTIDAD FEDERATIVA
La recuperación de la actividad económica ha sido heterogénea a nivel de entidad federativa. En los últimos dos años la actividad industrial ha estado impulsada por la manufactura y en específico, por las manufacturas destinadas a las exportaciones. Por este motivo, entidades como Baja California, Nuevo León, Querétaro y Coahuila han logrado una recuperación completa (o están cerca de lograrlo) con respecto a niveles pre pandemia.
Sin embargo, hay entidades que enfrentan un deterioro reciente de su actividad industrial, a pesar de que la economía de México sigue en etapa de recuperación.
Las entidades que tienen una participación relevante en las exportaciones y que muestran un deterioro reciente son Coahuila (-1.20% anual), Chihuahua (-4.30%), Guanajuato (-2.02%), Aguascalientes (-16.32%) y Puebla (-7.70%). Esto se debe principalmente a la contracción de la producción y exportaciones del sector automotriz, ante las disrupciones en cadenas de suministro. Este riesgo persiste, pues China inició un nuevo confinamiento en marzo y la guerra en Ucrania ha ocasionado un encarecimiento de las materias primas, incluyendo los metales industriales.
INFLACIÓN Y POLÍTICA MONETARIA
En las primeras siete quincenas del año han continuado las presiones al alza sobre la inflación al consumidor, por lo que es altamente probable que las proyecciones de inflación sigan siendo revisadas al alza en los próximos meses . Los riesgos al alza para la inflación son los siguientes:
Choque desde los precios de materias primas. Desde 2021 se observaron presiones al alza sobre los precios de las materias primas, principalmente energéticos ante la reactivación económica global y factores particulares de algunos commodities, como el maíz, que subió de precio ante una mayor demanda desde China y episodios de sequía que limitaron la oferta. Los mayores precios de energéticos tuvieron repercusiones sobre los costos de producción de bienes intensivos en el uso de energía, así como costos de transporte. Asimismo, los mayores precios de los granos incidieron en los mayores costos para alimentación de animales y en el precio de productos derivados de granos para consumo humano (como harinas, aceites y relacionados). De esta forma, desde el año pasado las mayores presiones sobre precios de energéticos y productos agropecuarios se han transferido hacia las mercancías (principalmente alimenticias) dentro del componente subyacente de inflación.
Invasión de Rusia a Ucrania. La guerra en Ucrania desde finales de febrero ha implicado un agravamiento de las presiones al alza en precios de materias primas, principalmente energéticos (petróleo, derivados del petróleo y gas), metales industriales (aluminio, zinc, níquel y acero) y productos agrícolas (maíz, trigo, aceite de soya, canola, girasol). Esto acentúa las presiones inflacionarias explicadas en el primer punto. La presión al alza sobre materias primas se traduce en mayores precios al consumidor de bienes que son derivados directos (gasolina, gas, aceites, maíz y trigo), y mayores precios al consumidor de bienes y servicios cuyos costos de producción de han elevado, como aceites y grasas vegetales, tortillas, harinas y panes entre las mercancías alimenticias, servicios de transporte y productos pecuarios. Debido a la naturaleza de la guerra en Ucrania, hay incertidumbre con respecto a la duración e intensidad de las presiones inflacionarias, lo que eleva el riesgo de un desanclaje de expectativas.
Lento traspaso de precios al productor hacia precios al consumidor. El incremento en los precios al productor ha sido más acelerado que en los precios al consumidor desde el 2021, lo que implica que los productores han absorbido incrementos en costos debido a la debilidad de la demanda. Asimismo, algunos precios al productor tienden a mantenerse en niveles elevados sin observarse correcciones a la baja, lo que se traduce en un lento y prolongado traspaso hacia los precios al consumidor. Por este motivo, las recientes presiones inflacionarias podrían ser persistentes, inclusive si concluye la guerra en Ucrania y el riesgo de nuevas disrupciones a cadenas de suministro desaparece.
Debido a lo anterior, la inflación general hasta la primera quincena de abril alcanzó un nivel de 7.72%, su mayor nivel desde la segunda quincena de enero del 2001 (7.86%). La inflación subyacente, que explica la inflación en el mediano y largo plazo, continuó mostrando presiones al alza, ubicándose en una tasa quincenal de 0.44%. A tasa anual, la inflación subyacente se ubicó en 7.16%, subiendo con respecto a la segunda quincena de marzo. Al interior del componente subyacente, las presiones están concentradas en el componente de mercancías, principalmente mercancías alimenticias.
