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Déficit de EU con México: el dato que los aranceles no cuentan

Aunque México aparece como el tercer mayor déficit comercial de Estados Unidos, un análisis sobre los flujos de comercio revela una diferencia clave frente a Vietnam, Taiwán y Tailandia: el intercambio con México está mucho más integrado a las cadenas productivas de Norteamérica.

Monterrey, NL.— El déficit comercial de Estados Unidos con México alcanzó 102 mil 581 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, colocando al país como el tercer socio con mayor saldo negativo para la economía estadounidense, sólo detrás de Vietnam y Taiwán.

Pero detrás de ese número hay una diferencia que puede cambiar la lectura sobre la política comercial de Washington: México registra un déficit relativo de apenas 20.8 por ciento, frente a niveles de hasta 86.2 por ciento en Vietnam y 64.5 por ciento en Taiwán.

La diferencia es relevante porque el déficit absoluto sólo mide la distancia entre exportaciones e importaciones, mientras que el indicador relativo compara ese saldo con el comercio total entre ambos países. Bajo esta segunda métrica, México se ubica en el lugar 68 entre las 96 economías con las que Estados Unidos registra déficit.

El análisis, elaborado por el economista Félix González Sáenz con información acumulada del U.S. Census Bureau a junio de 2026, advierte que observar únicamente los montos nominales puede llevar a conclusiones equivocadas sobre la naturaleza del comercio estadounidense.

En el primer semestre del año, Estados Unidos acumuló un déficit comercial total de 507 mil 691 millones de dólares, 26.2 por ciento menor al registrado en el mismo periodo de 2025.

El saldo fue resultado de déficits con 96 economías por 736 mil 584 millones de dólares, parcialmente compensados por superávits con 137 socios comerciales por 228 mil 893 millones.

Las cinco economías que concentraron los mayores déficits fueron Vietnam, Taiwán, México, China y Tailandia, con un desbalance conjunto superior a los 450 mil millones de dólares.

A primera vista, México parece compartir el mismo problema que las grandes plataformas manufactureras asiáticas. Sin embargo, al ajustar el déficit por el tamaño del comercio bilateral, el panorama cambia.

México, más integración que dependencia

De acuerdo con el análisis, México presenta un déficit relativo de -20.8 por ciento, muy por debajo de Vietnam (-86.2 por ciento), Camboya (-94.3 por ciento), Eslovaquia (-88.3 por ciento), Tailandia (-68.1 por ciento), Bangladesh (-66 por ciento) y Taiwán (-64.5 por ciento).

La diferencia radica en la estructura del intercambio.

Mientras algunas economías asiáticas operan fundamentalmente como plataformas exportadoras hacia Estados Unidos, el comercio México-Estados Unidos está sustentado en una red de cadenas productivas compartidas, particularmente en industrias como automotriz, electrónica, electrodomésticos, maquinaria y manufactura avanzada.

En ese modelo, una importación mexicana puede convertirse posteriormente en una exportación hacia Estados Unidos. Autopartes, semiconductores, polímeros, maquinaria y otros bienes intermedios cruzan repetidamente la frontera como parte de procesos productivos integrados.

Por ello, sostiene González Sáenz, el déficit comercial no necesariamente representa una pérdida equivalente de capacidad productiva estadounidense. En determinados sectores es, en cambio, una expresión contable de una cadena de producción regional.

El contraste con Asia

El indicador relativo coloca a los principales socios comerciales de Estados Unidos en tres grupos.

En el primero aparecen las economías con un comercio altamente asimétrico, donde el déficit estadounidense supera 50 por ciento del intercambio bilateral. Vietnam, Camboya, Eslovaquia, Tailandia, Bangladesh y Taiwán son los ejemplos más representativos.

El segundo grupo corresponde a países con déficits relativos de entre 25 y 50 por ciento. Ahí aparecen China, con -40 por ciento; Malasia, con -38.1 por ciento; Corea del Sur, con -29.6 por ciento, y Alemania, con -26 por ciento.

En el tercer grupo se encuentran los socios con mayor integración comercial y productiva, con déficits inferiores a 25 por ciento. En esta categoría aparecen México (-20.8 por ciento), Japón (-17.9 por ciento), Francia (-18.5 por ciento) y Canadá (-6.5 por ciento).

La lectura cambia de manera sustancial.

Mientras un déficit absoluto puede hacer que México y Taiwán parezcan prácticamente equivalentes —102 mil 581 millones de dólares contra 107 mil 182 millones, respectivamente—, el déficit relativo muestra que se trata de estructuras comerciales diferentes.

Vietnam registró un déficit estadounidense de 114 mil 28 millones de dólares, apenas 11 por ciento superior al de México en términos absolutos. Sin embargo, su déficit relativo fue más de cuatro veces mayor.

La advertencia para la política arancelaria

La principal conclusión del análisis es que no todos los déficits comerciales tienen la misma naturaleza económica y, por tanto, no deberían recibir necesariamente la misma respuesta de política pública.

Aplicar aranceles de manera indiscriminada sobre México o Canadá podría terminar encareciendo los insumos que utilizan las propias empresas estadounidenses, reduciendo la competitividad del bloque norteamericano frente a otras regiones.

“Imponer barreras arancelarias sobre el Nivel 3 equivale a encarecer los insumos de la propia industria regional”, plantea el documento.

Desde esta perspectiva, el desafío para Washington no sería simplemente reducir el monto nominal del déficit, sino identificar qué parte de ese déficit corresponde a cadenas de suministro integradas y qué parte refleja relaciones comerciales esencialmente unidireccionales.

El análisis plantea que el verdadero riesgo para la balanza comercial estadounidense estaría en las economías donde el intercambio es altamente asimétrico y las importaciones provenientes de Estados Unidos no crecen en proporción con las exportaciones hacia ese mercado.

El riesgo de mirar sólo el ranking

La advertencia cobra relevancia en momentos en que el déficit comercial se ha convertido en uno de los principales argumentos de la política arancelaria estadounidense.

Bajo una lectura exclusivamente nominal, México aparece como el tercer mayor déficit bilateral de Estados Unidos y, por lo tanto, como candidato natural para medidas comerciales más agresivas.

Pero al incorporar el tamaño del comercio bilateral, el país cae hasta el lugar 68 entre los socios deficitarios, debido a que el déficit representa una proporción relativamente menor del intercambio total.

La paradoja es que el mismo déficit de 102 mil 581 millones de dólares puede significar cosas completamente distintas dependiendo de la estructura que lo genera.

Para González Sáenz, esta diferencia debería ser central en cualquier discusión sobre la relación comercial de Estados Unidos con sus socios.

La conclusión es directa: reducir el déficit absoluto a cualquier costo no necesariamente fortalece a Estados Unidos. Si el déficit es consecuencia de una cadena productiva integrada, gravar las importaciones puede elevar los costos de producción del propio bloque.

En cambio, una estrategia comercial enfocada en reducir relaciones esencialmente unidireccionales permitiría a Washington atacar los desequilibrios estructurales sin sacrificar la integración manufacturera de América del Norte.

En otras palabras, el problema no sería cuánto déficit tiene Estados Unidos con cada socio, sino qué tipo de comercio está detrás de ese déficit.

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