El fin del “super” peso
La última decisión de política monetaria en los Estados Unidos y su postura más restrictiva podría ser el fin del “super” peso. La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés) subió la tasa de interés objetivo en 25 puntos base la semana pasada y dejó abierta la puerta a otro incremento. El mensaje fue claro, no están conformes con la inflación, y futuros incrementos de la tasa de interés implican que el dinero seguirá caro. Estos acontecimientos alteran de manera importante el comportamiento del peso mexicano.
El fortalecimiento del peso se debió a un fenómeno financiero y no estructural. Su fortaleza de explicaba por el carry trade y flujos globales que buscan mayores rendimientos. No era resultado de una economía con mayor crecimiento o con mayores niveles de productividad. El carry trade sucede cuando los inversionistas pueden apalancarse en monedas con bajas tasas de interés (como Japón y EUA) para invertir en monedas con tasas con mayor rendimiento (como México). Cuando la Fed sube las tasas, el diferencial entre las tasas de ambos países se reduce y el peso pierde su atractivo.
Asimismo, el peso mexicano es un activo financiero global y no se mueve por factores internos solamente. Es una moneda altamente líquida y usada por fondos globales para estrategias de arbitraje. Por eso el peso reaccionó inmediatamente depreciándose tras el anuncio de la Fed. Con ello, Banxico pierde margen de maniobra. Si Banxico no acompaña a la Fed, enfrenta salida de capitales que resultaría en una depreciación de la moneda elevando las presiones inflacionarias en el país. Es decir, México no controla su ciclo monetario, lo administra EUA.
Mayores tasas de interés tienen un impacto sobre la economía real ya que encarecen el financiamiento de proyectos productivos, reducen el consumo y sobre todo, impactan a las finanzas públicas. El costo financiero en México ya es el rubro que más crece del presupuesto y ya supera al gasto en salud y educación. Con tasas de interés más elevadas el costo de la deuda mexicana seguirá aumentando.
Así, podríamos estar viendo el fin del “super” peso ante un entorno de tasas de interés globales más elevadas. La decisión de la Fed marca un punto de inflexión: viene más volatilidad y menos apetito por riesgo. México entra en una etapa donde el dinero caro limitará el crecimiento, la inversión y la estabilidad financiera.
El autor es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.