Empleando datos de frecuencia mensual hasta marzo, cuando la inflación se ubicó en 7.45% anual, 3.44 puntos porcentuales estuvieron explicados solamente por el componente de mercancías, es decir, 46.2% de la inflación anual en el periodo estuvo explicado por este componente. Cabe notar que la incidencia de las mercancías alimenticias sobre la inflación anual general pasó se ubicarse ligeramente por arriba del 1% al comienzo del 2021 a 2.09% en marzo del 2022. La incidencia de los productos agropecuarios (que forma parte del componente no subyacente) también subió de cerca de 0.30% a 1.69%.
Expectativas de inflación
En promedio, durante las primeras siete quincenas del año, la inflación general quincenal se ubica en 0.41%, siendo la más elevada para un periodo igual desde el 2000. Las variaciones quincenales (o mensuales) son de mayor utilidad para ver la dirección general de la inflación, debido a que las variaciones anuales se tienden a distorsionar con mayor facilidad por efectos de la base de comparación.
Considerando la información más reciente (primera quincena de abril), se proyecta una inflación hacia el cierre del año del 7.0% y se estima que la inflación regrese a un nivel del 4% anual hacia diciembre del 2023. Este escenario contempla inflaciones quincenales en promedio del 0.24% el resto del año. De continuar las presiones inflacionarias durante el segundo trimestre, subiría la expectativa de cierre del año hacia 8.0% y si las presiones persisten más allá del segundo trimestre y en promedio se siguen con inflaciones de 0.40% o mayores de manera quincenal, la inflación en México podría alcanzar un nivel de 10%, no visto desde marzo del 2000.
Debido al comportamiento más reciente de la inflación, en particular del componente subyacente y ante la expectativa de que los productores sigan transfiriendo sus incrementos en costos durante un periodo de tiempo prolongado, se ha elevado la probabilidad de que se materialice un escenario adverso.
Por lo anterior y sumado a la expectativa de que la Reserva Federal subirá aceleradamente su tasa de interés este año, se espera que Banco de México siga subiendo la tasa de interés objetivo y no se descarta que pueda ubicarse cerca del 9.0% al cierre del año.
Presiones al alza en precios de genéricos
Entre los genéricos que muestran mayor incremento acumulado en precio durante el año se destacan las mercancías alimenticias, en particular harinas o derivados de trigo y maíz, lácteos y grasas. Por su parte, entre los servicios se destacan los de transporte de personas y paquetería, debido en parte a los incrementos en costos de combustible. Sin embargo, hay un efecto al alza en servicios turísticos y transporte aéreo por las vacaciones de Semana Santa. Entre los energéticos, el gas LP acumula un incremento en el año del 15.77%, mientras que las gasolinas de bajo y alto octanaje acumulan incrementos en precios del 5.62 y 4.41%. Cabe mencionar que los precios de las gasolinas se han mantenido relativamente estables en comparación con lo observado en otros países, debido a la estrategia del gobierno de aplicar un estímulo del 100% al impuesto IEPS y a las exenciones parciales de IVA para importadores de gasolinas. La Tabla 4 muestra los genéricos con mayores incrementos acumulados en el año.
Inflación por entidad federativa
Cabe agregar que la inflación muestra un comportamiento heterogéneo entre entidades federativas. Hasta la primera quincena de abril los estados con la mayor inflación anual son Campeche (9.85%), Oaxaca (9.94%), Michoacán 8.94%) y Zacatecas (8.83%). Por su parte, los estados con menor inflación a tasa anual son Ciudad de México (6.45%), Querétaro (6.58%), Tabasco (6.70%) y Baja California Sur (6.87%).
Al interior de la inflación de Campeche, el estado con la mayor inflación anual hasta abril, el componente que explica en mayor medida las presiones al alza es el de alimentos, bebidas y tabaco, con una inflación anual del 16.38%. En específico, el componente de alimentos sin bebidas alcohólicas mostró un incremento anual del 17.60% y al interior, se destacaron los aceites y grasas comestibles (48.05%), frutas y hortalizas (19.88%) y pan, tortillas y cereales (13.17%). Lo anterior es consistente con el origen de las presiones al alza de la inflación general a nivel nacional.
Llama la atención que hay estados que muestran una alta inflación y que además son grandes receptores de remesas, este es el caso de Oaxaca, Michoacán, Zacatecas, y Chiapas, entidades en las que la inflación se ubica encima de la inflación nacional y que además reciben remesas que representan más del 10% de su PIB estatal. Al hacer un modelo estadístico de la inflación en función de la recepción de remesas, resulta que la variable remesas es estadísticamente significativa. Además, el modelo (con la variable remesas) explica aproximadamente el 13% de la inflación de la entidad. Esto puede explicarse por la mayor cantidad de dinero que circula en el estado y genera presiones inflacionarias. Finalmente, esto también implica que la alta inflación en algunas entidades federativas también es consecuencia de las remesas que se reciben del exterior y no solo provocada por las disrupciones en las cadenas de suministro, cuellos de botella en grandes centros de logística y alza en los precios de las materias primas a nivel internacional.
