Alacero pide a América Latina endurecer medidas contra importaciones de acero por sobrecapacidad global
La Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) advirtió que América Latina debe reforzar sus mecanismos de defensa comercial para hacer frente a la creciente entrada de acero importado, impulsada por la sobrecapacidad mundial, y consideró que las restricciones anunciadas por la Unión Europea no resolverán el problema de fondo.
Durante una entrevista, el director ejecutivo de Alacero, Ezequiel Tavernelli, señaló que las nuevas medidas europeas, basadas en cupos y aranceles, responden al exceso de producción mundial de acero y no al comercio con América Latina, cuya participación representa menos del 1% de las importaciones de acero de Europa.
El directivo explicó que el principal desafío para la industria siderúrgica mundial es la sobrecapacidad instalada, que actualmente asciende a 640 millones de toneladas, cifra que, de acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), superará los 700 millones de toneladas en 2027.
Para dimensionar el problema, indicó que ese volumen equivale a casi diez veces el consumo anual de acero de América Latina, que en 2025 cerró en aproximadamente 75 millones de toneladas.
Tavernelli subrayó que una parte importante de esa sobrecapacidad se concentra en China, situación que ha incrementado la presión sobre mercados como Estados Unidos, Europa y, especialmente, América Latina.
Actualmente, la región registra un nivel histórico de importaciones. De cada diez kilogramos de acero consumidos, más de cuatro provienen del extranjero, lo que representa una participación de 41% del mercado y alrededor de 30 millones de toneladas de acero importado, frente a una producción regional cercana a 55 millones de toneladas de acero crudo.
Ante este escenario, el director de Alacero sostuvo que los países latinoamericanos deben fortalecer sus políticas comerciales para evitar que el acero desplazado de otros mercados termine inundando la región.
«Mucho del acero que está siendo limitado en otras regiones está llegando a América Latina», advirtió.
Aunque reconoció las acciones emprendidas por México y Brasil, señaló que no son suficientes si el resto de los países de la región no implementan estrategias similares.
De acuerdo con Tavernelli, el 80% de las medidas de defensa comercial aplicadas en América Latina durante la última década fueron impulsadas únicamente por México y Brasil, lo que deja vulnerables a otros mercados del continente.
En el caso de Brasil destacó la implementación de cupos de importación y aranceles para las compras que excedan esos límites, mientras que de México resaltó los gravámenes aplicados a países sin tratado de libre comercio y, especialmente, la revisión de permisos de importación que permitió detectar más de 1,000 registros vinculados con plantas siderúrgicas inexistentes en el sudeste asiático.
El directivo afirmó que la industria siderúrgica latinoamericana cuenta con capacidad instalada, tecnología, materias primas y personal calificado para competir, pero insistió en que lo hace bajo condiciones desiguales debido a los subsidios que reciben algunos competidores internacionales.
Como ejemplo, citó datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), según los cuales China destina alrededor del 4.4% de su Producto Interno Bruto a subsidios industriales, lo que equivale a más de 800 mil millones de dólares anuales.
«No estamos compitiendo empresas contra empresas; lamentablemente, en América Latina estamos compitiendo empresas contra un Estado», concluyó Tavernelli.
El representante de Alacero añadió que la región enfrenta importantes oportunidades de crecimiento derivadas de la expansión de sectores como los centros de datos, la transición energética y el desarrollo de infraestructura, pero advirtió que aprovechar ese potencial dependerá de que existan condiciones de competencia equitativas para los productores latinoamericanos.