México blinda 4 mil vehículos al año, pero crecen riesgos por instalaciones deficientes
El país es el segundo mercado mundial de blindaje automotriz; la industria advierte sobre talleres que operan fuera de estándares técnicos
México se mantiene como el segundo mercado de blindaje automotriz más importante del mundo, con alrededor de 4 mil vehículos protegidos cada año, aunque el crecimiento de esta actividad también ha generado preocupación por la proliferación de talleres que no cumplen con estándares técnicos y de seguridad.
El Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) estima que entre 50 y 60 por ciento de las empresas que participan en el sector podrían operar fuera del marco normativo, situación que representa un desafío para la profesionalización de la industria y, principalmente, para la seguridad de los usuarios.
Especialistas del sector señalaron que un blindaje automotriz no se limita a la instalación de placas de acero y cristales resistentes, sino que requiere un proceso de ingeniería en el que todos los componentes deben integrarse correctamente para conservar la resistencia estructural y la continuidad balística del vehículo.
“El blindaje no consiste únicamente en colocar acero o cristales resistentes. Es un proceso de ingeniería altamente especializado, donde cada componente debe instalarse con precisión para mantener la continuidad balística y preservar la resistencia estructural del vehículo”, señaló Tufic Yusef Jacobo, delegado de la Comisión de Blindaje Automotriz del CNB.
Detectan fallas que pueden comprometer seguridad
Entre las principales deficiencias identificadas por especialistas se encuentran soldaduras inadecuadas, uniones incorrectas entre placas balísticas, ausencia de traslapes de protección y modificaciones estructurales realizadas sin criterios técnicos.
También se han identificado problemas en la distribución del peso, instalación de cristales balísticos, puertas, bisagras y mecanismos de cierre.
Eduardo Beltrán, presidente de la Comisión de Comunicación del CNB, advirtió que estas deficiencias pueden comprometer el desempeño integral de una unidad blindada.
“Estas deficiencias no deben considerarse únicamente como errores de instalación o fabricación, sino como factores que pueden comprometer directamente el desempeño integral de una unidad blindada”, afirmó.
A los problemas de instalación se suma el uso de materiales cuyo desempeño no cuenta con el respaldo técnico necesario, entre ellos aceros que no cumplen con los niveles de resistencia requeridos, cristales sin pruebas balísticas que acrediten su desempeño, fibras compuestas de bajo rendimiento y adhesivos que no fueron diseñados para aplicaciones balísticas.
Advierten sobre riesgos que no son visibles
Uno de los principales problemas para los usuarios es que muchas deficiencias no pueden detectarse a simple vista.
Un vehículo puede conservar una apariencia prácticamente idéntica a la de una unidad correctamente blindada y, al mismo tiempo, presentar puntos vulnerables que sólo quedarían expuestos ante una situación crítica.
De acuerdo con el CNB, una instalación deficiente puede provocar pérdida de continuidad balística, menor resistencia ante impactos, deformaciones estructurales y fallas en puertas, bisagras, elevadores y mecanismos de cierre.
También puede acelerar el desgaste de componentes mecánicos como suspensión, frenos y dirección debido a una distribución incorrecta del peso.
Otros efectos incluyen filtraciones, corrosión prematura, reducción de la vida útil del sistema de protección y costos elevados de reparación o sustitución.
Recomiendan verificar autorización y materiales
Ante el crecimiento de la demanda, el CNB recomendó a los usuarios verificar que las empresas contratadas cuenten con la autorización vigente correspondiente antes de realizar un blindaje, reparación o modificación.
También sugirió solicitar información sobre el origen y desempeño de los materiales, así como la documentación técnica que respalde las soluciones instaladas.
Los trabajos de instalación y mantenimiento, agregó, deben realizarse por personal capacitado y especializado, mediante procedimientos técnicos adecuados que garanticen la integración de todos los componentes.
El organismo señaló que un vehículo blindado representa una inversión en seguridad que sólo cumple su objetivo cuando los materiales, la ingeniería, la instalación y el mantenimiento funcionan como un sistema integral.
En este sentido, advirtió que la apariencia exterior de una unidad no garantiza su nivel de protección y que una instalación deficiente puede generar una falsa sensación de seguridad y comprometer la protección de sus ocupantes.