TIPO DE CAMBIO
El peso mexicano es la divisa más líquida de Latinoamérica y la segunda con mayor liquidez entre las economías emergentes a nivel global, solo debajo del yuan chino. El peso mexicano tiene un régimen de libre flotación y cotiza las 24 horas en los 365 días del año. Nunca cierra y se contempla un precio de apertura y cierre solo para fines informativos, homologando el horario al de mercado de capitales. Al ser una divisa de libre flotación, queda sujeta a las fuerzas de oferta y de demanda. Con esto, los determinantes del peso mexicano son los flujos de divisas de México con el exterior, siendo las principales entradas: las exportaciones, las remesas y la inversión extranjera directa.
Las exportaciones han crecido de manera sostenida por que dependen de la economía de Estados Unidos. Por su parte, las remesas siguen alcanzando, en el acumulado de 12 meses, niveles máximos históricos. Finalmente, la inversión extranjera directa tiene el potencial de seguir creciendo, al tener México una buena oportunidad para el nearshoring, ante la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el alza en el costo logístico desde Asia y por el marco jurídico que otorga el T-MEC. Con esto el peso mexicano tiene la capacidad de seguirse apreciando, pero solo de manera limitada pues existen riesgos importantes, tanto a nivel global como en México, que pueden propiciar súbitas depreciaciones.
En el corto plazo, el peso mexicano cotiza en función de las expectativas de los agentes económicos, las cuales se hacen evidentes en los niveles técnicos y en las posiciones especulativas en el Mercado de Futuros de Chicago (CME). Al último dato disponible (mediados de abril), las posiciones especulativas netas en el CME muestran que el mercado espera una apreciación del peso. En los niveles técnicos, los tipos de cambio debajo de 20 pesos por dólar son considerados atractivos para la compra de dólares, generando una mayor demanda y alzas en el tipo de cambio.
Desde el punto de vista fundamental, el tipo de cambio tiene un nivel de equilibrio alrededor de 19.45 pesos por dólar. Desde el punto de vista técnico se tiene un soporte en el nivel de 20.20 seguido del nivel psicológico de los 20 pesos por dólar. De romperse el soporte importante de 20 pesos, podría dirigirse nuevamente hacia el nivel de 19.73, que de perforarlo podría encontrar un piso en 19.60 pesos. Niveles por debajo de 19.60 se consideran muy poco probables ante el escenario actual de la pandemia, confinamientos en China, guerra entre Rusia y Ucrania, la normalización acelerada de la política monetaria en Estados Unidos, la posibilidad de una recesión global en 2023 y presiones inflacionarias.
Hacia arriba, la siguiente resistencia se encuentra en 20.50 pesos, que de superarla llevaría al tipo de cambio a un camino rápido hacia 21 pesos por dólar. Tipos de cambio encima de 21 pesos por dólar se consideran en un escenario adverso donde se materializan riesgos como un mayor alcance de la guerra, incremento en la probabilidad de recesión de Estados Unidos, confinamientos estrictos en China que afecten más a las cadenas de suministro y aversión al riesgo sobre México por cuestiones política pública interna.
Por lo pronto, se estima que el peso mexicano seguirá cotizando la mayor parte del segundo trimestre en un canal entre 19.80 y 20.25 pesos por dólar. Se recomiendan las coberturas cambiarias por la posibilidad de episodios de aversión al riesgo y alta volatilidad.
RIESGOS Y PERSPECTIVA 2022
Si bien la pandemia de COVID-19 continúa siendo un factor de riesgo importante para el crecimiento económico global, los gobiernos parecen mostrar una mayor confianza en que el avance en la vacunación es suficiente para limitar el impacto que las variantes existentes, o las que aún están por surgir, puedan tener en la salud de la población y en la economía. En el primer trimestre del año surgieron nuevos riesgos tanto externos como internos, destacando los siguientes:
Riesgos externos
Invasión rusa de Ucrania. El conflicto entre Rusia y Ucrania ha sido de los eventos más determinantes para los mercados financieros y la actividad económica en un corto y mediano plazo. Más allá de la incertidumbre que esto genera geopolíticamente, el impacto económico proviene especialmente del aumento en los precios de commodities, dado que Rusia y es de los principales productores de energéticos. Un escalamiento del conflicto y las acciones que economías de Occidente tomen respecto a sanciones económicas a Rusia podrían impactar negativamente el crecimiento global y de México.
Normalización de la política monetaria de Estados Unidos. En un entorno de alta inflación, creciendo a un ritmo mayor a lo antes esperado por el mercado y las autoridades monetarias, la Reserva Federal se ha visto en la necesidad de incrementar su tasa de interés a un paso más acelerado. Si bien oficiales de la Fed han señalado tener confianza en que la economía de Estados Unidos puede soportar mayores tasas, el mercado especula respecto a una posible recesión causada por una política monetaria restrictiva.
COVID-19. Aunque la pandemia dejó de ser el centro de atención para el mercado, aún existe el riesgo de que nuevas variantes del coronavirus obliguen a los gobiernos a implementar medidas de confinamiento, como sucedió en China durante marzo y abril de este año, causando mayores disrupciones en las cadenas de suministro global.
Riesgos internos
Seguridad pública. La encuesta de expectativas más reciente (marzo 2022) levantada por el Banco de México muestra que el problema de inseguridad pública se ha convertido en uno de los principales frenos para el crecimiento económico de México. De marzo del 2019 a marzo del 2022, el porcentaje de respuestas que señalaban este factor como uno de los principales tres principales frenos para la economía aumentó de 7% a 13%, ocupando el primer lugar en porcentaje de respuestas, junto con el factor de incertidumbre política interna.
Nuevas reformas. Existe el riesgo de que se presenten nuevas iniciativas de reforma, tanto constitucionales como a leyes secundarias, similares a las propuestas en materia energética. Por parte del gobierno ya se han externado intenciones de realizar cambios en materia de regulación de competencia económica o en materia electoral. De materializarse esto en la presentación de iniciativas de ley ante el Poder Legislativo, la incertidumbre generada presentaría un riesgo significativo para el crecimiento económico y el desarrollo institucional de México. Asimismo, también existe un riesgo en el impacto económico de las reformas ya aprobadas y vigentes, incluyendo a las que se encuentran impugnadas en tribunales o con efectos suspendidos, como sucede con el caso de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica.
Respuesta de Estados Unidos a la política energética de México. La política energética de México ha sido sujeta de fuertes críticas por parte de funcionarios públicos y legisladores del gobierno de Estados Unidos, especialmente por su naturaleza anticompetitiva y en perjuicio del medio ambiente y de inversiones norteamericanas. Si el gobierno de Estados Unidos considera que estas políticas son contrarias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), podría optar por represalias comerciales que afectarían de una manera muy grave a las exportaciones, que han sido el motor de crecimiento de la economía mexicana.
Posibles recortes en calificación crediticia del Gobierno Federal. México cuenta con grado de inversión con las tres principales agencias calificadoras. Con Fitch se ubica a un nodo de perder el grado de inversión, mientras que con Moody’s y Standard & Poor’s se ubica a 3 y 2 nodos, respectivamente, de perderlo. Con las tres agencias la perspectiva es negativa (Tabla 6). Las agencias generalmente recortan las calificaciones por nodo, lo que implica que tendrían que darse 1 y 2 recortes con las agencias con peor calificación para perder el grado de inversión. Este escenario no es poco probable, pues por los riesgos aquí enumerados y las decisiones que se han tomado en materia de inversión pública y apoyos fiscales para las empresas paraestatales, se corre el riesgo de que perder el grado de inversión antes de que termine el sexenio. Esto implicaría mayores salidas de capitales, subidas en el tipo de cambio y un mayor costo financiero para el Gobierno de México, PEMEX y la CFE.
Considerando lo anterior, Grupo Financiero BASE estima que la economía de México crecerá 1.50% en el 2022 en un escenario central (Tabla 7). De realizarse esta expectativa, la economía recuperaría su nivel de producción pre crisis (respecto al nivel máximo del 2018) en el segundo trimestre del 2024. Sin embargo, en términos per cápita, asumiendo un crecimiento anual del PIB de 1.5% en los años posteriores y una tasa de crecimiento anual poblacional de 1%, el nivel de ingreso promedio por habitante se recuperaría hasta el 2036.
Tomando las cifras oficiales de crecimiento económico del 2018 al 2021 publicadas por el INEGI y la mediana de las expectativas de crecimiento de la última encuesta del Banco de México para los años 2022, 2023 y 2024, se espera que la economía crezca un total de 1.71% entre el 2018 y el 2024. Este crecimiento equivaldría a una tasa de crecimiento anual promedio de 0.28%, siendo la más baja para un sexenio desde la administración de Miguel de la Madrid. Un dato relevante es que al primer trimestre del 2022, de acuerdo con las series actuales del INEGI ajustadas por estacionalidad, se han observado caídas trimestrales en el PIB en 5 de los 13 trimestres que lleva el sexenio.
Reportacero